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Edición 2009

Concierto


Canciones y motetes para ministriles: el ms 975 de la Biblioteca "Manuel de Falla" de Granada

Lugar


Baeza, Iglesia de San Andrés

Fecha


Lunes, 7 de diciembre de 2009, 13.00 h.

Director


Intérprete


MINISTRILES DE MARSIAS

Componentes


Francisco Rubio, corneta
Quim Guerra, chirimías y bajoncillos
Simeón Falduf, sacabuches
Fernando Sánchez, bajón, chirimía tenor y bajoncillo
Pep Borrás, bajón y bajoncillo
Javier Artigas, órgano

CONCIERTO GRABADO POR RADIO CLÁSICA (RNE)

Programa


A modo de entrada, una canción
Pierre de Manchicourt (ca. 1510-1564)
Yo te quiere matare (4vv)

Motetes
Francisco Guerrero (1528-1599)
Dixit Dominus Petro (5vv)
O quam super terram (5vv)
Christe potens rerum (5vv órgano)

Canciones (i)
Lupus
Ung moine (4vv)

Francisco Guerrero
No me podré quexar [de amor] (5vv)

Jacobus Clemens non Papa (ca. 1510- ca. 1556)
Nes gra voi (4vv órgano)

Francisco Guerrero
Adios mi amor (5vv)

Thomas Crecquillon (ca. 1505-1557)
Pour ung plaisir que si peu dure (4vv)

Canciones (ii)
Jacobus Clemens non Papa
Je prens en gré la dure morte (4vv), con glosa de Ministriles de Marsias

Pierre Sandrin (ca. 1490- ca. 1561)
Doulce memoire (4vv), con glosa de Ministriles de Marsias

Thomas Crecquillon
Prenez pitié du mal (4vv)

Anónimo
S'io fusse certo di levar per morte (4vv órgano)

Orlando di Lasso (1532-1594)
Susanne un jour (5vv), con glosa de Ministriles de Marsias

Motetes
Cristóbal de Morales (ca. 1500-1553)
Veni Domine [et noli tardare] (4vv órgano)

Jacques Arcadelt (1507-1568)
O pulcherrima mulierum (5vv)

Notas programa


Juan Ruiz Jiménez


El 9 de julio de 1526, el cabildo de la catedral de Sevilla acordaba contratar de forma estable a un grupo de cinco "ministriles altos", tres chirimías y dos sacabuches, para servir a esta institución regularmente a cambio de un salario anual. La presencia de los ministriles en el interior de los recintos eclesiásticos no suponía ninguna novedad. Con esta decisión lo que la institución hispalense pretendía era rentabilizar el dinero que les pagaba por servicios concretos a lo largo del año, asegurándose así su disponibilidad y obteniendo, por el mismo montante económico, un mejor servicio cualitativo y cuantitativo. Esta práctica se extendió por toda la geografía española a lo largo del siglo XVI. Desde principios de la década de 1560, las dos instituciones eclesiásticas granadinas más importantes, la catedral y la Capilla Real, ya habían adoptado una medida similar y contaban con grupos similares de cinco ministriles. ¿Quiénes eran estos ministriles? Se trataba de grupos de instrumentistas de viento que tenían un funcionamiento autónomo y eran polifacéticos en sus actuaciones y en el dominio de distintos instrumentos. Tocaban donde se les reclamaba y pagaba; además del espacio sagrado citado, los encontramos en recintos privados, para amenizar banquetes y acompañar a la danza, y en la calle, en procesiones o en actuaciones de variada naturaleza (juegos de cañas, toros, justas...) contratados por particulares o por corporaciones civiles y eclesiásticas. A esta diversidad funcional responde, precisamente, el corpus musical que interpretaban, el cual, desde fechas muy tempranas, será recogido en volúmenes para uso de ministriles. Los testimonios iconográficos hispanos de estos libros datan de la primera década del siglo XVI y son recogidos documentalmente desde 1528.

