Está en:  » Inicio  » Conciertos  » Edición 2011

 

Edición 2011

Concierto


El CLasicismo en Jaén: las Sinfonías de Ramón Garay (1761-1823)

Lugar


Úbeda, Auditorio del Hospital de Santiago

Fecha


Miércoles, 7 de diciembre de 2011, 20.30 h.

Director


José Luis Temes

Intérprete


ORQUESTA DE CÓRDOBA

Componentes


Violines primeros

Isel Rodríguez Trujillo, concertino

Artaches Kazarian, ayuda de concertino

Hoang Linh Chi, Elena Ivanova Anguelova

Rafael Enrique López Velasco, Eugueni Syrkine

Igmar Alderete Acosta, Pedro Pedraza Martínez

José Miguel Ballester Vercher

 

Violines segundos

Alejandro Muñoz Aguilar, solista

Iouri Petrossian, Eugenio B. Valdés Weiss

Anatolie Jitcov, José Antonio Peñarroja

María Teresa Gutiérrez Martín

 

Violas

Jorge Adolfo Hernández Iznaga, solista

York Hartwig Thomsen, Dorin-Petre Sima

Mercedes Serrano Castejón

 

Violoncellos

Mikhail Milman, solista

Vera Kuligina, Diego Ruiz Conde

Deborah Jananne Yamak

 

Contrabajos

Gabriele Friscia, solista

Nazaret Kiourtchian

 

Oboes

Pau Rodríguez Hidalgo, solista

Carlos Amado del Rosario Fernández

 

Fagot

José I. Giner Romaguera, solista

 

Trompas

Francisco Fermin Galduf Cervera, solista

Jesús Miquel Villalba

 

José Luis Temes, director

 

 

Programa


PRIMERA PARTE

 

Ramón Garay (1761-1823)

Sinfonía 2 en Re Mayor

I. Allegro

II. Allegro maestoso (Minué)

III. Andante amoroso

IV. Allegro

 

Sinfonía 4 en La Mayor

I. Allegro brioso

II. Poco allegro (Minué)

III. Andante

IV. Presto

 

 

SEGUNDA PARTE

 

Sinfonía 6 en Do Mayor

[con oboe obligado]

I. Largo. Prestísimo

II. Andante (Minué)

III. Andante Cantabile

IV. Allegretto (Rondó)

Pau Rodríguez, oboe obligado

 

Sinfonía 7 en Do Mayor

I. Allegro brioso

II. Adagio amoroso

III. Minué

III. Final. Presto rondeado

 

Transcripción:

Pedro Jiménez Cavallé

Archivo de Música de la Catedral de Jaén

 

Edición:

Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU, Madrid, 2010)

 

CONMEMORACIÓN DEL 250 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE RAMÓN GARAY (1761)

Notas programa


Garay y sus diez sinfonías

 

José Luis Temes

 

La vida

La biografía del compositor Ramón Garay es sencilla y modesta, carente de episodios aventureros y ajena a luchas y angulosidades. Un primer periodo de formación en su natal Asturias, hasta los 24 años de edad; un breve paso de dos años por Madrid, donde perfeccionó y actualizó sus conocimientos; y nada menos que 36 años como maestro de capilla de la Catedral de Jaén, donde realizó prácticamente toda su obra compositiva, es el resumen sintético de una vida dedicada al trabajo paciente y minucioso. Una carrera presidida por el esfuerzo cotidiano y la voluntad de perfección artística, sin vanidad de éxito social.

