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Edición 2008

Concierto


Del Viejo al Nuevo Mundo: la Missa Batalla de Francisco López Capillas

Lugar


Baeza, Auditorio de las Ruinas de San Francisco

Fecha


Domingo, 7 de diciembre de 2008, 20.30 h.

Director


Peter Phillips

Intérprete


THE TALLIS SCHOLARS

Componentes


Janet Coxwell, Amy Haworth
Amy Wood, Amanda Martin - sopranos
Patrick Craig, Caroline Trevor - contraltos
Christopher Watson, George Pooley - tenores
Donald Greig, Edward Grint - bajos
Peter Phillips, director

Transcripción y edición: Bruno Turner y Martin Imrie (*)
y Juan Manuel Lara Cárdenas (**)
Ediciones Mapa Mundi (*) y
Libros de Polifonía de la Catedral de México (**)

CONCIERTO GRABADO POR RADIO CLÁSICA (RNE)

Programa


PRIMERA PARTE

Juan Gutiérrez de Padilla (ca. 1590-1664)
Versículo Deus in adiutorium (8vv)*
Antífona Salve Regina (8vv)*

Francisco López Capillas (1614-1674)
Cántico Magnificat (8vv)**

Missa Batalla (6vv)**
Kyrie-Gloria-Credo-Sanctus-Agnus


SEGUNDA PARTE

Tomás Luis de Victoria (1548-1611)
Himno Vexilla regis (more hispano) (6vv)*
Lamentación I de Sábado Santo Heth. Misericordiae Domini (4vv)*
Lamentación II de Sábado Santo Aleph. Quomodo obscuratum (4vv)*
Lamentación III de Sábado Santo Incipit oratio Jeremiae Prophetae (4vv)*

Alonso Lobo (1555-1617)
Motete Versa est in luctum (6vv)*

Francisco Guerrero (1528-1599)
Motete Hei mihi, domine (6vv)*
Antífona Regina caeli (8vv)*


Transcripción y edición: Bruno Turner y Martin Imrie (*)
y Juan Manuel Lara Cárdenas (**)
Ediciones Mapa Mundi (*) y
Libros de Polifonía de la Catedral de México (**)

Notas programa


Juan Manuel Lara Cárdenas

Hubo en tiempos pasados canciones como Salve Regina, Ave maris Stella, Victimae Paschali laudes, Veni Creator Spiritus, Vexilla Regis, Pange lingua, Lauda Sion, Defensor Alme Hispaniae, y muchas más, que por haber sido repetidas constantemente durante varios siglos tanto dentro del servicio de alabanza a Dios -especialmente en el oficio de vísperas y la misa-, tanto en la liturgia católica como también en actos devocionales, llegaron a ser, desde la Edad Media, cantos emblemáticos del cristianismo occidental. Además, sus textos fueron utilizados posteriormente por diferentes compositores, quienes les aplicaron nuevas elaboraciones musicales para revestir de mayor solemnidad dichos actos. Algunos de esos cantos aún persisten en la tradición musical de ciertos grupos humanos.

Con el arribo de los europeos al continente americano en los siglos XV y XVI llegó también su repertorio musical litúrgico emblemático, como parte de su bagaje cultural. Este repertorio fue interpretado solemnemente en todas las catedrales, iglesias importantes y conventos del Nuevo Mundo durante los siglos XVI al XIX, tal como se hacía en la metrópoli española y en resto de la Europa católica.

Podemos imaginarnos el esplendor catedralicio novohispano bajo la égida del ilustre y magnífico arzobispo-virrey Don Juan de Palafox y Mendoza en la Catedral de la Puebla de los Ángeles. El maestro de capilla era entonces el músico malagueño Juan Gutiérrez de Padilla (ca. 1590-1664), y Francisco López Capillas (1614-1674), el otro protagonista de este programa y primer gran compositor nativo de América, organista, bajonero y cantor; López Capillas se formó con Gutiérrez de Padilla entre 1641 y 1648 en la catedral angelopolitana.

Dice el Padre Samuel Rubio, musicólogo egregio, que el oficio de vísperas era "la hora por excelencia del polifonismo; de las grandes colecciones integradas por salmos, himnos, magnificat, y las antífonas marianas [...] Cada uno de los elementos musicales constitutivos de las horas canónicas tenía su forma de ser tratado composicionalmente". Esto sucedió también con la música que engalanaba la liturgia de las catedrales americanas, especialmente en los virreinatos de la Nueva España y el Perú en el siglo XVII, por obra de los maestros de capilla, primero peninsulares, luego criollos, y las capillas musicales -cantores y ministriles- cuidadosamente seleccionadas por los cabildos catedralicios auxiliados por los maestros de capilla.

El oficio de vísperas, la alabanza vespertina, se iniciaba con la invocación Deus in adiutorium meum intende entonada por el celebrante, completada grandilocuentemente con la respuesta policoral de la capilla musical: Domine, ad adiuvandum me festina. Después venía el canto de las cinco antífonas con sus correspondientes salmos, el himno, la antífona para el cántico y un solemne Magnificat. Al final, después de la oración y la bendición, la celebración se cerraba con el canto de la antífona mariana Salve Regina, "al que tanta atención y cariño dedicaron los polifonistas de esos siglos", dice Rubio. Los compositores solían alternar en estas piezas las partes polifónicas con las del canto llano correspondiente. En este caso dichas obras son producto de la ciencia musical, la inspiración y la devoción de los dos músicos mencionados, conservadas en el archivo de la catedral angelopolitana.

Otra canción casi emblemática muy exitosa, ésta polifónica del siglo XVI, fue La Guerra o La Bataille de Marignan, de Clement Janequin (1485?-1560?), compuesta para celebrar la victoria del rey Francisco I de Valois en la batalla de Marignan (1515). Esta canción programática sirvió de fuente temática para varias misas paródicas como la Missa La Bataille del propio autor de la canción, y de otros compositores, a pesar de que el Concilio de Trento (1545-1563) prohibió expresamente hacer uso de temas profanos para composiciones litúrgicas. Esta canción también fue inspiradora de numerosas piezas instrumentales, especialmente para la trompetería del órgano de tradición hispanolusitana (las trompettes en chamade o trompetas de batalla). Los ecos de esta famosa canción también llegaron a América, y, por lo menos en la Nueva España, inspiró dos misas más: la Missa de la Batalla de VI Tono a 8 voces de Fabián Pérez Ximeno (1587-1654), conservada en la Catedral de Puebla, si bien Pérez Ximeno fue maestro de capilla de la de México; y la Missa Batalla de Francisco López Capillas, a 6 voces, también de VI Tono, y conservada en el Libro VI de la Catedral de México. Francisco López fue sucesor de Pérez Ximeno en el maestrazgo de capilla de la Catedral de México, ejerciendo entre 1654 y 1674.