Existe un cierto repertorio compartido por los ministriles y los organistas, ya que el órgano, en el siglo XVI, es no solo un instrumento de iglesia sino también de la cámara y en ella cumple con una función de entretenimiento. Encontramos glosados sobre obras profanas y religiosas tanto en la producción musical de Francisco Fernández Palero, organista de la Capilla Real de Granada, como en la de Antonio de Cabezón, al servicio del rey Felipe II. De hecho, en la edición de las obras de su padre, Hernando de Cabezón advierte:

"También se podrán aprovechar del libro los curiosos ministriles, en ver invenciones de glosas tratadas con verdad sobre lo compuesto, y ver la licencia que tiene cada voz, sin perjuicio de las otras partes, y esto toparán en muchos motetes, canciones y fabordones que ellos tañen, que con poca dificultad podrán sacar desta cifra en canto de órgano".


El MS 975 de la Biblioteca Manuel de Falla [E-GRmf 975] es el testimonio más temprano conservado en la actualidad de libros que fueron copiados para estas agrupaciones instrumentales en la Península ibérica. Aunque resulta difícil de precisar, parece escrito en la década de 1560. Su repertorio posee evidentes conexiones con la ciudad de Sevilla y con la Capilla Real de Granada, más concretamente con su maestro de capilla Rodrigo de Ceballos que serviría a esta institución veinte años, desde 1561 hasta su fallecimiento en 1581. Antes de su llegada a Granada, Ceballos había residido en Sevilla y, en 1553, había sido comisionado por el cabildo hispalense para copiar varios libros de música que renovaran la Librería de Canto de Órgano (polifonía) de esta institución, lo que le proporcionó un acceso directo a sus fondos musicales. Todavía están sin resolver las incógnitas de si este libro fue copiado para el grupo de ministriles de la Capilla Real y de cómo llegó a las manos del compositor Manuel de Falla que, a partir de los años veinte, desde su residencia granadina, explorará con mayor interés la polifonía española del Renacimiento.

La selección de piezas efectuada para este concierto pretende ilustrar la riqueza del contenido de este manuscrito. Se ha prescindido, a conciencia, de una importante y significativa sección del mismo, el bloque de composiciones litúrgicas destinadas al Oficio y a la Misa que requerirían de una interpretación en alternancia con el resto de efectivos musicales presentes en las instituciones eclesiásticas. Con la denominación "Canciones y motetes" recogen diversos testimonios documentales el contenido de estos volúmenes, los cuales únicamente expresan la inclusión de obras que, en sus modelos vocales, tenían textos en lenguas vernáculas y en latín. Entre los libros para uso de ministriles conservados descubrimos frecuentes concordancias que parecen responder a un proceso de decantación de un repertorio polifónico que, en la corona de Castilla, fue consolidándose en su interpretación instrumental.

Respondiendo pues al título del programa, las obras pueden dividirse en dos amplias secciones, secular y sacra. En la primera, encontramos canciones de Francisco Guerrero, el compositor con mayor número de atribuciones en el manuscrito 975, que deben pertenecer a su primera etapa compositiva y para las que se han perdido sus modelos vocales. Junto a ellas, una nutrida y variada representación de chansons francesas donde los compositores de la generación post-Josquin, algunos de los cuales trabajaron al servicio del emperador Carlos V y de su hijo Felipe II, están muy bien representados: Nicolas Gombert, Thomas Crecquillon y Pierre de Manchicourt. Los libros para ministriles preservados componen un importante testimonio de la circulación del repertorio franco-flamenco en España, incluyendo varios unica, composiciones para los que se constituyen en la única fuente conocida. Tal es el caso de Nes gra voi de Jacobus Clemens non Papa, Ung moine, de Lupus y Yo te quiere matare de Manchicourt. Estas ejemplifican en sus incipit literarios la característica corrupta nominación que muchas obras presentan en estos libros y que, en ocasiones, ha hecho que sea tan compleja su identificación. En esta colección de piezas profanas se introdujeron también lo que podríamos denominar grandes éxitos del momento en la música europea, a tenor de sus numerosas reimpresiones y arreglos instrumentales conservados, entre los que escucharán Susanne un jour de Orlando di Lasso o Doulce memoire de Pierre Sandrin. Completan esta sección un pequeño grupo de madrigales de los cuales el anónimo S'io fusse certo di levar per morte, sobre el texto de un strambotto del músico y poeta italiano Serafino de' Ciminelli dall'Aquila, es una muestra más de los unica del manuscrito.