 

Ramón Garay Álvarez nació en Avilés (Asturias) el 27 de enero de 1961. Su padre era organista de la Real Colegiata de Covadonga, por lo que es muy probable que recibiera de él las primeras lecciones de solfeo, canto y órgano. A los 18 años le vemos como cantor en la capilla de la Catedral de Oviedo, y como discípulo de órgano de Juan Andrés de Lombida. Estudió también con el maestro de capilla de la misma catedral, el aragonés Joaquín Lázaro. Pero si en su Asturias natal recibió su formación musical básica, la etapa clave para su puesta al día de las nuevas corrientes europeas fue sin duda la de su paso por Madrid. Paso breve pero muy intenso. Garay llega a la capital en febrero de 1785, y pronto entra en contacto con el compositor salmantino José Lidón, que le introdujo en la capilla musical de la que era entonces director: la capilla de la Condesa de Benavente, de enorme prestigio en la España musical de entonces, acaso sólo comparable con el de la capilla de su prima, la Duquesa de Alba. Pero al año siguiente, Lidón sería sustituído en el cargo por el mismísimo Luigi Boccherini, cuyo prestigio internacional pondría a esta capilla al día de lo que se estaba haciendo en aquel momento en los principales focos musicales de Europa, presentando en el Palacio de El Capricho (en las afueras de Madrid, recientemente recuperado y restaurado) las últimas partituras de Mozart, Haydn, Cimarosa, etc. Y aunque la documentación hoy existente nos indica que Ramón Garay era entonces maestro de música de los niños seminaristas de San Jerónimo el Real, no hay duda de que mantuvo durante estos dos años su vinculación a la orquesta de la citada capilla de la Condesa de Benavente (en la que le había introducido su maestro Lidón), lo que explica su posterior conocimiento de las técnicas de las músicas de transición al naciente estilo clásico-galante.

 

Sus biógrafos ignoran la razón por la que, sin embargo, y pese a esta nada desdeñable posición, prefirió Garay abandonar la Corte y concursar para la plaza de maestro de capilla de la Catedral de Jaén, vacante desde el fallecimiento del barcelonés Francisco Soler. Lo cierto es que en mayo de 1787 obtiene el puesto en disputa. Los 36 años del magisterio de Ramón Garay al frente de la capilla de la Catedral de Jaén constituyen una etapa muy unitaria en su vida, con mínimos avatares. Trabajo diario de enseñanza, interpretación y creación al servicio del calendario litúrgico de la Catedral. Prácticamente toda su obra ha llegado hasta nosotros, depositada en el archivo catedralicio jienense. Obviamente, la casi totalidad de esta producción es de carácter religioso, como es consecuente con su cargo de maestro de capilla. Hay sólo dos excepciones: por una parte, su espléndido corpus de diez sinfonías orquestales; y por otra, su única incursión en la ópera, sobre un tema simbólico, que adoptó el atípico título de Compendio sucinto de la Revolución Española, compuesta en 1815. Ramón Garay falleció en Jaén el 8 de enero de 1823, poco antes de cumplir los 63 años. Su figura ha sido muy poco conocida hasta su reciente recuperación, gracias sobre todo a los trabajos del canónigo Raúl Arias del Valle (durante muchos años archivero de la catedral de Oviedo) y del cronista asturiano Justo Ureña. Pero el estudioso principal de su figura ha sido Pedro Jiménez Cavallé, musicólogo y catedrático de la Universidad de Jaén, a quien debemos -y agradecemos de todo corazón desde estas líneas- no sólo buena parte de los datos biográficos que hoy podemos ofrecer del maestro Garay, sino la revisión de la antedicha única ópera y de las diez sinfonías del maestro avilesino.

 

Sus diez sinfonías

a. El modelo sinfónico. Es bueno recordar aquí al aficionado que en torno a 1760 se componen en Europa las que debemos entender como primeras sinfonías de la historia del género, entendiendo este término en su sentido clásico-romántico; es decir: un conjunto de tres o cuatro tiempos, para pequeña orquesta (básicamente de cuerda, más dos trompas y algunas maderas), sin finalidad litúrgica y a partir de unas estructuras musicales abstractas, muy características del racionalismo de la época. No nos cabe duda de que buena parte de los compositores españoles de la época estaban muy al tanto de las obras que en esta dirección se estaban componiendo en Centroeuropa. Y nos consta que no pocos maestros de capilla encontraron ilusión y fuerzas para acercar la composición española a los nacientes modelos sinfónicos europeos. En la mayor parte de los casos, este proceso tuvo lugar a través de composiciones por propio placer del autor, sin finalidad específica, por la sana ambición personal de crear a partir de las nuevas corrientes compositivas.

