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Edición 2016

Concierto


VICTORIA: OFFICIUM DEFUNCTORUM (6VV)

Lugar


ÚBEDA, IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS REALES ALCÁZARES

Fecha


DOMINGO, 4 DE DICIEMBRE DE 2016, 20.00 H.

Director


Franciso Ruiz Montes, director invitado

Intérprete


ORFEÓN DE GRANADA

Componentes



Dolores Villar Fernández, Estrella Florío Navío, Eva María Sánchez Cuadros, Mercedes Monteoliva Sánchez, Mercedes Ruiz Santos, Mª Belén López Navarro, sopranos I

 

Elena López Wehrli, Encarnación Moreno González, Isabel Rojas Martín, Mª Dolores Cisneros Sola, sopranos II

 

Marga Fontova Jordana, Marisol Ramírez González, Mª Carmen Momblant Martínez, Remedios Hernández Mediero, Rosa Trini Gónzalez Pérez, altos

 

Francisco Moreno Montane, Juan Blázquez Ruiz, Juan Eduardo Carranza Hidalgo, Juan Pedro Resina Usero, Rafael Palma Moyano, tenores I

 

Eduardo Fernández de Pinedo Landa, José Emilio López Álvarez, Manuel Hernández Cruz, tenores II

 

Antonio Manuel Rivas Fernández, José Ángel Reyes Marín, Manuel Marín Román, Nicolás Bueno Antequera, Pablo Guerrero Elorza, bajos

 

Francisco Ruiz Montes, director invitado

Programa


Tomás Luis de Victoria (1548-1611)

Officium defunctorum (6vv) (1605)

Lección 2ª de maitines Taedet animam meam (4vv)

 

Missa pro defunctis (6vv)

Introito Requiem aeternam

Kyrie

Gradual Requiem aeternam

Ofertorio Domine Jesu Christe

Sanctus-Benedictus

Agnus Dei

Comunión Lux aeterna

 

Motete Versa est in luctum (6vv)

 

Responsorio Libera me (6vv)

 

 

Duración: 60’

 

CONMEMORACIÓN DEL IV CENTENARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTES (1616-2016)

 

En colaboración con el Obispado de Jaén

Notas programa


Revisitando el Officium defunctorum de Victoria

 

Francisco Ruiz Montes

 

Cuando Tomás Luis de Victoria vio finalmente impreso su Officium defunctorum en 1605, seguramente ni pudo imaginar que aquella obra maestra de su madurez iba a ser, con el paso de los siglos, uno de los monumentos polifónicos más interpretados en nuestra época, de entre todo el repertorio renacentista español. Y esto es así porque estamos, sin duda, ante una de las obras más interesantes y hermosas del compositor abulense, hasta el punto de que resulta imposible cansarnos de volver una y otra vez sobre ella para profundizar en sus etéreos entramados melódicos y sus expresivas armonías.

 

Han pasado ya unos años desde que el Orfeón de Granada abordara por primera vez el apasionante trabajo que supone poner en las voces modernas esta fantástica misa de réquiem, por lo que la empresa de reponerla es una de esas oportunidades para replantearse criterios interpretativos y reforzar los aspectos técnicos de vocalidad y afinación. Así, en esta ocasión, presentamos íntegramente el Officium (y no solo la Missa pro defunctis), con la segunda lección de Maitines a modo de pórtico (Taedet animam meam) y la dramática elaboración polifónica del responsorio Libera me como final, sin olvidarnos del desgarrador motete Versa est in luctum.

