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Edición 2010

Concierto


Yo soy la locura (espectáculo de marionetas con música antigua)

Lugar


Cazorla, Teatro de la Merced

Fecha


Viernes, 26 de noviembre de 2010, 21.00 h.

Director


Intérprete


ZARAMBEQUES Y JULIE VACHON

Componentes


Julie Vachon, directora de escena, marionetista, actriz y guionista
Marta Illescas, soprano y actriz
Miguel Ángel Jiménez, guitarra barroca, tiorba y charango
Rocío Jódar, viola de gamba
Luis Vives, percusión
Isabelle Chrétien, creadora y constructora de marionetas, máscaras y objetos
Mathieu Leroux, ayudante de guión
Juan Sánchez Rosales, sistemas de gradación de luz
Francisco de Paula Sánchez, productor y fabricante de sistema de iluminación
Idea original: Julie Vachon y Francisco de Paula Sánchez

Programa


Henri du Bailly (m. 1637)
Yo soy la locura

Anónimo español (texto de Lope de Vega)
Lamento de Belisa

José Marín (1618-1699)
Tono humano Ojos pues me desdeñáis

Anónimo peruano (siglo XVIII)
(Códice de Baltasar Martínez de Compañón, 1737-1797)
Cachua a voz y bajo al Nacimiento de Christo Nuestro Señor

Anónimo peruano (texto en quechua)
(Ritual formulario de Juan Pérez de Bocanegra, Lima, 1631)
Himno Hanacpachap cussicuinin

Gaspar Sanz (1640-1710)
Caballería de Nápoles

Luis de Milán (ca. 1500-ca. 1561)
Pavana

Juan Hidalgo (1614-1685)
Tono humano ¡Ay, que me río de Amor!

Anónimo español (siglo XVII)
(Libro de Tonos Humanos de Madrid, 1655)
Jácara No hay que decirle el primor

Anónimo peruano (siglo XVIII)
(Códice de Baltasar Martínez de Compañón, 1737-1797)
Cachua Serranita

Anónimo (texto de Calderón de la Barca)
(Manuscrito Contarini de Venecia)
Quiero y no saben que quiero

Santiago de Murcia (1673-1739)
Preludio

Henri du Bailly
Yo soy la locura

EEN COLABORACIÓN CON EL CONSEIL DES ARTS ET DES LETTRES DU QUÉBEC, LA UNIVERSIDAD DE JAÉN y SCAEM.

Notas programa


SINOPSIS ARGUMENTAL

La Locura, un ser mitológico que mueve las pasiones de los humanos, aparece en escena para contarnos la historia de amor -sobre un fondo bélico- entre Manuel, titiritero español que acompañó a Hernán Cortés en la Conquista de América, y Zyanya, una joven mujer azteca. Su relación es imposible y Manuel deberá escaparse de México para salvar su vida y regresar a Europa para reencontrarse con su mujer Belisa y el hijo de ambos. La joven Zyanya, locamente enamorada de Manuel pedirá a los dioses aztecas que la transformen en marioneta para permanecer por siempre al lado de su amor.


NOTAS AL PROGRAMA

Yo soy la locura

Francisco de Paula Sánchez

Cuando Hernán Cortés partió en 1519 hacia la conquista del Imperio Azteca, no sólo se acompañó de unos 600 soldados, 16 caballos y 14 piezas de artillería, sino que junto a él viajaban dos titiriteros, Pedro López y Manuel Rodríguez y algunos músicos, tal y como lo describe Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España redactada en 1568: "? y llevó cinco chirimías y sacabuches y dulzainas y un volteador, y otro que jugaba de manos y hacía títeres... ". Hernán Cortés el hombre odiado y amado, perseguido por la justicia española por conspiración, siendo declarado inocente de los cargos imputados; era un hombre culto y refinado que fundó una tertulia humanística y literaria y que puso en tela de juicio la esclavitud indígena.