 

b. Ramón Garay y la composición de sus sinfonías. Tal es el caso de nuestro autor, el asturiano Ramón Garay, que -no nos cabe duda- compuso por su propio placer artístico las diez sinfonías que integran su corpus sinfónico. De tal manera, puede afirmarse que las diez sinfonías de Ramón Garay suponen una de las primerísimas aportaciones a la historia del sinfonismo en España; quizá incluso -aunque la "guerra de fechas" es siempre denostable en musicología- quepa hablar de éstas como las primeras sinfonías españolas de cuatro tiempos y en el estilo moderno centroeuropeo. Las diez sinfonías fueron compuestas en la ciudad de Jaén, durante la larguísima etapa (36 años: 1787 a 1823, como quedó dicho) en la que fue Garay maestro de capilla de la catedral de esta hermosa ciudad andaluza; y en el Archivo Histórico de esta seo han permanecido inéditas durante dos siglos. De los manuscritos allí conservados se ha tomado la edición en que se basó la grabación integral de la Orquesta de Córdoba. Edición que ha tenido como celoso transcriptor a Pedro Jiménez Cavallé, profesor de la Universidad de Jaén.

 

c. Cronología. Estas diez sinfonías están compuestas en tres etapas: las seis primeras fueron creadas en el curso de dos años: 1790 y 1791, cuando Garay apenas llevaba tres años al frente de la capilla jienense. El recuerdo del esplendor de la capilla de El Capricho y las composiciones de Haydn y Mozart allí presentadas fueron sin duda motor de este temprano alarde de nuevo sinfonismo, a través de una entrega de nada menos que seis sinfonías. Habrá luego seis años de silencio, tras los cuales en 1797 compondrá Garay su séptima sinfonía, una sinfonía aislada en el tiempo. Porque el avilesino tardará nada menos que 20 años en añadir a su catálogo sinfónico las que serán sus tres últimas sinfonías: en 1817 (es decir, con 56 años de edad) compone sin descanso, en efecto, sus sinfonías octava, novena y décima, que cierran su ciclo orquestal.

 

Notas sobre cada sinfonía

 

Pedro Jiménez Cavallé

 

Sinfonía nº 2 en Re mayor

Dividida en cuatro tiempos como casi todas las del autor, comienza con un Allegro en forma de sonata. El primer tema de carácter solemne e interpretado por la orquesta está compuesto por dos motivos: uno de ritmo incisivo, formado por las notas del acorde, y otro de sendos tresillos. El segundo tema en la dominante llega tras un pasaje de transición en el que están presentes unas secuencias modulantes; el tema posee un claro carácter bailable, con posible ascendencia asturiana, y está a cargo de los oboes para después en su repetición pasar a la orquesta. En el Desarrollo aparece un material completamente nuevo junto al primer tema en la dominante. Con la aparición del segundo tema en el tono principal, primero por parte de los oboes y después repetido por toda la orquesta, comienza la Reexposición.

 

A continuación aparece un Allegro maestoso. Minue, que posee un carácter solemne y está constituido por dos secciones desiguales, siendo la segunda un Desarrollo de la primera con algunos elementos nuevos. El Trío, donde desaparece el viento, contrasta rítmicamente al moverse de forma más continua y con figuras más rápidas.

 

En el Andante amoroso, que intercambia con el tiempo anterior, como solía ser frecuente en Haydn, y que está escrito para cuerda sola, el tema principal aparece en los violines primeros, que denotan cierto virtuosismo contrastante con la expresividad de la que hace gala. Dividido en dos secciones la estructura melódica es ABAB.