 

Recordemos que, según deducen los expertos a partir de la documentación de la época, Victoria escribió su Officium en Madrid en 1603 (dos años antes de su publicación), ya que lo compuso para las solemnes exequias celebradas por la emperatriz María de Austria —hermana de Felipe II y viuda de Maximiliano II de Habsburgo— en el mes de abril de aquel año. Victoria, que tras su regreso de Roma había entrado al servicio de la emperatriz como capellán, organista y compositor en el Convento de las Descalzas Reales de la capital, escribió rápidamente pero con total maestría las páginas que hoy escuchamos, para conferir la mayor solemnidad a aquellos funerales. La edición de la obra, que data como decíamos de 1605, se la dedica Tomás Luis de Victoria a la princesa Margarita, hija de la emperatriz, que también vivía retirada en el convento madrileño junto con su madre desde la muerte de Maximiliano. La dedicatoria de esta edición ha sido objeto de múltiples interpretaciones y especulaciones, ya que en ella el compositor habla del Officium como de una suerte de “canto del cisne”, es decir, el más hermoso canto previo a la muerte, pero con tal poética ambigüedad que no nos aclara si el cisne que llega al final de sus días cantando es la emperatriz o el propio Victoria. Sea como fuere, éste expresa en la misma dedicatoria a la princesa que espera la ayuda de la providencia para vivir por más tiempo y poder así escribir más música. En este sentido, también llama la atención que este deseo pueda interpretarse como un sentimiento plenamente consciente de un estadio de plena madurez artística por parte del músico, cuando por desgracia lo cierto es que estaba ya firmando una de sus últimas obras. ¿Estaba tal vez el capellán dejando entrever una sutil y humilde protesta a la divinidad, a la que reclama más tiempo para desarrollar su arte, tal y como Job protesta ante Dios reclamando un juicio justo en la lección de Maitines que abre el Officium? ¿Se estaba quejando Victoria de la fugacidad del tiempo, de lo mortal y transitorio? ¿De que “nihil enim sunt dies mei” (“mis días no son nada”), como deja oír con moderado desespero el compositor en Versa est in luctum, de nuevo sobre las agrias y resignadas palabras del profeta?

 

Dejando a un lado estas disquisiciones sobre la génesis de la obra, añadiremos que aparte de la lección Taedet animam meam (lectura a cuatro voces, homófona y silábica, casi declamada o en el estilo de un falsobordone elaborado que nos recuerda más bien a la escritura de los responsorios de Semana Santa), y aparte también del impresionante motete Versa est in luctum, la misa y el responsorio final siguen la técnica de la paráfrasis gregoriana. Esto significa que el compositor se sirve en todas estas secciones del canto llano para ir generando todo un denso entramado de contrapunto a seis voces, estando situado normalmente el cantus firmus en una de las voces superiores, la del cantus II. Aunque no se trata de un procedimiento novedoso, lo cierto es que el empleo sistemático de estas líneas melódicas estáticas en esa voz, citando la propia melodía de cada una de las partes de la misa gregoriana de difuntos, sirve al compositor para conseguir fantásticos efectos sonoros contrastantes, comparables a juegos de luces y sombras, en las diversas texturas o combinaciones de voces con las que va desarrollando Victoria su discurso. Así, a la luminosidad de la diáfana textura de voces agudas se opone la profundidad y densidad de las graves, con los dos tenores continuamente entretejidos en un estrecho ámbito vocal. A este magistral —y casi tenebrista— manejo del claroscuro sonoro se une una experimentación armónica con la que el compositor abulense se sitúa a las puertas del barroco musical, con procesos cadenciales muy claros y próximos a la tonalidad moderna, con algunos atrevidos y expresivos cromatismos y, finalmente, con una habilidad en el manejo de las progresiones armónicas que le permite generar un discurso tonal a gran escala, dando la sensación en su escucha global de que los colores de la armonía van evolucionando, conforme avanza la misa, de la sobriedad y la oscuridad iniciales hacia una esperanzadora luminosidad.

 

 

TEXTOS

 

Taedet animam meam

Taedet animam meam vitae meae,

dimittam adversum me eloquium meum,

loquar in amaritudine animae meae.

Dicam Deo: Noli me condemnare:

indica mihi, cur me ita iudices.

Numquid bonum tibi videtur,

si calumnieris, et opprimas me,

opus manuum tuarum,

et consilium impiorum adiuves?