La llegada de titiriteros y músicos al Nuevo Mundo tuvo que ser todo un impacto cultural, pero no sólo para los indígenas, que abrazaron nuestra música haciéndola suya, y gustaron de nuestros títeres, sino para los españoles que encontraron que los indios americanos ya usaban marionetas de varilla y de guante, tal y como ha demostrado Alejandro Jara y como nos muestran los diversos bajorrelieves con pequeñas marionetas articuladas y las inevitables máscaras aztecas que forman parte del teatro de marionetas. El objetivo del uso de los títeres por parte de los indígenas no está nada claro, aunque parecen más ligados a una tarea didáctica de transmisión religiosa, razón por la cual, y a pesar de la conversión, algunos de ellos fueron perseguidos por la Santa Inquisición, tal y como explica Guillermo Murray Prissant en su obra Piel de Papel, Manos de Palo poniendo como ejemplo el del titiritero indio Antonio Farfán, quien acompañado de unos músicos hacía títeres y echaba la suerte de adivinación, algo intolerable para el Santo Oficio.

A partir de estos hechos, hemos querido recordar aquél hecho sin intención alguna de recrear o reconstruir nada, sino de transmitir a los espectadores, niños y adultos, que existieron personas que soñaron y vivieron pasiones en el entorno cruel que supuso el choque de dos culturas. Nuestra intención es, además de entretener, hacer más evidente que la cultura española jamás volvió a ser la misma, que aquellos rasgos que nos caracterizan son el resultado de un viaje de ida y vuelta, que la pureza cultural de aquellos íberos conquistados por los musulmanes fue una vez más mezclada por la sensibilidad de los indios americanos. Queremos también mostrar nuestra admiración por aquellos hombres que cruzaron el océano con títeres e instrumentos como todas armas, y queremos, también, hacer justicia a aquellos titiriteros indios y reconocerles su oficio mucho antes de que nosotros pusiéramos pie en tierra de Indias.

La música es la última de las artes en aceptar cambios. Es por ello que no hemos querido elegir músicas coetáneas de los eventos que narramos; hemos preferido sin embargo, utilizar músicas posteriores en las que ya se encontraba plasmado el mestizaje cultural. La música del siglo XVII español suena a nuestros oídos muy español, y sin duda lo es en el sentido de que lo español es fruto del mestizaje: las chaconas, las jácaras, las cumbés o las cachuas, son músicas que en los delicados oídos de los europeos del siglo XVII, cuando no se conocía otra música que la propia, sonaban completamente exóticas a pesar de que formen, ahora, parte de nuestra cultura. Nuestra música barroca es fruto de un viaje de ida y vuelta; nuestra música barroca cuenta la bella historia del conquistador conquistado, como nuestro marionetista Manuel, quien queda fascinado por la belleza de la tradición indígena y la incorpora a su manera a su acervo.

De igual manera, los indios americanos adoptan las músicas de los españoles. Por eso hemos incluido tres piezas de evidente influencia indígena. Somos conscientes de que nuestra aventura se desarrolla en el Imperio Azteca, y que las músicas de influencia indígena aquí incluidas pertenecen a la cultura quechua-inca (Hanacpachap y cachuas), pero creemos que son una hermosa muestra de mestizaje entre lo indio y lo español. El bello himno procesional Hanacpachap (transcrito por el sacerdote Juan Pérez de Bocanegra en el siglo XVII) es una joya musical que une sensibilidades y que nos habla desde la lejanía del tiempo del diálogo que es posible entre América y Europa. En el caso de las cachuas se trata de sendas transcripciones realizadas por el obispo Jaime Baltasar Martínez de Compañón en el siglo XVIII, y recogidas en su obra Trujillo del Perú, junto a decenas de piezas instrumentales, dibujos de todos los tipos sociales de la zona, costumbres, etc. Queremos ser sensibles y respetuosos a la cultura precolombina, por ello hemos elegido una música que, aunque occidental, muestra tanto de aquella cultura, y de la que tan orgullosos se sienten allende los mares.

También hemos querido incluir a compositores que, de alguna manera, están relacionados con América. Así, la presencia en este continente de Santiago de Murcia por un lado, y José Marín por otro no está demostrada, aunque es más que posible. En cualquier caso, la presencia física no es lo más importante, sino la aparición aquí y allá de composiciones de los dos músicos anteriormente citados o de Juan Hidalgo, algo lógico, pues al fin y al cabo los cargos políticos de la metrópoli viajaban a la Nueva España acompañados de partituras, músicos y demás artistas para hacer su estancia en aquél continente lo más parecido posible al país que dejaron. Es allí donde, por ejemplo, Murcia se impregna de sonoridades de las Indias, de ritmos africanos, de estructuras armónicas que respondían, sí, a España, pero que se habían convertido ya en mestizas. Y aunque Henri de Bailly era natural de Francia, su canción Yo soy la Locura da título a nuestro espectáculo, con ese aire melancólico y ensoñador que tanto caracteriza al tono humano con la estructura española y por ende americana por antonomasia: la folía.