En el Libro XIX de Polifonía del archivo de la Catedral de Puebla se encuentra una versión incompleta de la canción de Janequin (atribuida en el libro al "Mº Juaniquin") sin texto, quizá para quitarle un poco lo "profano". O para no alterar el carácter sagrado de los libros de coro catedralicios, como dice el Dr. Stevenson. Es probable que Francisco López conociera allí esta canción.

La Misa Batalla de López no presenta tantos efectos sonoros alusivos a la canción de Janequin como las misas paródicas de los otros compositores, quizá porque él no conoció la versión original. Aunque es para sólo 6 voces, contiene efectos de policoralidad, por un juego constante de homofonías entre diferentes voces asociadas en duetos, tercetos, cuartetos, que hacen el efecto de coros dialogantes. En el libro de polifonía donde esta obra se contiene, perteneciente al Archivo Musical de la Catedral de México, va seguida de un soneto al arcángel San Miguel, "príncipe de las milicias celestiales", quizá compuesto por el propio López, lo que permite suponer que esta misa haya sido compuesta para la fiesta de este arcángel (29 de septiembre), quien era muy importante en la devoción cristiana popular de aquella época.

La segunda parte del programa está conformada por obras vocales del gran polifonista abulense Tomás Luis de Victoria (1548-1611), y de dos maestros de capilla sevillanos: Alonso Lobo de Borja (1555-1617) y Francisco Guerrero (1528-1599). Las obras de Victoria son parte de su Officium Hebdómadae Sanctae, una "peculiaridad española" -dice Stevenson-, porque en ningún otro país se publicó ningún officium similar. Victoria cierra su Officium con el himno Vexilla Regis el oficio de maitines del Sábado Santo. Las estrofas pares del himno de Venancio Fortunato (530?-609), obispo pictavense, están elaboradas en la forma tradicional del motete renacentista, destacando como cantus firmus la melodía hispánica en alguna de las cuatro voces del conjunto. La séptima, conclusiva, incluye 6 voces (Cantus I, Cantus II, Altus I, Altus II, Tenor, Bassus) para cerrar con más solemnidad el canto del himno.

Las llamadas lamentaciones son cuatro poemas elegíacos y una oración atribuidos al profeta Jeremías, que describen con un lenguaje de amarga tristeza, pleno de imágenes vivas y desgarradoras, la desolación de Jerusalén después de haber sido destruida por el ejército de Nabucodonosor en el año 586 a.C., y sirven, dentro de la liturgia de la Semana Santa, desde la Edad Media, para expresar el dolor y la consternación por la pasión y la muerte de Cristo. Las lamentaciones conforman las tres primeras lecciones de los oficios de maitines del Jueves, del Viernes y del Sábados santos y van seguidas por sus respectivos responsorios. Estos poemas se caracterizan por utilizar el recurso del acróstico en hebreo. Sus estrofas se inician con los nombres de cada una de las letras del alefato: Aleph (?), Beth (?), Ghimel (?), Daleth (?), He (?), etc. como número de orden, pero dichos nombres son cantados también. Cuando los compositores polifonistas del siglo XVI aplicaron música a estos textos, respetando la tradición medieval, también pusieron en música estos nombres. Cada una de las estrofas concluye con el texto: "Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios", cantado a veces con mayor número de voces.

Las lamentaciones del Sábado Santo utilizan textos de la 3ª y 4ª elegías y de la oración final. La música de Victoria contiene una gran tensión emotiva y dramatismo, siempre con esa elevación y expresividad que distinguen la polifonía hispánica del resto de las escuelas contemporáneas, y son no sólo parte del estilo introvertido y místico del músico abulense, sino también parte del carácter apasionado del espíritu hispánico, fruto de esa mezcla múltiple de diferentes razas, que singularizó todo su arte: la literatura, la pintura, la escultura, la música, etc. desde la Edad Media.

Otro de los grandes polifonistas hispanos del siglo XVI, el siglo de oro de la música polifónica catedralicia, es Alonso Lobo de Borja, maestro de capilla en las catedrales de Toledo y Sevilla. Un volumen con sus obras -6 misas y 7 motetes-, publicado en Madrid en 1602, formaba parte del archivo musical de la Catedral de México. Dicho volumen se encuentra desde 1964 en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán (Estado de México). Su motete Versa est in luctum, a 6 voces, fue compuesto, según reza el encabezado (In exsequiis Phillipi II, Hispaniae et Indiarum Regis), con motivo de la muerte del rey Felipe II en 1598. El texto, tomado de diferentes capítulos del Libro de Job (Job, 30, 31; 7, 16), expresa la intensa tragedia interna que se produce en el espíritu del hombre cuando sufre el embate de la desgracia. Lobo, como otros polifonistas que musicalizaron este texto de la antigua liturgia de los difuntos, se vale del usual recurso del contrapunto invertido para describir la transformación de la alegría en luto, y del bienestar en angustia.

Francisco Guerrero fue un artista sensitivo, selecto, sabio y muy fecundo. "El más auténticamente español... y el más polifacético" le llama el Dr. Stevenson; "tierno y grácil" le llama a su vez Gustave Reese. Sus panegiristas coinciden en llamarlo "el cantor de María", pues las composiciones marianas tienen una gran importancia dentro de su producción. Las obras de Guerrero inundaron los archivos catedralicios americanos desde México hasta Lima. De este compositor se han seleccionado dos obras para concluir el programa. Primero el motete Hei mihi, Domine, cuyo texto corresponde al 5º responsorio del Officium Defunctorum. Compuesto en 1582 como parte de una Missa pro Defunctis, esta obra hace uso muy parco del canto llano de la tradición romana, en boga a partir de las nuevas disposiciones del Concilio de Trento. En ella el autor, en lugar de alternar partes en polifonía con partes en canto llano como era lo usual en este tipo de composiciones, desarrolla la forma del motete y no la del responsorio. El Regina caeli, laetare que cierra el programa es una antífona mariana del oficio de completas propio del tiempo de pascua. De carácter brillante, festivo, elegante y triunfal, esta antífona, como el Salve Regina, el Ave Regina caelorum, era de las que se solían cantar devocionalmente también al finalizar el oficio de vísperas.