 

Numquid oculi carnei tibi sunt:

aut sicut videt homo, et tu vides?

Numquid sicut dies hominis dies tui,

aut anni tui sicut humana sunt tempora,

ut quaeras iniquitatem meam,

et peccatum meum scruteris?

Et scias, quia nihil impium fecerim,

cum sit nemo, qui de manu tua possit eruere.

 

¡Estoy hastiado de mi vida!

Voy a dar curso libre a mis quejas,

a hablar con la amargura de mi alma.

Quiero decir a Dios: ¡No me condenes,

dame a entender por qué te querellas contra mí!

¿Es decoroso para ti

hacer violencia, desdeñar

la obra de tus manos

y complacerte en los consejos de los malvados?

 

¿Tienes tú acaso ojos de carne

y miras como mira el hombre?

¿Son tus días los de un mortal,

son tus años los de un hombre

para que tengas que inquirir mi culpa

y andar rebuscando mi pecado,

cuando sabes que no soy culpable

y nadie puede librarme de tus manos?

 

Introito “Requiem aeternam”

Requiem aeternam dona eis Domine

et lux perpetua luceat eis.

 

Te decet hymnus Deus in Sion,

et tibi reddetur votum in Jerusalem:

exaudi orationem meam,

ad te omnis caro veniet.

 

Requiem aeterman dona eis Domine

et lux perpetua luceat eis.

 

Dales, Señor, el descanso eterno,

y brille ante sus ojos la luz perpetua.

 

Te cantarán himnos, Dios, en Sion

y se te ofrecerán votos en Jerusalén.

Escucha mi oración,

tú a quien todos iremos.

 

Dales, Señor, el descanso eterno,

y brille ante sus ojos la luz perpetua.

 

Kyrie

Kyrie eleison.

Christe eleison.

Kyrie eleison.

 

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

 

Gradual “Requiem aeternam”

Requiem aeterman dona eis Domine

et lux perpetua luceat eis.

 

In memoria aeterna erit justus:

ab auditione mala non timebit.

 

Dales, Señor, el descanso eterno,

y brille ante sus ojos la luz perpetua.

 

El justo será recordado eternamente,

no temerá las malas nuevas.

 

Ofertorio “Domine Jesu Christe”

Domine Jesu Christe, Rex gloriae,

libera animas omnium fidelium defunctorum

de poenis inferni, et de profundo lacu:

libera eas de ore leonis,

ne absorbeat eas tartarus,

ne cadant in obscurum:

sed signifer sanctus Michael

repraesentet eas in lucem sanctam.

Quam olim Abrahae promisisti,

et semini eius.

 

Hostias et preces tibi,

Domine, laudis offerimus:

tu suscipe pro animibus illis,

quarum hodie memoriam facimus,

fac eas, Domine,

de morte transire ad vitam.

Quam olim Abrahae promisisti,

et semini eius.

 

Señor Jesucristo, Rey de la Gloria,

libera a las almas de los fieles difuntos

de las penas del infierno y del abismo profundo.

Sálvalas de las garras del león ,

para que no sean devoradas por el averno,

ni caigan en las tinieblas.

Que San Miguel las conduzca

a la santa luz.

Como prometiste a Abraham

y a su descendencia.

 

Hostias y súplicas de alabanza,

Señor, te ofrecemos.

Acéptalas para provecho de las almas,

por las que te las ofrecemos,

haz, Señor,

que pasen de la muerte a la vida.

Como prometiste a Abraham

y a su descendencia.

 

Sanctus-Benedictus

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus,

Deus Sabaoth.

Pleni sunt coeli et terra

gloria tua.

Hosanna in excelsis.

 

Benedictus qui venit in nomine Domini

Hosanna in excelsis.

 

Santo, Santo, Santo es el Señor,

Dios de los ejércitos.

Llenos están los cielos y la tierra

de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

 

Bendito el que viene en nombre del Señor

Hosanna en el cielo.