 

El cuarto tiempo es un Allegro que adopta la forma sonata. El primer tema de carácter alegre, está compuesto de varios motivos yuxtapuestos y zigzagueantes relacionados entre sí, que primeramente están a cargo de los violines y después al de la orquesta. El segundo tema encerrado en un ámbito de tercera, comienza con un claro cromatismo y se torna sincopado; expuesto por la cuerda enlaza en su Desarrollo con una breve coda, pero brillante por los arpegiados de los violines. El Desarrollo comienza con el primer tema en la dominante, mientras que la Reexposición lo hace, como es costumbre, con el segundo tema en la tonalidad principal, primero los violines solos e inmediatamente los oboes apoyan el ritmo sincopado.

 

Sinfonía nº 4 en La mayor

El Allegro brioso presenta en la Exposición un primer grupo temático con un tema de cierto carácter pomposo interpretado por toda la orquesta, que es seguido de varios motivos repetitivos de carácter saltarín en la cuerda; el segundo tema interpretado por la orquesta resulta más cantable y aparece con el ritmo sincopado que ya se venía anticipando. El Desarrollo comienza con el motivo inicial del primer tema, que aparece en distintos tonos y se elabora principalmente con los motivos sincopados de los temas expuestos anteriormente. El segundo tema aparece en la tonalidad principal, conformando el inicio de la Reexposición.

 

El Poco allegro. Minue presenta una sección primera que gira en torno a un breve motivo, que es desarrollado hasta formar un tema, siendo interpretado por los violines apoyados puntualmente por los oboes. La segunda en la que contrasta la cuerda con el tutti, está construida sobre el mismo motivo. El Trío en la menor para cuerda principalmente y sin trompas emplea un material contrastante.

 

El Andante está escrito para cuerda sola y aparece dividido en dos secciones. La primera está protagonizada por un tema cantable a cargo del violín primero, que posee un carácter rapsódico de melodía contínua y libre, más que un tema articulado. El segundo tema de composición motívica contrasta con el primero por ser de carácter más rítmico que melódico. En la segunda sección reaparecen los mismos temas.

 

El Presto del último movimiento adopta la forma sonata y posee carácter danzante con temas repetitivos y de fraseo cuadrado, posible influencia de la contradanza a pesar de estar escrito en el compás de 3/8 y no en el de 2/4. Se observa el diálogo de oboes y violines y la tonada es acompañada por las violas, que, con un pedal a la quinta grave, recuerdan el roncón de la gaita asturiana. El segundo tema es de diseño más melódico, interpretado también por los oboes a dúo, a través de intervalos paralelos. Este tema de carácter popular es repetido por los violines, que lo adornan en su conclusión, y por toda la orquesta. Un pasaje orquestal, antes de la coda, exponen un ritmo y una armonía que recuerdan las seguidillas de Boccherini. El Desarrollo comienza con un nuevo material que nos conduce al tema principal y con la aparición del segundo tema en el tono principal se inicia la recapitulación formada por los mismos elementos anteriores, presentes en la Exposición.

 

Sinfonía nº 6 en Do Mayor

La obra posee un claro estilo concertante personificado en el oboe. El Largo. Prestissimo se inicia con una introducción lenta y expresiva a cargo de la orquesta primero y, después, de la cuerda, donde se observa una gran riqueza armónica; tras ella aparece el valiente tema orquestal de sentido descendente sobre las notas del acorde de Do; posteriormente el oboe, repite el tema apoyado por la cuerda. El segundo tema, que posee cierto parentesco en sus comienzos con el primero, resulta bastante melódico en manos del oboe. En la segunda sección reaparece el tema lento de la introducción seguido del Desarrollo, que incide sobre el primer tema en la tonalidad de Mi bemol Mayor a cargo de la orquesta para repetirlo más adelante el oboe apoyado por la cuerda. Reaparece el segundo tema en la tonalidad principal con el que se inicia la Reexposición.

