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Edición 2009

Concierto


El cancionero musical de Luis de Góngora

Lugar


Canena, Sala de baile del Castillo, 18.30 h. / Cazorla, Teatro de la Merced, 21.00 h.

Fecha


Sábado, 21 (Canena) y Domingo 22 (Cazorla) de noviembre de 2009

Director


Pilar Carretero, directora

Intérprete


CAPILLA VANDELVIRA

Componentes


Pilar Carretero, soprano
Juanjo Monroy, guitarra barroca
Mabel Ruiz, tiorba

EN COLABORACIÓN CON LUIS Y ROSA MARÍA VAÑÓ

Programa


Juan Hidalgo (ca. 1615-1685)
Ciego que apuntas y aciertas
(Biblioteca Nacional de Madrid)

Anónimo (s. XVII)
Las redes sobre la arena
(Cancionero de Ajuda)

Gaspar Sanz (1640-1710)
Marionas

Anónimo (siglo XVII)
Sobre las altas rocas
(Biblioteca Nacional de Madrid)

Gaspar Sanz (1640-1710)
Jácaras

Juan de Arañés (siglo XVII)
En dos lucientes estrellas
(Libro Segundo de Tonos y Villancicos, 1624)

Mateo Romero, Maestro Capitán (1575-1647)
Guarda corderos, zagala
(Cancionero de la Casanatense)

Gaspar Sanz (1640-1710)
Pavanas por la D al aire español

Anónimos (siglo XVII)
Lluvias de mayo y de octubre
En la beldad de Jacinta
(Cancionero de Ajuda)

Santiago de Murcia (m. desp.1732)
Marionas por la B - Payssanos

Fr. Gº (Fray Gerónimo) (siglo XVII)
Al tronco de un verde mirto
(Cancionero de Coimbra)

Notas programa


Pilar Carretero

Por "Cancionero Musical de Góngora", del cual la Capilla Vandelvira presenta una pequeña muestra en este concierto, entendemos la recopilación de piezas musicales basadas en la poesía escrita por Luis de Góngora realizada por el musicólogo Miguel Querol Gavaldá. Los manuscritos contenidos en este Cancionero pertenecen a fuentes dispersas como los cancioneros españoles conservados en Turín, Roma (Cancionero de la Casanatense y Libro Segundo de Tonos y Villancicos de Juan Arañés), Módena, Munich (Cancionero de Sablonara), Coimbra, Lisboa (Cancionero de Ajuda), Madrid (Libro de Tonos Humanos y Cancionero de Onteniente, conservados en la Biblioteca Nacional), Barcelona y Olot, por lo que este Cancionero Musical de Góngora viene a ser, en palabras de su compilador, como una "pequeña antología de la polifonía española profana de la primera mitad del siglo XVII".

EL POETA
Luis de Góngora y Argote (Córdoba, 1561-1627) estudió en Salamanca, tomó órdenes menores en 1585 y fue canónigo beneficiado de la catedral cordobesa, donde fue amonestado ante el obispo Pacheco por acudir pocas veces al coro y por charlar en él, así como por acudir a diversiones profanas y componer versos satíricos. Desde 1589 viajó en diversas comisiones de su cabildo por Navarra, Andalucía y ambas Castillas. Compone entonces numerosos sonetos, romances y letrillas satíricas y líricas y músicos como Diego Gómez, Gabriel Díaz, Claudio de la Sablonara o Capitán le buscan para musicar estos poemas.

En 1609 regresa a Córdoba y empieza a intensificar la tensión estética y el barroquismo de sus versos. Entre 1610 y 1611 escribe la Oda a la toma de Larache y en 1613 el Polifemo; el mismo año divulga en la Corte su más ambicioso poema, las incompletas Soledades. Este poema desata una gran polémica a causa de su oscuridad y afectación y le crea una gran legión de seguidores, los llamados poetas culteranos, así como enemigos entre conceptistas como Francisco de Quevedo o clasicistas como Lope de Vega. Algunos de estos, sin embargo, llegaron con el tiempo a militar entre sus defensores, como Juan de Jáuregui. El caso es que su figura se revistió de aún mayor prestigio, hasta el punto de que Felipe III le nombró Capellán Real en 1617; para desempeñar tal cargo, vivió en la Corte hasta 1626; al año siguiente, 1627, perdida la memoria, marchó a Córdoba, donde murió de una apoplejía.