TEXTOS

Deus, in adiutorium
Deus, in adiutorium meum intende
Domine, ad adjuvandum me festina:
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio et nunc et semper
et in saecula saeculorum. Amen.

Oh Dios, ven en mi ayuda.
Apresúrate, Señor, a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio sea ahora y siempre,
por los siglos de siglos. Amén.

Salve, Regina
Salve, Regina, Mater misericordiae;
Vita, dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eja ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.
Amen.

Salve, oh Reina, Madre de la misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra: Salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ií suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas. ¡
Ea, pues! Abogada nuestra.
Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro muéstranos a Jesús,
elfruto bendito de tu vientre.
¡Oh Clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!
Amen.

Magnificat
Magnificat. Anima mea Dominum,
et exsultavit spiritus meus
in Deo salutari meo.
Quia respexit humilitatem ancillae suae,
ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes.
Quia fecit mihi magna qui potens est:
et sanctum nomen ejus,
et misericordia ejus a progenie in progenies
timentibus eum.
Fecit potentiam in brachio suo,
dispersit superbos mente cordis sui,
deposuit potentes de sede,
et exaltavit humiles,
esurientes implevit bonis,
et divites dimisit inanes.
Suscepit Israel puerum suum,
recordatus misericordiae suae,
sicut locutus est ad patres nostros,
Abraham et semini ejus in saecula.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio et nunc et semper
et in saecula saeculorum. Amen.

¡Mi alma glorifica al Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador!
Él se fijó en la humildad de su sierva:
por eso, desde ahora, me llamarán dichosa todas las generaciones.
El Poderoso hizo cosas grandes en mi favor:
su nombre es Santo.
Su misericordia se manifiesta de generación en generación
sobre los que le aman.
Mostró el poder de su brazo:
desbarató los planes de los soberbios.
Derribó de sus tronos a los prepotentes
y levantó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos,
y a los ricos los despidió vacíos.
Acogió a Israel como su hijo
acordándose de su misericordia.
Como lo prometió a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo:
como era en el principio sea ahora
y siempre por los siglos de siglos. Amén.


Missa Batalla

Kyrie eleison
Kyrie eleison
Christe eleyson
Kyrie eleison.

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.

Gloria in excelsis Deo
Gloria in excelsis Deo.
Et in terra pax hominibus
bonae voluntatis.
Laudamus te, benedicimus te,
adoramus te, glorificamus te.
Gratias agimus tibi
propter magnam gloriam tuam.
Domine Deus, Rex coelestis,
Deus Pater Omnipotens,
Domine Fili unigenite Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris,
Qui tollis peccata mundi
miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi
suscipe deprecationem nostram
Qui sedes ad dexteram Patris
miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,
tu solus Dominus, tu solus altissimus,
Jesu Christe.
Cum Sancto Spiritu,
in gloria Dei Patris.
Amen.

Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombres
de buena voluntad.
Te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos.
Te damos gracias
por tu infinita gloria.
Señor Dios, Rey de los cielos,
Dios Padre omnipotente,
Señor Jesucristo, Hijo único de Dios,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre,
Tú que quitas los pecados del mundo
ten piedad de nosotros.
Tú que quitas los pecados del mundo
acepta nuestra humilde plegaria.
Tú que estas sentado a la derecha del Padre
ten piedad de nosotros.
Porque sólo Tú eres santo,
Tú sólo, Señor, Tú sólo altísimo,
Jesucristo.
Con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre,
Amen.

Credo in unum Deum
Credo in unum Deum,
Patrem omnipotentem,
factorem coeli et terrae,
Visibilium omnium et invisibilium.
Credo in unum Dominum Jesus Christum,
Filium Dei unigenitum
et ex Patre natum
ante omnia saecula.
Deum de Deo, lumen de lumine,
Deum verum de Deo vero,
genitum, non factum,
consubstantialem Patris,
per quem omnia facta sunt.
Qui propter nos homines
et propter nostram salutem
descendit de coelis.
Et incarnatus est de Spiritu Sancto
ex Maria virgine,
et homo factus est.
Crucifixus etiam pro nobis,
sub Pontio Pilatus passus
et sepultus est.
Et resurrexit tertia die,
secundum scripturas.
Et ascendit in coelum,
sedet ad dexteram Patris,
et iterum venturus est cum gloria,
judicare vivos et mortuos,
cujus regni non erit finis.
Credo in Spiritum Sanctum,
Dominum et vivificantem,
qui ex Patre Filioque procedit,
qui cum Patre et Filio
simul adoratur et conglorificatur,
qui locutus est per prophetas.
Credo in unam sanctam,
catholicam et apostolicam ecclesiam,
confiteor unum baptisma
in remissionem peccatorum.
Et expecto resurrectionem mortuorum
et vitam venturi saeculi.
Amen.

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todas las cosas visibles e invisibles.
Y en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios
y nacido del Padre
antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de la luz,
Dios verdadero del Dios verdadero,
engendrado, no creado,
consustancial al Padre,
por quien todas las cosas fueron hechas.
El cual por nosotros los hombres
y por nuestra salvación
bajó de los cielos.
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo,
en la Virgen María,
y se hizo hombre.
Por nosotros fue crucificado,
padeció bajo Poncio Pilatos
y fue sepultado.
Al tercer día resucitó,
conforme a las Escrituras.
Y subió al cielo,
se halla sentado a la derecha del Padre,
y otra vez ha de venir con gloria
para juzgar a los vivos y a los muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y fuente de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
quien con el Padre y el Hijo
es igualmente adorado y glorificado,
y que habló a traves de los profetas.
Creo en la santa Iglesia,
católica y apostólica,
confieso un solo bautismo
para el perdón de los pecados,
y espero la resurrección de los muertos
y la vida de los siglos venideros.
Amen.

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Sanctus, Sanctus, Sanctus,
Dominus Deus Sabaoth.
Benedictus qui venit
in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.