 

El Andante. Minue. Andante está compuesto de dos secciones, que, en este caso, son casi del mismo tamaño: el tema principal se forma mediante la yuxtaposición de pequeños motivos. El oboe y el fagot subrayan la primera parte del tema. La segunda sección compuesta de una nueva idea continua de tresillos desarrolla el tema primero. El Trío está en la tonalidad de la menor y en él callan tanto las trompas, como el fagot. La primera sección interpretada por el oboe con acompañamiento de la cuerda en tresillos presenta un nuevo tema.

 

El Andante cantabile está marcado por el diálogo del oboe con la orquesta, la mayoría de los temas que aparecen son cantables y tienen una textura que les distingue; en su repetición cambian notablemente, sin conservar, siquiera, su dimensión, demostrando una gran libertad en ello. Dentro de la estructura bipartita la forma de cada una de las partes es bastante libre y, aunque la melodía en su fase cadencial busca su acomodo tonal, no siempre se respeta éste por alguna modulación inesperada.

 

En el Rondo. Allegro la estructura es ABACADA y los diálogos de oboe y orquesta son continuos. El sereno, pero veloz tema del estribillo, formado por ocho compases, tiene cierto carácter bucólico o pastoril y lo comienza el oboe sólo contestado por el resto de la orquesta. En él está presente el cuadrado fraseo de la contradanza, aunque aquí estamos en compás de 3/8. En una de las coplas destaca un tema, que parece de carácter asturiano mientras que en otra, una frase interpretada por los violines está construida sobre una nota pedal de tónica en el bajo y en las trompas, imitando muy probablemente el roncón de la gaita asturiana.

 

Sinfonía nº 7 en Do Mayor

El Allegro brioso se inicia con un primer tema sobre el acorde de Do Mayor a cargo de la cuerda para ser repetido por los oboes. Tras una transición modulante de gran interés armónico y tonal aparece el segundo tema a cargo de los oboes que caminan por terceras. En el Desarrollo se presentan principalmente fragmentos del primer tema en varias tonalidades, no sólo en los violines, sino en las cuerdas graves. Tras una interrupción reaparece el primer grupo temático a cargo de toda la orquesta con todos sus elementos hasta que se presenta el segundo tema con lo cual nos encontramos en el último período: la Recapitulación.

 

El Adagio amoroso, escrito sin trompas, es el movimiento lento más largo de todas las sinfonías y está construido sobre un tema principal que aparece en las tres secciones en que está dividido; entre ellas existe un contraste tonal más que temático, ya que el tiempo está confeccionado, al menos en espíritu, a modo de un tema con variaciones; también se puede ver el tiempo como una especie de rondó ABACA. En él no faltan los diálogos entre oboes y violines, un dúo entre las violas y cellos y cierto virtuosismo a cargo de los violines primeros.

 

El Minue, que en esta obra aparece en su lugar habitual, es el tiempo de Minueto más largo de todas las sinfonías; escrito sin trompas está dividido, como los demás, en dos secciones. En la primera con sólo ocho compases encontramos un tema sereno en su esquema rítmico y de suave línea melódica en la que predominan los grados conjuntos. En la segunda, se desarrolla el tema inicial. En el Trío, dividido en dos secciones, el tema principal está interpretado por el punteado de la cuerda, mientras que los oboes se encargan del segundo, formado por corcheas continuas.

 

El Final. Presto rondeado es de carácter juguetón y de un fraseo regular y simétrico -influencia de la contradanza- de ocho compases por lo general; gira sobre un tema principal compuesto de dos frases: la primera de ellas de ritmo sincopado domina a lo largo de toda la pieza funcionando como estribillo. La estructura es ABACA utilizando algunas coplas elementos variados o procedentes del estribillo.