Aunque Góngora no publicó sus obras (un intento suyo en 1623 no fructificó), éstas pasaron de mano en mano en copias manuscritas que se coleccionaron y recopilaron en cancioneros, romanceros y antologías publicados con su permiso o sin él. Los poemas de Góngora merecieron los honores de ser comentados poco después de su muerte como clásicos contemporáneos.

LA MÚSICA
Una práctica muy frecuente en la época consistía en que algunos poetas daban directamente letras a los compositores, antes de ser publicadas. En consecuencia, muchas veces el músico conoce manuscritos originales del poeta que éste le entregó en propia mano y que nunca conocieron literatos ni editores. En el caso de Luis de Góngora, muchas de sus obras recibieron tratamiento musical, algunas porque fueron escritas específicamente para ello. Este hecho se constata también por las diferencias o variantes que se observan entre los poemas conservados en las fuentes musicales y los textos extraídos exclusivamente de fuentes literarias.

De la simbiosis entre poesía y música sale beneficiada la obra de arte en general, puesto que alcanza una expresividad máxima al combinar los elementos técnicos y estilísticos de ambas artes. La compilación contenida en este Cancionero es una de las muchas referencias que demuestran la compenetración y mutua dependencia que se percibía en la música y la poesía de nuestro Siglo de Oro.

En él coexisten dos metros distintos como son los romances, con o sin estribillo, y las letrillas; ambos se aglutinan bajo la forma musical de "tono humano", expresión que en la España del siglo XVII se usaba para designar una pieza musical cantada con texto profano, ya sea para 3 o 4 voces, ya para voz solista o dúo, con acompañamiento instrumental no escrito por lo general. En concreto, en las piezas seleccionadas en este concierto, los textos de Góngora son romances, una combinación métrica originaria de España que consiste en una serie indefinida de versos (que suelen ser octosílabos), en la cual los pares presentan rima asonante y los impares quedan sueltos.

En cuanto a sus características musicales, los tonos de principios del siglo XVII adquieren un matiz peculiar de transición entre la impronta polifónica del madrigal renacentista y un estilo plenamente barroco: La textura es homofónica en su mayor parte, reservándose el contrapunto en forma de pequeñas imitaciones a los estribillos. Estas imitaciones son utilizadas para mejor captar el sentido de la poesía, utilizadas a principio de frase o con determinadas palabras. La melodía, aunque otorga perceptiblemente idéntica relevancia a cada una de las voces, presenta ya cierta polarización restringida a la voz superior, que destaca sutilmente del conjunto polifónico. El canto es asimismo silábico: los compositores intentan expresar los contenidos emocionales y descriptivos de los poemas y para ello utilizan con más profusión figuras menores (en contraposición a las mayores, más del gusto de los maestros de la polifonía clásica).

La música ayuda a describir determinados fenómenos de la naturaleza, emociones o manifestaciones espirituales contenidos en los textos, pero aproximándolos poco a poco hacia una representación afectiva del texto; contribuyen también a este tratamiento el uso de los cromatismos y la aparición de diversos acordes de séptima (dominantes, sensibles y disminuidos) donde las disonancias irrumpen sin preparación alguna. Son asimismo muy frecuentes los cambios de compás y la hemiolia. La música es sencilla, de tipos melódicos diáfanos y claros que permiten entender con facilidad la historia relatada en el romance. Los tonos en este caso no son sino un refinado modo de degustar intensamente un castellano pletórico de expresividad, debido a uno de los más ilustres poetas españoles de todos los tiempos.

LOS COMPOSITORES
En el Cancionero Musical de Góngora encontramos algunos de los compositores más importantes de la primera mitad del siglo XVII, nacidos en las últimas décadas del siglo XVI y por tanto, contemporáneos del poeta que en esta ocasión sirve de vínculo a todos ellos. Junto a los nombres de compositores conocidos aparecen inevitablemente las piezas anónimas, aunque es de suponer que muchas de ellas estén escritas por los mismos compositores mencionados.