Santo, santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo.
Bendito el que viene
en nombre del Señor.
¡Hosanna en el cielo!

Agnus Dei
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
da nobis pacem.

Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.


Vexilla Regis prodeunt (Venancio Fortunato, 530-609)
1. Vexilla Regis prodeunt;
fulget Crucis mysterium,
quo carne carnis conditor
suspensus est patibulo.
2. Quo vulneratus insuper
mucrone diro lanceae,
ut nos lavaret crimine,
manavit unda et sanguine.
3. Impleta sunt quae concinit
David fideli carmine,
dicendo nationibus:
regnavit a ligno Deus.
4. Arbor decora et fulgida,
ornata Regis purpura,
electa digno stipite
tam sancta membra tangere.
5. Beata, cuius brachiis
pretium pependit saeculi:
statera facta corporis,
praedam tulitque tartari.
6. O Crux ave, spes unica,
hoc Passionis tempore
piis adauge gratiam,
reisque dele crimina.
7. Te, fons salutis Trinitas,
collaudet omnis spiritus:
quos per Crucis mysterium
salvas, fove per saecula. Amen.
1. Ya avanzan los estandartes del Rey:
ya brilla el misterio de la Cruz,
de cuyo patíbulo estuvo suspendido
el cuerpo del Creador de la Vida.

2. De cuyo costado,
herido por la lanza cruel,
para lavarnos de nuestros crímenes,
brotó sangre y agua.

3. Así se cumplió lo que David predijo,
anunciando a los pueblos
con palabras certeras:
Dios reina desde el madero.

4. Oh Árbol hermoso y refulgente,
adornado con la púrpura del Rey,
escogido por tu digno tronco
para llevar en tí tan sagrados miembros.

5. Dichoso tú, de cuyos brazos
pendió la salvación del mundo,
y convertido en lecho para su cuerpo
arrebataste su presa al Tártaro.

6. Salve, oh Cruz,
única esperanza en este Tiempo de Pasión:
acrecienta la gracia en los justos,
y alcanza el perdón para los culpables.

7. Que todo viviente te alabe,
oh Suprema Trinidad divina.
Tú conduce hacia la salvación a quienes rescatas
por el misterio de la cruz. Amén.


Heth. Misericordiae Domini
Heth. Misericordiæ Domini, quia non sumus consumpti;
quia non defecerunt miserationes ejus.
Teth. Bonum est viro cum portaverit jugum ab adolescentia sua.
Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Heth. La misericordia del Señor siempre se manifiesta, ya que no hemos perecido.
Su lealtad nunca nunca decae, sino que se renueva cada mañana.
Teth. Es bueno para el hombre ser disciplinado desde su adolescencia.
Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios.

Aleph. Quomodo obscuratum
Aleph. Quomodo obscuratum est aurum,
mutatus est color optimus!
dispersi sunt lapides sanctuarii
in capite omnium platearum!
Beth. Filii Sion inclyti, et amicti auro primo:
quomodo reputati sunt in vasa testea, opus manuum figuli!
Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Aleph. ¡Cómo se ha ennegrecido el oro!
¡Ha perdido su magnífico color!
Las piedras del santuario están dispersas
por las encrucijadas de las plazas.
Beth. Los hijos ilustres de Sión, vestidos de oro,
son ahora como cacharros de barro, obra de alfarero.
Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios.

Incipit oratio Jeremiae Prophetae
Recordare, Domine, quid acciderit nobis:
intuere et respice opprobrium nostrum.
Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.
Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.
Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.
Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.
Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Empieza la oración de Jeremías el profeta:
Recuerda, Señor, lo que nos ha pasado.
Mira y compadécete de nuestro oprobio.
Nuestra heredad está en manos ajenas,
nuestra casa pertenece a extraños.
Somos como huérfanos sin padre,
y nuestras madres como viudas.
Tenemos que pagar el agua que bebemos,
y comprar la leña que llevamos.
Nuestros cuellos están amenazados,
y estando cansados no nos dan reposo.
Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios.

Versa est in luctum
Versa est in luctum cithara mea,
et organum meum in vocem flentium.
Parce mihi Domine,
nihil enim sunt dies mei.

Mi cítara se convirtió en luto,
mi órgano en voces de llanto.
Perdóname, Señor,
pues mis días son como nada.


Hei mihi, Domine
Hei mihi, Domine
quia peccavi nimis in vita mea.
Quid faciam miser? Ubi fugiam? Nisi ad te, Deus meus.
Miserere mei dum veneris in novissimo die.
Anima mea turbata est valde:
sed tu Domine succurre ei.

¡Ay de mí, Señor,
pues he pecado demasiado a lo largo de mi vida!
¿Qué haré yo, miserable de mí? ¿En donde me refugiaré, sino en tí, Dios mío?
Apiádate de mí cuando vengas en el último día.
Mi alma padece gran turbación: tú, Señor, ayúdala.


Regina caeli, laetare
Regina caeli laetare, alleluia:
Quia quem meruisti portare, alleluia:
Resurrexit, sicut dixit, alleluia:
Ora pro nobis Deum, alleluia.

Reina del cielo, ¡alégrate! ¡Aleluya!
porque Aquel a quien mereciste llevar en tu vientre ¡Aleluya!
ha resuscitado tal como lo anunció ¡Aleluya!
Intercede por nosotros ante Dios. ¡Aleluya!

(Traducciones del latín: Juan Manuel Lara Cárdenas)

Curriculum Intérprete


The Tallis Scholars ?Cualquiera familiarizado con la música renacentista sabe que este grupo ha alcanzado el estrellato entre los de su género? (Boston Globe) / ?Las estrellas de rock de la música vocal renacentista? (New York Times). El conjunto The Tallis Scholars fue fundado en 1973 por su director Peter Phillips. A través de sus grabaciones discográficas y de sus giras de conciertos los Scholars se han establecido como los máximos exponentes de la música sacra del Renacimiento en todo el mundo. Peter Phillips ha trabajado con el grupo para crear, a través de una perfecta afinación y empaste, un sonido puro y claro que, en su opinión, encaja a la perfección con el repertorio renacentista, permitiendo la escucha de cada detalle de las líneas musicales. Es la belleza del sonido resultante la que ha dado a The Tallis Scholars un amplio renombre.