 

Agnus Dei

Agnus Dei

qui tollis peccata mundi,

dona eis requiem.

 

Agnus Dei

qui tollis peccata mundi,

dona eis requiem sempiternam.

 

Cordero de Dios,

que quitas el pecado del mundo,

dales el descanso.

 

Cordero de Dios,

que quitas el pecado del mundo,

dales el descanso eterno.

 

Comunión “Lux aeterna”

Lux aeterna luceat eis, Domine.

Cum sanctis tuis in aeternum,

quia pius es.

 

Requiem aeterman dona eis Domine

et lux perpetua luceat eis

cum sanctis tuis in aeternum,

quia pius es.

 

Brille la luz perpetua ante ellos.

Junto a los Santos y para toda la eternidad,

por tu misericordia.

 

Dales, Señor, el descanso eterno,

y brille ante sus ojos la luz perpetua

junto a los Santos y para toda la eternidad,

por tu misericordia.

 

Versa est in luctum

Versa est in luctum cithara mea,

et organum meum in vocem flentium.

Parce mihi, Domine,

nihil enim sunt dies mei.

 

Mi arpa se ha transformado en luto,

y mi órgano en la voz de los que lloran.

Perdóname, Señor,

porque mis días no son nada.

 

Libera me

Libera me, Domine, de morte aeterna,

in die illa tremenda:

Quando caeli movendi sunt et terra,

dum veneris judicare saeculum per ignem.

 

Tremens factus sum ego, et timeo,

dum discussio venerit, atque ventura ira.

Quando caeli movendi sunt et terra.

 

Dies illa, dies irae, calamitatis et miseriae,

dies magna et amara valde.

Dum veneris judicare saeculum per ignem.

 

Requiem aeternam dona eis, Domine,

et lux perpetua luceat eis.

 

Libera me, Domine, de morte aeterna,

in die illa tremenda:

Quando caeli movendi sunt et terra,

dum veneris judicare saeculum per ignem.

 

Kyrie eleison.

Christe eleison.

Kyrie eleison.

 

Líbrame, Señor, de la muerte eterna,

en aquel tremendo día.

Cuando temblarán los cielos y la tierra,

cuando vienes a juzgar al mundo con el fuego.

 

Temblando estoy y temo,

mientras llega el juicio y la ira venidera.

Cuando temblarán los cielos y la tierra.

 

Día aquel, día de ira, de calamidad y miseria,

día grande y amargo.

Cuando vienes a juzgar al mundo con el fuego.

 

Dales, Señor, el descanso eterno,

y brille ante sus ojos la luz perpetua.

 

Líbrame, Señor, de la muerte eterna,

en aquel tremendo día.

Cuando temblarán los cielos y la tierra,

cuando vienes a juzgar al mundo con el fuego.

 