No hemos podido evitar incluir en nuestro espectáculo tres piezas de compositores anónimos, No hay que decirle el primor, una jácara de la primera mitad del siglo XVII que rebosa alegría, y cuya innegable belleza ?y dificultad rítmica? nos cautivó desde el primer momento; se encuentra en el Libro de Tonos Humanos copiado en 1655. El Lamento de Belisa, por su parte, es de autor anónimo, pero la letra es de Lope de Vega, escrita tras su viaje a Inglaterra al enrolarse para luchar contra aquél país, dejando abandonada a su amada Belisa quien llora la partida de su amado, como nuestro Manuel quien parte a América con Hernán Cortés. Su estilo, casi recitado, permite una expresividad enorme sin detrimento de la armonía.

Para acabar, Quiero y no saben que quiero perteneciente al Manuscrito Contarini, y es un tono humano de extraordinaria belleza, con texto de Calderón de la Barca, que obtuvo mucha popularidad en su época, siendo incluido en gran cantidad de obras de teatro, y del que no existe otra fuente que esta, gracias a la afición de Marco Contarini. Queremos agradecer a Manuel Vilas su generosidad al hacernos llegar esta partitura que se encuentra en la Biblioteca de San Marcos en Venecia y que raramente se interpreta en las salas de concierto.

Curriculum Intérprete


Julie Vachon, marionetista. Natural de Montreal, Julie Vachon es Grado en Arte Dramático y Máster en Teatro de Marioneta Contemporánea por la Universidad de Québec de Montreal. Su amor por la música española de los siglos XV al XVIII por un lado, y por la marioneta por otro, le han llevado a su primera creación de un espectáculo largo como Yo soy la locura. Julie Vachon ha intervenido en obras de teatro, cortos y largometrajes, así como trabajado en espectáculos de marionetas como manipuladora, recibiendo clases de los más prestigiosos marionetistas del mundo como Duda Paiva, Gavin Glover o Neville Tranter entre otros.

Zarambeques. Es un grupo de música antigua formado por soprano, violagambista, percusión y cuerda pulsada, creado específicamente para este proyecto. Una mezcla de músicos jóvenes y expertos tratan de recrear musicalmente las ideas que acompañan la historia. Marta Illescas es una soprano con amplia formación que abarca desde la música antigua hasta la música contemporánea. Ha estudiado en el Conservatorio Superior de Música "Victoria Eugenia" en Granada y ha terminado con honores en la Hochschule für Musik Franz Liszt en Weimar, Alemania. Ha intervenido en el Festival de Música y Danza de Granada con el grupo Sursum Corda, y últimamente se está especializando en música antigua. Rocío Jódar posee el título superior de guitarra, instrumento de la que es profesora por oposición. Además ha estudiado viola de gamba con Alfredo Barrales y Leonardo Luckert en el Conservatorio Superior de Sevilla "Cristóbal de Morales". Ganadora de varios premios, ha interpretado música barroca tanto como solista como con grupos como Feste Musicali en lugares como la Fundación Andrés Segovia en Linares. Luis Vives es un percusionista que abarca varios estilos desde la música culta a la popular, y desde la música antigua hasta la contemporánea. Se ha especializado en música de los periodos renacentista y barroco con el reputado percusionista Pedro Estevan. Ha formado parte de la Orquesta Barroca de Granada, Tempus Fugit, Anonymus IV y el dúo Sesquiáltera. En estos momentos termina su formación en el Conservatorio Superior de Música "Victoria Eugenia" en Granada. Miguel Ángel Jiménez, es profesor de guitarra en el Conservatorio Superior de Música "Victoria Eugenia" en Granada y está terminando su especialización en instrumentos de cuerda pulsada del renacimiento y barroco bajo la dirección de Juan Carlos Rivera. Ha formado parte de la Orquesta Barroca de Granada y de grupos como Sursum Corda y Sesquiáltera interviniendo en diversos festivales de música antigua, así como en el Festival de Música y Danza de Granada.

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