 

Para más información, consúltese el folleto que acompaña al triple CD Ramón Garay. Las diez sinfonías (Orquesta de Córdoba, dir. José Luis Temes, VERSO, 2010, con patrocinio de Fundación BBVA) y el libro de Pedro Jiménez Cavallé, Ramón Garay, un clásico, autor de de diez sinfonías (Jaén: Universidad de Jaén, 2011).


Curriculum Intérprete


José Luis Temes, director. Nació en Madrid en 1956. Estudió principalmente con los profesores Julián Labarra, Federico Sopeña, Enrique Llácer, José María Martín Porrás y Ana Guijarro. Titulado por el Conservatorio de su ciudad natal, dirigió entre 1976 y 1980 el Grupo de Percusión de Madrid. Entre 1983 y 2000 fue director del Grupo Círculo. Ha estado al frente de la práctica totalidad de las orquestas españolas; también de otras de diversos países: Filarmónica de Londres, Gulbenkian de Lisboa, Filarmónica de Poznan, Radio de Belgrado, etc. En sus treinta años como director, Temes ha dirigido el estreno de más de 330 obras, entre ellas cuatro óperas y varios ballets. Ha grabado más de noventa discos, casi siempre con música española, y participado en los principales festivales internacionales de música nueva: Nueva York, Londres, París, Roma, Milán, Viena, Zagreb, Lisboa y un largo etcétera. Ha compaginado siempre su trabajo como director de orquesta con una amplia labor como profesor, conferenciante y gestor. Ha ofrecido más de 300 conferencias. Es autor de numerosos libros y ensayos, entre los que destaca un extenso Tratado de Solfeo Contemporáneo (Línea, 1982-1992), biografías de Anton Webern (CBA, 1988) y José Luis Turina (2007)y dos volúmenes sobre la historia perdida del Círculo de Bellas Artes de Madrid (Alianza, 2000-2003). En el terreno de la narrativa, su primera novela fue Tres cuentos para Ita (2009), a la que seguirá Al pisar tu jardín (2011). En junio de 2009 los Príncipes de Asturias le hicieron entrega del Premio Nacional de Música.

 

Orquesta de Córdoba. La Orquesta de Córdoba es un Consorcio, creado en 1992, entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la ciudad. Desde entonces ha ofrecido ya más de un millar de conciertos en escenarios tan diversos como el Gran Teatro, la Mezquita-Catedral o el Alcázar de los RR.CC. de Córdoba, el Auditorio Nacional de Madrid, el de Cuenca, el de Almería, el "Manuel de Falla" de Granada, el de Santiago de Compostela, el de Murcia, el Baluarte de Pamplona, el Teatro Jovellanos de Gijón, el Campoamor de Oviedo, el de la Maestranza de Sevilla, el Arriaga de Bilbao, el Romea de Murcia, el Villamarta de Jerez, el Lope de Vega de Sevilla, el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, el Palau de Altea, el Palacio de Festivales de Cantabria, el Museo de Santa Cruz de Toledo, el Megaron Concert Hall de Atenas, la National House de Praga o la Sala Dorada de la Musikverein en Viena, por citar sólo algunos de ellos. En el curso de estas actuaciones ha realizado primeras audiciones para Europa y España y ha estrenado con carácter absoluto obras de numerosos compositores nacionales e internacionales. La versatilidad de la Orquesta de Córdoba, además de sus actuaciones en foso y acompañando a ballets como el de Mario Maya, el de Víctor Ullate, el Scottish Ballet o el Royall Ballet de Londres, le ha permitido abordar un amplísimo repertorio sinfónico, desde el Barroco hasta las composiciones actuales, abriéndose con éxito a otros campos de la música en colaboraciones con artistas como Egberto Gismonti, María del Mar Bonet, Carmen Linares, Vicente Amigo, Benito Lertxundi, Amancio Prada, Lole Montoya, José Antonio Rodríguez, Benito Cabrera, Larry Coryell, Miguel Ríos, Randy Brecker, Rafael Riqueni, Manolo Sanlúcar, Tomatito, Joan Manuel Serrat, Juan Manuel Cañizares, Susana Raya, Javier Ruibal, Estrella Morente, Luis Pastor, Miguel Poveda o los grupos Ronda dos Quatro Caminhos, Medina Azahara y el Ensamble Gurrufío, a quienes la Orquesta de Córdoba ha acompañado, en directo y/o en estudio.