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Curriculum Intérprete


Francisco Ruiz Montes, director invitado. Nacido en Granada, realiza sus estudios de Piano y Composición en los Conservatorios Superiores de Granada y Málaga, y se licencia en Musicología en la universidad granadina. Completa su formación asistiendo a numerosos cursos de especialización con profesores como Benet Casablancas, Charles Rosen, Yvan Nommick, Joel Lester, Frieder Bernius, Konrad von Abel, Josep Pons, Harry Christophers etc.; y se especializa en Dirección Coral con maestros como Alfred Cañamero, Johan Duijck o Martin Schmidt. En ese campo, se ha perfeccionado en los cursos de la Scuola Superiore per Direttori di Coro de la Fondazione Guido d’Arezzo (Arezzo, Italia) con directores como Peter Neumann, Carl Hogset, Gary Graden, Roberto Gabbiani o Bo Holten. Ha ofrecido numerosos conciertos al frente de los coros Cantate Domino, Orfeón de Granada, Coro de la Universidad Complutense de Madrid, Salix Cantor y Coro de Cámara de Madrid, entre otros, en diversos escenarios de toda España (además de algunas ciudades extranjeras como París y Friburgo), contando con intervenciones en el Circuito Andaluz de Música, el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, ciclos musicales de la Comunidad de Madrid, etc., y con colaboraciones con la Fundación La Caixa y la Orquesta Ciudad de Granada. Ha trabajado, en calidad de maestro de coro, bajo las órdenes de directores como Josep Pons o Andrea Marcon, y ha dirigido, bien como titular o como invitado, otros conjuntos corales y orquestales (Filarmónica de Harkov, Orquesta Quodlibet, Joven Orquesta Sinfónica de Granada, etc.). Ha realizado diversos trabajos como crítico e investigador musical y es regularmente invitado —en calidad de profesor de Análisis, Canto coral y otras materias— para impartir cursos y seminarios organizados por diversas instituciones (como los Cursos Manuel de Falla, la Universidad Autónoma de Madrid, la Sede Antonio Machado de la UNIA o centros de formación del profesorado de Andalucía y de la Comunidad de Madrid, entre otros). Simultanea todo ello con su labor docente como profesor de Fundamentos de Composición, habiendo ejercido primeramente en el Departamento de Composición del Conservatorio Superior “Victoria Eugenia” de Granada, y siendo en la actualidad profesor de Armonía del Conservatorio Profesional de Música “Amaniel” de Madrid. Trabaja además como profesor asociado del Departamento de Música de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido director de Cantate Domino, del Coro del Conservatorio Superior de Granada, del Coro de la Universidad Complutense y titular del Orfeón de Granada (con el que continúa colaborando como director invitado). Actualmente dirige el Coro de Cámara de Madrid y el grupo vocal Salix Cantor, y es subdirector del Coro de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

Orfeón de Granada. Los orígenes del Orfeón de Granada se remontan a 1903, año en que Francisco Alonso fundó un orfeón bajo los auspicios de la Sociedad Filarmónica de Granada. Entre los periodos más relevantes de su pasado destacan los que se vivieron hasta 1911 y, más adelante, a partir de 1938 en el que el Orfeón de Granada fue dirigido por Valentín Ruiz Aznar. En época más reciente, el Orfeón de Granada recupera su actividad en 2003 y desde entonces han sido sus directores Ángel López Carreño, Francisco Ruiz Montes, Héctor Eliel Márquez y José Carlos Palomares, quienes han integrado la tradición de los repertorios corales mediante la interpretación tanto de obras a capella como del repertorio sinfónico-coral de diversos estilos y compositores. El Orfeón de Granada colabora periódicamente con instituciones locales, ha participado en los ciclos “Música en los monumentos” y ha intervenido en distintas producciones de “El Mesías participativo” junto con la Orquesta Ciudad de Granada. En 2006 editan su primer CD con un programa lírico con obras de ópera y zarzuela junto a Mariola Cantarero; y el segundo registro de 2008 incluye composiciones de Vivaldi, de Haydn y de Bach. Desde el año 2007 ha participado en varios proyectos internacionales en Friburgo (Alemania) y en Padua (Italia) y ha intervenido en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada (2009), en el FEX (2010, 2014, 2016), en el Festival Internacional de Música y Danza “Ciudad de Úbeda” (Jaén, 2010) y en el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (Jaén, 2013); asimismo, también ha ofrecido un concierto de Pascua en Vitoria-Gasteiz en 2015. Las últimas producciones realizadas han sido el Requiem en do menor de Michael Haydn, la Misa en do mayor, op. 86 de Ludwig van Beethoven, y el pasado 31 de octubre —con motivo del XXV aniversario del Hermanamiento de la ciudad de Friburgo y Granada— la Misa de Gloria de Giacomo Puccini; todas ellas junto a la Orquesta Filarmonía Granada y bajo la dirección de Ricardo Espigares. Desde enero de 2016 la dirección del Orfeón de Granada está a cargo de Pablo Guerrero Elorza.

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