Juan Hidalgo (ca. 1615-1685) fue uno de los autores de música teatral más conocidos de la segunda mitad del siglo XVII. En 1631 ingresó como músico de arpa y clave en la Real Capilla donde permaneció el resto de su vida convirtiéndose en una de las figuras musicales más importantes de la Corte. El compositor puso música a diferentes textos de Calderón de la Barca. También colaboró con otros dramaturgos de la época como Juan Bautista Diamante, Francisco de Avellaneda o Juan Vélez de Guevara. Es autor de la música del romance Ciego que apuntas y aciertas, que es el primero cronológicamente de los que escribió Góngora, datado de 1580.

Mateo Romero, Maestro Capitán (1575-1647) nació en Lieja, aunque llegó a España siendo muy niño. En 1594 entra como Cantor en la Real Capilla de Madrid. Cuatro años más tarde, muerto Felipe II, es nombrado maestro de la Real Capilla por Felipe III. El apodo de Capitán le fue dado por sus compañeros como reconocimiento de su superioridad musical. Fue maestro de música y de lengua francesa de Felipe II y Felipe IV. Romero pidió al rey que, teniendo en cuenta el número de años que vivía en España fuese considerado español para gozar de ciertos privilegios. El rey accedió a esta petición en 1623. El "Maestro Capitán" es uno de los compositores más eminentes de la España de su tiempo.

El programa se cierra con Juan Arañés, compositor de fines del siglo XVI y primera mitad del XVII. Prácticamente nada se conoce sobre este autor, salvo lo que deja entrever su Libro Segundo de Tonos y Villancicos a una, dos, tres y cuatro voces, con la cifra de la Guitarra Española a la usanza Romana, publicado en Roma en 1624, que contiene la pieza que lleva el romance de Góngora En dos lucientes estrellas. De 1624 a 1635 Arañés fue maestro de capilla de La Seo de Urgel, desapareciendo su pista después de esta fecha. Buena parte de su repertorio está contenido en manuscritos, como por ejemplo el de la Biblioteca Nacional de Madrid, llamado Libro de Tonos Humanos, que fuera copiado con fecha de 1656.


TEXTOS

Ciego que apuntas y aciertas (texto de 1580)
Ciego que apuntas y aciertas,
caduco dios y rapaz
vendado que me has vendido
y niño, mayor deidad.
Déjame, déjame en paz.

Por el alma de tu madre,
que murió, siendo inmortal,
de envidia de mi señora,
que no me persigas más.
Déjame, déjame en paz.

Amadores desdichados,
que seguís milicia tal,
decidme, ¿qué buena guía
podéis de un ciego llevar?
Déjame, déjame en paz.

De un pájaro ¿qué firmeza?
¿qué esperanza de un rapaz?
¿qué galardón de un desnudo?
De un tirano ¿qué piedad?
Déjame, déjame en paz.

Las redes sobre la arena (texto de 1581)
Las redes sobre la arena
y la barquilla ligada
a una roca que las ondas
convierte la piedra en agua.

¡Qué poco importan quejas!
¡Qué poco valen ansias!
Que siempre las finezas
nascieron desdichadas.

Venía la ninfa bella
por la ribera descalza,
dando cuerda a los anzuelos
y recogiendo las nasas.

El rubio cabello al viento
de tal suerte que quedaban,
más que en los anzuelos peces,
entre sus cabellos almas.


Sobre las altas rocas (texto de 1600)
Sobre las altas rocas
ejemplo de firmeza
que encuentra noche y día
el mar, estando quedas.
¡Ay, cómo se lamenta!

Aquel pescadorcillo
a quien su ninfa bella
dejó el año pasado
la red sobre la arena,
¡Ay, cómo se lamenta!

Que a todas ellas hace
igual sombra la fuerza
lo dulce de la voz,
la razón de sus quejas.
¡Ay, cómo se lamenta!

