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Edición 2015

Concierto


MORE PALATINO

Lugar


BAEZA, IGLESIA DE SAN ANDRÉS

Fecha


SÁBADO, 5 DE DICIEMBRE DE 2015, 12.30 H.

Director


Intérprete


BRUNO FOST, ÓRGANO

Componentes


Programa


La Spagna

Anónimo (siglo XVI)

Castille la novele

 

Francisco de la Torre (a. 1483-d. 1515)

Danza alta

 

Antonio de Cabezón (1510-1566)

Sobre el cantollano de la alta

 

Mira Nero

Juan Bermudo (1510-1565)

Romance Mira Nero de Tarpeya

 

Francisco Fernández Palero (†1597)

Mira Nero [glosado]

 

Dezilde al caballero

Nicolas Gombert (1495-1597)

Dezilde al caballero

 

Antonio de Cabezón (1510-1566)

Diferencias sobre el canto llano del Caballero

 

Francisco Correa de Arauxo (1584-1654)

Tres glosas sobre el canto llano de la Inmaculada Concepción

 

Dulce memoria

Pierre Sandrin (ca. 1490-d. 1561)

Dulce mémoire

 

Hernando de Cabezón (1541-1602)

Dulce mémoire glosada

 

William Byrd (1543-1623)

The Carman’s whistle

 

Sebastián Aguilera de Heredia (1561-1627)

Obra de 8º tono alto: Ensalada

 

Jon Pieter Sweelinck (1562-1621)

More palatino

 

Antonio Martín y Coll (ca. 1650-ca. 1734)

Tres flores de música

Xácara - Canción para la corneta con el eco - Diferencias sobre la gayta

 

 

EN COLABORACIÓN CON EL OBISPADO DE JAÉN

Notas programa


More palatino

 

Bruno Forst

 

Aunque Francisco Correa de Araujo haya querido cerrar su Facultad orgánica (Alcalá de Henares, 1626) con unas glosas sobre lo que manifiestamente es un canto popular, los organistas españoles no parecen haber sido muy permeables a toda música que no fuera relacionada de algún modo con su oficio y al medio socio-cultural en el que se desenvolvían. Por lo tanto, no cabe esperar de ellos esa apertura de oídos que llevó a William Byrd (My lady Nevells booke of virginal music, 1591) a proponer a sus augustas alumnas unas variaciones sobre la sencilla melodía que solían silbar los conductores de carros londinenses, reanudando la práctica de la música «con ruidos de calle» iniciada en tiempos de Josquin. Tampoco se encontrará en ellos el atrevimiento de un Sweelinck variando a placer, para sus serios y muy protestantes oyentes del domingo por la mañana, una canción de taberna (“More palatino bibimus… sic bibimus, sic vivimus”).

 

El compositor español quizá más permeable a una influencia popular parece haber sido Sebastián Aguilera de Heredia, cuya música se asienta sobre el uso de ritmos vigorosos presentes en su ensalada, continuadora de las del gran Mateo Flecha o de las medleys de los virginalistas isabelinos. La tendencia general en España, por lo menos durante un largo periodo, parece dibujar un movimiento inverso, popularizando unas músicas de origen culto. Músicos como Cabezón y Fernández Palero, empleados por la Corte o por la Iglesia y, por lo tanto, obligados a satisfacer a sus patronos (de cuyos gustos musicales nos procuran un interesante testimonio sonoro), se inspiraron en un repertorio más bien refinado, aunque no restringido al uso de la alta nobleza: un repertorio ejemplificado por el Caballero de Nicolas Gombert que a pesar de su melodía tan sencilla (¿aprendida quizá durante su estancia en las galeras?) y de encontrarse en un impreso al parecer bastante difundido entonces (Villancicos de diversos autores, 1556, más conocido como Cancionero de Uppsala), sigue siendo obra de un compositor. Lo mismo ocurre con el famoso Dulce mémoire de Sandrin o con el romance cuyo título está jocosamente transformado en Marinero de Tarpeya por Cervantes en Rinconete y Cortadillo, y cuya fama nos atesta este soldado español que, nos dice Bartolomé de Las Casas, «estando metiendo a espada los cinco o seis mil hombres del patio, estaba cantando […] Mira Nero de Tarpeya…». El caso de la famosa Spagna es un poco diferente, ya que su tenor podría ser originalmente una melodía tradicional, pero el uso del título Alta por sus glosadores deja claro que solo hace referencia a la danza cortesana. Todo este repertorio glosado, una vez fijado e impreso, fue ampliamente difundido entre un mundo de vihuelistas y teclistas aficionados que poco a poco lo popularizaron.

 

Finalmente, en torno a 1700, varias danzas y melodías de carácter realmente popular se hacen un sitio en los cuadernos de música de guitarra, arpa y tecla. Las Flores de música y sus continuaciones, recopiladas entre 1706 y 1709 por fray Antonio Martín y Coll, organista de San Diego en Alcalá de Henares, nos ofrecen una amplia muestra de esta irrupción. En ellas se ve también cómo la música extranjera penetró poco a poco en el panorama musical español hasta, a veces, asimilarse por completo. El trayecto de la Canción para la corneta de Martín y Coll, por ejemplo, es muy singular: melodía tradicional italiana, fue usada por Lully en su Ballet de l’Impatience (1661), llegó a España, donde se conoció primero como Canción real francesa antes de popularizarse por completo bajo el título de Al sarao que el amor.

Curriculum Intérprete


Bruno ForstBruno Forst, órgano. Nacido en Troyes (Francia), se inició en el piano y órgano con Paule Rochais en Cognac. Después de estudiar filosofía, entró en el Conservatorio de Burdeos, estudiando con el maestro Francis Chapelet y obteniendo una medalla de oro de órgano en dicho conservatorio. A través de la lectura atenta de las fuentes, de la práctica de la de tecla antigua y de un constante intercambio con otros intérpretes, constructores de instrumentos, musicólogos e historiadores intenta hacerse una imagen clara de lo que pudo ser en realidad la música de tecla entre los siglos XVI y XVIII. Sus interpretaciones, leídas directamente de la tablatura original, son siempre el fruto de un largo proceso de información y reflexión. Apasionado por la música ibérica, vive en España dedicado al estudio de las tablaturas antiguas. Su actividad de concertista le ha llevado a tocar por toda Europa así como en Estados Unidos, México y Brasil. Su último CD, dedicado a las obras para órgano de José de Torres y distribuido por Brilliant Classics, ha sido elogiado en varias publicaciones internacionales. Ha publicado en Dairea Ediciones la primera edición moderna del Arte novamente inventada pera aprender a tãger, de Gonzalo de Baena (1540), y prepara en la actualidad nuevas publicaciones de música ibérica inédita.

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