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Edición 2016

Concierto


MÚSICA DE CÁMARA EUROPEA EN TIEMPO DE LAS NUEVAS POBLACIONES

Lugar


SABIOTE, TORRE DEL CASTILLO

Fecha


DOMINGO, 27 DE NOVIEMBRE DE 2016, 20.00 H.

Director


Intérprete


CUARTETO IRANZO

Componentes


Omar G. Rubia, violín

Sergio Jiménez, violín

Rafael Molina, viola

José M. Fernández, violonchelo

Programa


François Couperin (1668-1733)

Les Nations. Premier Ordre: “La françoise” (1726)

Chaconne ou Passacaille (modérément)

 

Johann Sebastian Bach (1685-1750)

Fugue BWV 578 (ca. 1707)

Fugue

 

Giuseppe Tartini (1692-1770)

Sinfonia en La para 2 violines, viola y violonchelo C. 538 (c.1750)

Allegro assai

Andante assai

Menuett. Allegro assai

 

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Adagio y fuga en Do menor, KV 546 (1788)

Adagio - Fuga. Allegro

 

Franz Joseph Haydn (1732-1809)

Cuarteto en Re menor op. 76 nº 2 “Quintas” (1799)

Allegro

Andante o più tosto allegretto

Menuetto. Allegro ma non troppo

Finale. Vivace assai

 

 

Duración: 55’

 

CONMEMORACIÓN ANTICIPADA DEL 250 ANIVERSARIO DEL FUERO DE LAS NUEVAS POBLACIONES (1767-2017)

Notas programa


Música de cámara europea en tiempo de las Nuevas Poblaciones

 

Omar G. Rubia

 

François Couperin, en su afán por extender la música francesa por toda Europa, legó una vasta producción catalogada con referencias geográficas y extramusicales, como es el caso de la chaconne o passacalle que escucharemos hoy, perteneciente al ciclo Les Nations - La française. En ella, la articulación heredada de la música de palacio, la textura homofónica en las voces superiores en contraposición con las graves y el reparto equitativo del protagonismo entre los instrumentos conforman una obra suprema en equilibrio y buen gusto.

 

La “pequeña fuga” del alemán Johann Sebastian Bach lleva ese sobrenombre quizá por su brevedad, pero no por su densidad. Se trata de una fuga a cuatro voces en la que el contrapunto interviene de una manera magistral mezclando sujetos, contrasujetos y motivos que crean un laberinto armónico único. La exquisita elaboración del sujeto principal, expuesto por los cuatro intérpretes, hace que el oyente guarde en su memoria una experiencia sobrecogedora.

 

Tras Francia y Alemania, llega el turno de Italia de la mano de Giuseppe Tartini, gran violinista que revoluciona la técnica del instrumento y eleva al máximo exponente las palabras sonata y concierto. Hoy tenemos una Sinfonía escrita para cuarteto de cuerdas que revela toda la maestría del violín y que claramente surge de una originalidad que encuentra su expresión en un sujeto terso como en un flujo natural. En esta composición, la galantería de la nobleza, el encanto y la gracia se unen, supratemporales, en perfecta armonía. La armonía y el ritmo son llevados a cabo por las voces inferiores, mientras que el protagonismo melódico lo tienen las superiores. Tal dualismo es llevado a cabo con maestría, haciendo de esta obra no una batalla, sino una bella colaboración en tres movimientos que se encuentran dentro del estilo y la forma del barroco tardío.

 

Volvemos al Clasicismo puro de la mano de Wolfgang A. Mozart, quien deslumbra al público de Viena con una obra totalmente personal, esbozada como estudio de la fuga barroca, casi exclusiva para teclado, adaptada esta vez para cuarteto de cuerdas. El Adagio inicial ofrece una construcción de las cuatro voces totalmente equilibrada, siendo las intermedias, el segundo violín y la viola, quienes dan la unidad entre los extremos. El bajo construye la armonía sin sacrificar el sentido melódico, muy en el estilo de Mozart; el primer violín, por su parte, es quien conduce toda la evolución de este primer movimiento que concluye en la fuga, escrita a cuatro voces. Es el violonchelo quien comienza con el sujeto de tres compases, al que se van añadiendo las entradas de los demás instrumentos del cuarteto, escalando en el registro hasta llegar al primer violín. A continuación, la mezcla armónica de voces con un contrapunto exquisito configuran una obra formalmente barroca pero que lleva la marca genuina de la articulación y el estilo del clasicismo que sólo un genio como Mozart podía conseguir.

 

Para concluir el concierto, el Cuarteto Iranzo interpretará uno de los más célebres cuartetos de cuerda de Joseph Haydn, el nº 2 del op. 76, también conocido con el sobrenombre de “Las quintas”, gracias a la conocidísima sucesión de tal intervalo en el tema principal del primer movimiento. Escrito en la forma clásica de cuatro movimientos, este cuarteto en estilo concertante contiene elementos que demuestran que Haydn llegó a lo más alto de la escritura para esta formación, tales como la belleza melódica, la intensidad rítmica y la riqueza armónica.

Curriculum Intérprete


Cuarteto Iranzo. Formado dentro del proyecto orquestal Musicum Consensus y de manera paralela, el Cuarteto Iranzo es ya una de las formaciones camerísticas más importantes y con mejor crítica de la provincia de Jaén. Sus integrantes cuentan con una larga trayectoria individual que les ha llevado a formarse ampliamente por Europa y Estados Unidos. El Cuarteto Iranzo surge a partir de una serie de inquietudes por recuperar y ofrecer un vasto y excepcional repertorio: el escrito para cuarteto de cuerda. Haydn impulsó esta formación con casi 70 obras; Mozart escribió un total de 23 obras también para esta formación; Beethoven, el genio de Bonn, nos legó 17; y así, pasando por autores representativos como Mendelssohn, Schubert, Brahms o Shostakovich hasta llegar al mismo siglo XXI. El Cuarteto Iranzo reúne calidad y excelencia en la interpretación del repertorio que escoge siendo fiel al estilo de la época que, aunque no se encasilla en una versión puramente historicista, explota los recursos de los instrumentos de cuerda evocando a los genios que durante cinco siglos nos han dejado este grandioso patrimonio artístico.

 

 

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