¿Hasta cuando, enemiga,
competirá en dureza
tu duro corazón
con las más duras piedras?
¡Ay, cómo se lamenta!

En dos lucientes estrellas (texto de 1603)
En dos lucientes estrellas
y estrellas de rayos negros,
dividido he visto el sol
en breve espacio de cielo.

El luciente oficio hace
de las estrellas de Venus
las mañanas como el alba,
las noches como el lucero.

Las formas perfilan de oro
milagrosamente haciendo,
no las bellezas oscuras
sino los escuros bellos.

Pero no son tan piadosos,
aunque sí lo son, pues vemos
que visten rayos de luto
por cuantas vidas han muerto.


Guarda corderos, zagala (texto de 1621)
Guarda corderos, zagala,
zagala no guardes fe,
que quien te hizo pastora
no te excusó de mujer.

Deja a las piedras lo firme,
advirtiendo que tal vez,
a pesar de su dureza,
obedecen al cincel.

Mal hayas tú, si imitares
en lasciva candidez
al ave de la deidad
que primero espuma fue.

Sacude preciosos jugos,
coyundas de oro no den,
sino cordones de lana
al suelto cabello ley.

Lluvias de mayo y de octubre
Lluvias de mayo y de octubre
más que debidos rigores
bordaba el sol por las cumbres
entre rubios tornasoles.

Cielos son tus ojos
en ser azules;
y los rayos que alojan
parecen nubes.

Lágrimas riegan la tierra
que con corvo arado rompe
y sembrando atrevimientos
a coger iras se pone.

Bruñidas hojas de plata
el cuello altivo compone
por donde con dulces pasos
el aire de su voz corre.


En la beldad de Jacinta
En la beldad de Jacinta
dulcemente se encubrió
con bellísimos disfraces
cauteloso el niño Amor.

Alerta, pastores,
no vais a la villa,
huid al arco de amor
porque con dorado arpón
de los ojos de Jacinta
rayos de belleza
y amor flechas tiran.

Entre hermosas lisonjas,
suavísimo traidor,
sus flechas bebió engañosas,
sus venenos engañó.

Venus nueva deidad bella,
de las gracias el honor,
de mis bienes la corona,
de mis males el temor.

Al tronco de un verde mirto (texto de 1620)
Al tronco de un verde mirto,
enamorado Fileno,
dos escuadrones vio armados
en la campaña de un sueño.

¡A ellos, dicen, a ellos!
Suene la alarma,
suenen las trompetas,
toquen las cajas,
guerra, guerra, guerra
retúmbelo los aires
cierra, cierra, cierra,
por el garzón,
contra el niño ciego.

¡A ellos, dicen, a ellos!
Embestidlos, advirtiendo
que láminas son de plumas
las que mienten el acero.

Curriculum Intérprete


Capilla Vandelvira. Nace en el año 2006 por iniciativa de Rodrigo Checa y Pilar Carretero en el seno del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. La formación está dedicada al estudio e interpretación de la música vocal e instrumental del Renacimiento y Barroco, con especial preferencia por la música española y, en el caso de la música vocal, por el texto en castellano. Su repertorio instrumental incluye dúos originales para laúd renacentista, tiorba, guitarra barroca y vihuela, así como transcripciones y arreglos de piezas vocales e instrumentales. Desde su creación ha intervenido en distintas ediciones del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza dentro del Ciclo Música en los Monumentos de Vandelvira interpretando obras de autores españoles de los siglos XVI y XVII. Los componentes de Capilla Vandelvira han colaborado en conjunto y por separado con diversas formaciones y músicos como la Orquesta Barroca "La Dispersione", el Coro Ziryab, Ensemble Ad Limitum, Fabordón, el Grupo Músico-Vocal Alborán, etc. y han actuado en prestigiosos festivales como el II Festival de Música Antigua de Córdoba, Ciclo de Música Antigua de Palma de Mallorca, el Festival de la Guitarra de Córdoba, Semana de Música Antigua de Guadassuar, el Festival de Música Antigua de Sigüenza y en la Semana de Música Antigua de Gijón.

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