El segundo bloque de composiciones elegidas para este concierto son motetes, algunos de ellos muy representativos de la producción musical del momento. O pulcherrima mulierum de Jacques Arcadelt, atribuida en el Ms. 975 a Nicolas Gombert, ejemplifica las falsas autorías que, esporádicamente, hallamos en estos libros para uso de ministriles, producto del complejo proceso de circulación de ciertas piezas. Entre los motetes hay otros dos unica, ambos de Francisco Guerrero, Christe potens rerum y O quam super terram, que junto a las ya citados, se han transcrito para su primera interpretación moderna. También se han incluido otras obras que gozaron, en su momento, de una tradición en la transmisión instrumental a través de los libros de los vihuelistas y organistas españoles del siglo XVI: Veni Domine de Cristóbal de Morales, Je prens en gré la dure mort de Clemens non Papa o Pour ung plaisir que si peu dure y Prenez pitié du mal, ambas de Crecquillon. Este amplio abanico del repertorio internacional de destacados compositores del siglo XVI les permitirá acercarse y disfrutar del sonido recuperado para esta ocasión, en algunos casos por primera vez desde su ocaso en el siglo XVIII. Ministriles de Marsias, a imagen de los tradicionales conjuntos instrumentales renacentistas, una de las señas de identidad de la música española, les transportarán para descubrir cómo era el paisaje musical perdido de sus ciudades.

Curriculum Intérprete


Ministriles de Marsias. Es propiamente un conjunto de ministriles o instrumentos de viento, cuyo nombre alude a la disputa del civilizado tañedor de uno de cuerda, Apolo, contra el ministril Marsias, bárbaro sileno que soplaba en la tibia. Tal certamen fue evocado por Monteverdi y otros contemporáneos al instrumentar sus obras con arreglo a la capacidad de los ministriles para imitar y sostener a la voz humana. Y no sólo por los músicos sino por ilustres pintores (Ribera, Rubens, Velásquez, etc.) y literatos de la época.

El grupo está especializado en la interpretación de la música española, no tan sólo instrumental sino sobre todo vocal, añadiendo cantantes y el órgano para recrear la que fue plantilla típica en las capillas de nuestras iglesias y catedrales, donde los ministriles resultaron indispensables desde finales del s. XV hasta bien entrado el s. XVIII y donde germinó nuestra mejor música (Anchieta, Peñalosa, Morales, Guerrero, Victoria, Cabezón, Correa de Arauxo, etc.). Además de la española, Ministriles de Marsias ofrece la virtuosa música italiana en stil moderno, publicada sobre todo en Venecia en las primeras décadas del s. XVII, así como la música italianizada de Alemania (de los Schütz, Rosenmüller, Schmelzer, Fux), hasta llegar al Arte de la Fuga de Bach.

Ministriles de Marsias ha actuado en buena parte de Europa y de la geografía española en prestigiosos festivales de música antigua (Amberes, Utrecht, Gante, Perugia, San Sebastián, Segovia, Salamanca, Granada, Daroca, Sajazarra, Murcia, León, Toledo, Aranjuez ...) tanto en solitario como en colaboración con grupos vocales, tales como la Capilla Peñaflorida, o junto a un solista, ya fuera tañedor de órgano (Javier Artigas, José Luis González Uriol) o cantante (Marta Almajano), y ha grabado para varias radios, casas de discos y televisiones.Sus componentes o imparten la docencia musical, no sólo durante el año escolar sino también en cursos de verano, o bien son miembros solistas de orquestas sinfónicas con el respectivo instrumento moderno, a la vez que desarrollan labores de investigación musicológica u ofrecen recitales en solitario.

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