 

A lo largo de su historia, la Orquesta de Córdoba ha tenido tres directores titulares: su fundador, el maestro Leo Brouwer que, tras su marcha, en 2001, fue nombrado Director Emérito de la orquesta así como Hijo Adoptivo de la Ciudad. A partir de entonces y hasta 2004, fue la directora Gloria Isabel Ramos Triano, quien vino a continuar la labor del maestro Brouwer y a consolidar el trabajo realizado hasta entonces. Desde la temporada 2005/06, la dirección titular y artística la ostenta el maestro Manuel Hernández-Silva, con el que la orquesta está alcanzando sus más altas cotas. En el apartado discográfico, la Orquesta de Córdoba tiene ya treinta y siete grabaciones publicadas -CD’s sencillos, dobles y triples- (aunque hay otras pendientes de edición) para sellos como EMI, NAXOS (Marco-Polo), SONY, GHA, VERSO, etc. incluyendo producciones extraordinarias como el doble CD+DVD con músicas para cine de Roque Baños (con quien, además, grabó la BSO del documental realizado por Carlos Saura para la Expo 2008 de Zaragoza), o el más reciente CD+DVD, titulado Sueño, registrado en directo junto a Javier Ruibal.

 

Ha participado en los Encuentros Internacionales de Música Cinematográfica y Escénica de Sevilla, en el Festival Internacional "Cosmopoética" de Córdoba, en la Noche Blanca del Flamenco, el Circuito Andaluz de Música, en los Ciclos de Música Contemporánea de Málaga, en la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, en el Concurso de Canto "Pedro Lavirgen", de Priego, en el Concurso Internacional de Piano "Premio Jaén", en el Otoño Musical Soriano, en el Festival de Música Española de Cádiz, en el Encuentro de las Artes y las Letras de Iberoamérica, de Huelva y en diversos Festivales Internacionales de Música como los de Granada, Alicante, Lucena, Úbeda, Sanlúcar, Ayamonte, Segovia, Guadix, Santo Tirso (Portugal) o Marsella, además de ser habitual su presencia en el Festival de la Guitarra de Córdoba. La Orquesta desarrolla una importante labor educativa y de atención a los jóvenes por medio de distintos programas como el Ciclo de Conciertos Didácticos, las colaboraciones con el Conservatorio Superior de Música, con la Universidad de Córdoba, con el ciclo de Cultura en Red del Ayuntamiento, con el programa EsCultural de la Diputación Provincial o con la puesta en marcha de iniciativas como el Concurso Internacional de Jóvenes Directores. La Orquesta de Córdoba es miembro de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas (AEOS) y, en 1999, fue nominada por la Sociedad General de Autores (SGAE) y la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes (AIE) como "Mejor Artista Clásico" -junto a Victoria de los Ángeles y la Orquesta Sinfónica de Barcelona- al Premio de la Música. En la edición del año 2003, la Academia de la Música volvió a nominar -junto a Plácido Domingo y Jesús López Cobos- a la Orquesta de Córdoba por su CD de los dos Conciertos Triples de Leo Brouwer y Tomás Marco, como mejor disco de música clásica.

Volver atrás

           logotipo facebook   logotipo twitter

logo úbeda y baeza patrimonio de la humanidad

logo rema

logo fest clásica

logo premio publico

CSIC