The Tallis Scholars actúan en recintos religiosos y profanos, dando unos 70 conciertos al año. En abril de 1994 el grupo disfrutó del privilegio de cantar en la Capilla Sixtina en conmemoración de la fase final del proceso de restauración de los frescos de Michelangelo, concierto que fue retransmitido simultáneamente por las televisiones italiana y japonesa. En 1998 celebraron su 25 aniversario con un concierto especial en la Galería Nacional de Londres, estrenando una obra de John Tavener escrita especialmente para el grupo y narrada por Sting. Una interpretación posterior fue ofrecida con Paul McCartney en Nueva York en 2000.

Recientemente han actuado en Alemania, España, Italia, el Concertgebouw de Amsterdam, la Cite de la Musique de París, en Estados Unidos, Japón, China, Australia, Singapur, y en diversas salas de conciertos del Reino Unido, incluyendo la Symphony Hall, Bridgewater Hall, Wigmore Hall, el South Bank Centre de Londres y el Royal Albert Hall para los Proms de la BBC, donde actuaron en julio de 2007 ante una audiencia de más de cinco mil personas. Algunos conciertos de 2006 incluyeron su debut en Islandia, Ravinia y Tanglewood, junto con su segunda participación en el Mostly Mozart Festival en Nueva York. 2007 marcó su debut en el Festival de Edimburgo así como su regreso a Moscú.

El conjunto sigue encargando obras a compositores y ha participado en los estrenos mundiales de dos obras escritas para 40 voces, I have thee by the hand, O Man de Robin Walker y When the wet wind sings de Errollyn Wallen. En enero de 2006 estrenaron Tribute to Cavafy de Sir John Tavener (interpretación completa de In the Month of Athyr, la obra que Taverner escribió para su 25 aniversario), narrada por Vanessa Redgrave.

Gran parte de la reputación de The Tallis Scholars por su trabajo pionero ha venido de su asociación con la discográfica Gimell Records, fundada por Peter Phillips y Steve Smith en 1981 únicamente para grabar a los Scholars. En febrero de 1994 Peter Phillips y The Tallis Scholars cantaron para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Palestrina en la Basílica de Santa Maria Maggiore de Roma, donde Palestrina se educó como niño de coro y posteriormente trabajó como Maestro di Cappella. Los conciertos fueron grabados por Gimell y están disponibles tanto en CD como en DVD.

Dos de sus más recientes discos, dedicados a la música de John Browne y Francisco Guerrero, han recibido excepcionales reseñas; el primero ganó la nominación de Música Antigua en los Premios Anuales Gramaphone de 2005. También fue nominado para un Grammy. Su último disco constituye la última palabra en la ornamentación del Miserere de Allegri.

Las grabaciones de The Tallis Scholars han recibido varios premios en todo el mundo. En 1987 su grabación de las misas La sol fa re mi y Pange lingua de Josquin recibió el premio al Disco del Año de la revista Gramaphone, siendo la única grabación de música antigua que ha recibido este codiciado galardón hasta la fecha. En 1989 la revista francesa Diapason dio dos de sus deseados Diapason d'Or de lAnnée a grabaciones de una misa y motetes de Lasso y las dos misas de Josquin basadas en la chanson L'Homme armé. Su grabación de las misas Assumpta est Maria y Sicut lilium de Palestrina fue galardonada con el Premio de Música Antigua de Gramaphone de 1991; recibieron otro Premio de Música Antigua de 1994 por su disco con música de Cipriano de Rore; y la misma distinción de nuevo en 2005 por su disco con música de John Browne.

Estos reconocimientos continúan evidenciando la calidad excepcionalmente alta mantenida por The Tallis Scholars y su dedicación a uno de los grandes repertorios de la música clásica occidental. El segundo DVD del grupo se dio a conocer en 2003; realizado en colaboración con la television BBC y titulado Playing Elizabeth's Tune, se centra en la vida y obras de William Byrd e incluye interpretaciones del compositor favorito de Isabel I, filmado en los bellos alrededores de la Abadía de Tewkesbury. Este trabajo ha recibido recientemente 5 estrellas en la revista francesa Diapason. Para más información, véanse las webs: www.thetallisscholars.co.uk / www.peterphillips.info / www.gimell.com

Juan Manuel Lara Cárdenas

Hubo en tiempos pasados canciones como Salve Regina, Ave maris Stella, Victimae Paschali laudes, Veni Creator Spiritus, Vexilla Regis, Pange lingua, Lauda Sion, Defensor Alme Hispaniae, y muchas más, que por haber sido repetidas constantemente durante varios siglos tanto dentro del servicio de alabanza a Dios -especialmente en el oficio de vísperas y la misa-, tanto en la liturgia católica como también en actos devocionales, llegaron a ser, desde la Edad Media, cantos emblemáticos del cristianismo occidental. Además, sus textos fueron utilizados posteriormente por diferentes compositores, quienes les aplicaron nuevas elaboraciones musicales para revestir de mayor solemnidad dichos actos. Algunos de esos cantos aún persisten en la tradición musical de ciertos grupos humanos.

Con el arribo de los europeos al continente americano en los siglos XV y XVI llegó también su repertorio musical litúrgico emblemático, como parte de su bagaje cultural. Este repertorio fue interpretado solemnemente en todas las catedrales, iglesias importantes y conventos del Nuevo Mundo durante los siglos XVI al XIX, tal como se hacía en la metrópoli española y en resto de la Europa católica.

Podemos imaginarnos el esplendor catedralicio novohispano bajo la égida del ilustre y magnífico arzobispo-virrey Don Juan de Palafox y Mendoza en la Catedral de la Puebla de los Ángeles. El maestro de capilla era entonces el músico malagueño Juan Gutiérrez de Padilla (ca. 1590-1664), y Francisco López Capillas (1614-1674), el otro protagonista de este programa y primer gran compositor nativo de América, organista, bajonero y cantor; López Capillas se formó con Gutiérrez de Padilla entre 1641 y 1648 en la catedral angelopolitana.

Dice el Padre Samuel Rubio, musicólogo egregio, que el oficio de vísperas era "la hora por excelencia del polifonismo; de las grandes colecciones integradas por salmos, himnos, magnificat, y las antífonas marianas [...] Cada uno de los elementos musicales constitutivos de las horas canónicas tenía su forma de ser tratado composicionalmente". Esto sucedió también con la música que engalanaba la liturgia de las catedrales americanas, especialmente en los virreinatos de la Nueva España y el Perú en el siglo XVII, por obra de los maestros de capilla, primero peninsulares, luego criollos, y las capillas musicales -cantores y ministriles- cuidadosamente seleccionadas por los cabildos catedralicios auxiliados por los maestros de capilla.

El oficio de vísperas, la alabanza vespertina, se iniciaba con la invocación Deus in adiutorium meum intende entonada por el celebrante, completada grandilocuentemente con la respuesta policoral de la capilla musical: Domine, ad adiuvandum me festina. Después venía el canto de las cinco antífonas con sus correspondientes salmos, el himno, la antífona para el cántico y un solemne Magnificat. Al final, después de la oración y la bendición, la celebración se cerraba con el canto de la antífona mariana Salve Regina, "al que tanta atención y cariño dedicaron los polifonistas de esos siglos", dice Rubio. Los compositores solían alternar en estas piezas las partes polifónicas con las del canto llano correspondiente. En este caso dichas obras son producto de la ciencia musical, la inspiración y la devoción de los dos músicos mencionados, conservadas en el archivo de la catedral angelopolitana.

Otra canción casi emblemática muy exitosa, ésta polifónica del siglo XVI, fue La Guerra o La Bataille de Marignan, de Clement Janequin (1485?-1560?), compuesta para celebrar la victoria del rey Francisco I de Valois en la batalla de Marignan (1515). Esta canción programática sirvió de fuente temática para varias misas paródicas como la Missa La Bataille del propio autor de la canción, y de otros compositores, a pesar de que el Concilio de Trento (1545-1563) prohibió expresamente hacer uso de temas profanos para composiciones litúrgicas. Esta canción también fue inspiradora de numerosas piezas instrumentales, especialmente para la trompetería del órgano de tradición hispanolusitana (las trompettes en chamade o trompetas de batalla). Los ecos de esta famosa canción también llegaron a América, y, por lo menos en la Nueva España, inspiró dos misas más: la Missa de la Batalla de VI Tono a 8 voces de Fabián Pérez Ximeno (1587-1654), conservada en la Catedral de Puebla, si bien Pérez Ximeno fue maestro de capilla de la de México; y la Missa Batalla de Francisco López Capillas, a 6 voces, también de VI Tono, y conservada en el Libro VI de la Catedral de México. Francisco López fue sucesor de Pérez Ximeno en el maestrazgo de capilla de la Catedral de México, ejerciendo entre 1654 y 1674.

En el Libro XIX de Polifonía del archivo de la Catedral de Puebla se encuentra una versión incompleta de la canción de Janequin (atribuida en el libro al "Mº Juaniquin") sin texto, quizá para quitarle un poco lo "profano". O para no alterar el carácter sagrado de los libros de coro catedralicios, como dice el Dr. Stevenson. Es probable que Francisco López conociera allí esta canción.

La Misa Batalla de López no presenta tantos efectos sonoros alusivos a la canción de Janequin como las misas paródicas de los otros compositores, quizá porque él no conoció la versión original. Aunque es para sólo 6 voces, contiene efectos de policoralidad, por un juego constante de homofonías entre diferentes voces asociadas en duetos, tercetos, cuartetos, que hacen el efecto de coros dialogantes. En el libro de polifonía donde esta obra se contiene, perteneciente al Archivo Musical de la Catedral de México, va seguida de un soneto al arcángel San Miguel, "príncipe de las milicias celestiales", quizá compuesto por el propio López, lo que permite suponer que esta misa haya sido compuesta para la fiesta de este arcángel (29 de septiembre), quien era muy importante en la devoción cristiana popular de aquella época.

La segunda parte del programa está conformada por obras vocales del gran polifonista abulense Tomás Luis de Victoria (1548-1611), y de dos maestros de capilla sevillanos: Alonso Lobo de Borja (1555-1617) y Francisco Guerrero (1528-1599). Las obras de Victoria son parte de su Officium Hebdómadae Sanctae, una "peculiaridad española" -dice Stevenson-, porque en ningún otro país se publicó ningún officium similar. Victoria cierra su Officium con el himno Vexilla Regis el oficio de maitines del Sábado Santo. Las estrofas pares del himno de Venancio Fortunato (530?-609), obispo pictavense, están elaboradas en la forma tradicional del motete renacentista, destacando como cantus firmus la melodía hispánica en alguna de las cuatro voces del conjunto. La séptima, conclusiva, incluye 6 voces (Cantus I, Cantus II, Altus I, Altus II, Tenor, Bassus) para cerrar con más solemnidad el canto del himno.

Las llamadas lamentaciones son cuatro poemas elegíacos y una oración atribuidos al profeta Jeremías, que describen con un lenguaje de amarga tristeza, pleno de imágenes vivas y desgarradoras, la desolación de Jerusalén después de haber sido destruida por el ejército de Nabucodonosor en el año 586 a.C., y sirven, dentro de la liturgia de la Semana Santa, desde la Edad Media, para expresar el dolor y la consternación por la pasión y la muerte de Cristo. Las lamentaciones conforman las tres primeras lecciones de los oficios de maitines del Jueves, del Viernes y del Sábados santos y van seguidas por sus respectivos responsorios. Estos poemas se caracterizan por utilizar el recurso del acróstico en hebreo. Sus estrofas se inician con los nombres de cada una de las letras del alefato: Aleph (?), Beth (?), Ghimel (?), Daleth (?), He (?), etc. como número de orden, pero dichos nombres son cantados también. Cuando los compositores polifonistas del siglo XVI aplicaron música a estos textos, respetando la tradición medieval, también pusieron en música estos nombres. Cada una de las estrofas concluye con el texto: "Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios", cantado a veces con mayor número de voces.

Las lamentaciones del Sábado Santo utilizan textos de la 3ª y 4ª elegías y de la oración final. La música de Victoria contiene una gran tensión emotiva y dramatismo, siempre con esa elevación y expresividad que distinguen la polifonía hispánica del resto de las escuelas contemporáneas, y son no sólo parte del estilo introvertido y místico del músico abulense, sino también parte del carácter apasionado del espíritu hispánico, fruto de esa mezcla múltiple de diferentes razas, que singularizó todo su arte: la literatura, la pintura, la escultura, la música, etc. desde la Edad Media.

Otro de los grandes polifonistas hispanos del siglo XVI, el siglo de oro de la música polifónica catedralicia, es Alonso Lobo de Borja, maestro de capilla en las catedrales de Toledo y Sevilla. Un volumen con sus obras -6 misas y 7 motetes-, publicado en Madrid en 1602, formaba parte del archivo musical de la Catedral de México. Dicho volumen se encuentra desde 1964 en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán (Estado de México). Su motete Versa est in luctum, a 6 voces, fue compuesto, según reza el encabezado (In exsequiis Phillipi II, Hispaniae et Indiarum Regis), con motivo de la muerte del rey Felipe II en 1598. El texto, tomado de diferentes capítulos del Libro de Job (Job, 30, 31; 7, 16), expresa la intensa tragedia interna que se produce en el espíritu del hombre cuando sufre el embate de la desgracia. Lobo, como otros polifonistas que musicalizaron este texto de la antigua liturgia de los difuntos, se vale del usual recurso del contrapunto invertido para describir la transformación de la alegría en luto, y del bienestar en angustia.

Francisco Guerrero fue un artista sensitivo, selecto, sabio y muy fecundo. "El más auténticamente español... y el más polifacético" le llama el Dr. Stevenson; "tierno y grácil" le llama a su vez Gustave Reese. Sus panegiristas coinciden en llamarlo "el cantor de María", pues las composiciones marianas tienen una gran importancia dentro de su producción. Las obras de Guerrero inundaron los archivos catedralicios americanos desde México hasta Lima. De este compositor se han seleccionado dos obras para concluir el programa. Primero el motete Hei mihi, Domine, cuyo texto corresponde al 5º responsorio del Officium Defunctorum. Compuesto en 1582 como parte de una Missa pro Defunctis, esta obra hace uso muy parco del canto llano de la tradición romana, en boga a partir de las nuevas disposiciones del Concilio de Trento. En ella el autor, en lugar de alternar partes en polifonía con partes en canto llano como era lo usual en este tipo de composiciones, desarrolla la forma del motete y no la del responsorio. El Regina caeli, laetare que cierra el programa es una antífona mariana del oficio de completas propio del tiempo de pascua. De carácter brillante, festivo, elegante y triunfal, esta antífona, como el Salve Regina, el Ave Regina caelorum, era de las que se solían cantar devocionalmente también al finalizar el oficio de vísperas.


TEXTOS

Deus, in adiutorium
Deus, in adiutorium meum intende
Domine, ad adjuvandum me festina:
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio et nunc et semper
et in saecula saeculorum. Amen.

Oh Dios, ven en mi ayuda.
Apresúrate, Señor, a socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio sea ahora y siempre,
por los siglos de siglos. Amén.

Salve, Regina
Salve, Regina, Mater misericordiae;
Vita, dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eja ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.
Amen.

Salve, oh Reina, Madre de la misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra: Salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ií suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas. ¡
Ea, pues! Abogada nuestra.
Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro muéstranos a Jesús,
elfruto bendito de tu vientre.
¡Oh Clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!
Amen.

Magnificat
Magnificat. Anima mea Dominum,
et exsultavit spiritus meus
in Deo salutari meo.
Quia respexit humilitatem ancillae suae,
ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes.
Quia fecit mihi magna qui potens est:
et sanctum nomen ejus,
et misericordia ejus a progenie in progenies
timentibus eum.
Fecit potentiam in brachio suo,
dispersit superbos mente cordis sui,
deposuit potentes de sede,
et exaltavit humiles,
esurientes implevit bonis,
et divites dimisit inanes.
Suscepit Israel puerum suum,
recordatus misericordiae suae,
sicut locutus est ad patres nostros,
Abraham et semini ejus in saecula.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio et nunc et semper
et in saecula saeculorum. Amen.

¡Mi alma glorifica al Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador!
Él se fijó en la humildad de su sierva:
por eso, desde ahora, me llamarán dichosa todas las generaciones.
El Poderoso hizo cosas grandes en mi favor:
su nombre es Santo.
Su misericordia se manifiesta de generación en generación
sobre los que le aman.
Mostró el poder de su brazo:
desbarató los planes de los soberbios.
Derribó de sus tronos a los prepotentes
y levantó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos,
y a los ricos los despidió vacíos.
Acogió a Israel como su hijo
acordándose de su misericordia.
Como lo prometió a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo:
como era en el principio sea ahora
y siempre por los siglos de siglos. Amén.


Missa Batalla

Kyrie eleison
Kyrie eleison
Christe eleyson
Kyrie eleison.

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.

Gloria in excelsis Deo
Gloria in excelsis Deo.
Et in terra pax hominibus
bonae voluntatis.
Laudamus te, benedicimus te,
adoramus te, glorificamus te.
Gratias agimus tibi
propter magnam gloriam tuam.
Domine Deus, Rex coelestis,
Deus Pater Omnipotens,
Domine Fili unigenite Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris,
Qui tollis peccata mundi
miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi
suscipe deprecationem nostram
Qui sedes ad dexteram Patris
miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,
tu solus Dominus, tu solus altissimus,
Jesu Christe.
Cum Sancto Spiritu,
in gloria Dei Patris.
Amen.

Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombres
de buena voluntad.
Te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos.
Te damos gracias
por tu infinita gloria.
Señor Dios, Rey de los cielos,
Dios Padre omnipotente,
Señor Jesucristo, Hijo único de Dios,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre,
Tú que quitas los pecados del mundo
ten piedad de nosotros.
Tú que quitas los pecados del mundo
acepta nuestra humilde plegaria.
Tú que estas sentado a la derecha del Padre
ten piedad de nosotros.
Porque sólo Tú eres santo,
Tú sólo, Señor, Tú sólo altísimo,
Jesucristo.
Con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre,
Amen.

Credo in unum Deum
Credo in unum Deum,
Patrem omnipotentem,
factorem coeli et terrae,
Visibilium omnium et invisibilium.
Credo in unum Dominum Jesus Christum,
Filium Dei unigenitum
et ex Patre natum
ante omnia saecula.
Deum de Deo, lumen de lumine,
Deum verum de Deo vero,
genitum, non factum,
consubstantialem Patris,
per quem omnia facta sunt.
Qui propter nos homines
et propter nostram salutem
descendit de coelis.
Et incarnatus est de Spiritu Sancto
ex Maria virgine,
et homo factus est.
Crucifixus etiam pro nobis,
sub Pontio Pilatus passus
et sepultus est.
Et resurrexit tertia die,
secundum scripturas.
Et ascendit in coelum,
sedet ad dexteram Patris,
et iterum venturus est cum gloria,
judicare vivos et mortuos,
cujus regni non erit finis.
Credo in Spiritum Sanctum,
Dominum et vivificantem,
qui ex Patre Filioque procedit,
qui cum Patre et Filio
simul adoratur et conglorificatur,
qui locutus est per prophetas.
Credo in unam sanctam,
catholicam et apostolicam ecclesiam,
confiteor unum baptisma
in remissionem peccatorum.
Et expecto resurrectionem mortuorum
et vitam venturi saeculi.
Amen.

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todas las cosas visibles e invisibles.
Y en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios
y nacido del Padre
antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de la luz,
Dios verdadero del Dios verdadero,
engendrado, no creado,
consustancial al Padre,
por quien todas las cosas fueron hechas.
El cual por nosotros los hombres
y por nuestra salvación
bajó de los cielos.
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo,
en la Virgen María,
y se hizo hombre.
Por nosotros fue crucificado,
padeció bajo Poncio Pilatos
y fue sepultado.
Al tercer día resucitó,
conforme a las Escrituras.
Y subió al cielo,
se halla sentado a la derecha del Padre,
y otra vez ha de venir con gloria
para juzgar a los vivos y a los muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y fuente de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
quien con el Padre y el Hijo
es igualmente adorado y glorificado,
y que habló a traves de los profetas.
Creo en la santa Iglesia,
católica y apostólica,
confieso un solo bautismo
para el perdón de los pecados,
y espero la resurrección de los muertos
y la vida de los siglos venideros.
Amen.

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Sanctus, Sanctus, Sanctus,
Dominus Deus Sabaoth.
Benedictus qui venit
in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.

Santo, santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo.
Bendito el que viene
en nombre del Señor.
¡Hosanna en el cielo!

Agnus Dei
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
da nobis pacem.

Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.


Vexilla Regis prodeunt (Venancio Fortunato, 530-609)
1. Vexilla Regis prodeunt;
fulget Crucis mysterium,
quo carne carnis conditor
suspensus est patibulo.
2. Quo vulneratus insuper
mucrone diro lanceae,
ut nos lavaret crimine,
manavit unda et sanguine.
3. Impleta sunt quae concinit
David fideli carmine,
dicendo nationibus:
regnavit a ligno Deus.
4. Arbor decora et fulgida,
ornata Regis purpura,
electa digno stipite
tam sancta membra tangere.
5. Beata, cuius brachiis
pretium pependit saeculi:
statera facta corporis,
praedam tulitque tartari.
6. O Crux ave, spes unica,
hoc Passionis tempore
piis adauge gratiam,
reisque dele crimina.
7. Te, fons salutis Trinitas,
collaudet omnis spiritus:
quos per Crucis mysterium
salvas, fove per saecula. Amen.
1. Ya avanzan los estandartes del Rey:
ya brilla el misterio de la Cruz,
de cuyo patíbulo estuvo suspendido
el cuerpo del Creador de la Vida.

2. De cuyo costado,
herido por la lanza cruel,
para lavarnos de nuestros crímenes,
brotó sangre y agua.

3. Así se cumplió lo que David predijo,
anunciando a los pueblos
con palabras certeras:
Dios reina desde el madero.

4. Oh Árbol hermoso y refulgente,
adornado con la púrpura del Rey,
escogido por tu digno tronco
para llevar en tí tan sagrados miembros.

5. Dichoso tú, de cuyos brazos
pendió la salvación del mundo,
y convertido en lecho para su cuerpo
arrebataste su presa al Tártaro.

6. Salve, oh Cruz,
única esperanza en este Tiempo de Pasión:
acrecienta la gracia en los justos,
y alcanza el perdón para los culpables.

7. Que todo viviente te alabe,
oh Suprema Trinidad divina.
Tú conduce hacia la salvación a quienes rescatas
por el misterio de la cruz. Amén.


Heth. Misericordiae Domini
Heth. Misericordiæ Domini, quia non sumus consumpti;
quia non defecerunt miserationes ejus.
Teth. Bonum est viro cum portaverit jugum ab adolescentia sua.
Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Heth. La misericordia del Señor siempre se manifiesta, ya que no hemos perecido.
Su lealtad nunca nunca decae, sino que se renueva cada mañana.
Teth. Es bueno para el hombre ser disciplinado desde su adolescencia.
Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios.

Aleph. Quomodo obscuratum
Aleph. Quomodo obscuratum est aurum,
mutatus est color optimus!
dispersi sunt lapides sanctuarii
in capite omnium platearum!
Beth. Filii Sion inclyti, et amicti auro primo:
quomodo reputati sunt in vasa testea, opus manuum figuli!
Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Aleph. ¡Cómo se ha ennegrecido el oro!
¡Ha perdido su magnífico color!
Las piedras del santuario están dispersas
por las encrucijadas de las plazas.
Beth. Los hijos ilustres de Sión, vestidos de oro,
son ahora como cacharros de barro, obra de alfarero.
Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios.

Incipit oratio Jeremiae Prophetae
Recordare, Domine, quid acciderit nobis:
intuere et respice opprobrium nostrum.
Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.
Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.
Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.
Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.
Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Empieza la oración de Jeremías el profeta:
Recuerda, Señor, lo que nos ha pasado.
Mira y compadécete de nuestro oprobio.
Nuestra heredad está en manos ajenas,
nuestra casa pertenece a extraños.
Somos como huérfanos sin padre,
y nuestras madres como viudas.
Tenemos que pagar el agua que bebemos,
y comprar la leña que llevamos.
Nuestros cuellos están amenazados,
y estando cansados no nos dan reposo.
Jerusalén, Jerusalén, vuélvete al Señor tu Dios.

Versa est in luctum
Versa est in luctum cithara mea,
et organum meum in vocem flentium.
Parce mihi Domine,
nihil enim sunt dies mei.

Mi cítara se convirtió en luto,
mi órgano en voces de llanto.
Perdóname, Señor,
pues mis días son como nada.


Hei mihi, Domine
Hei mihi, Domine
quia peccavi nimis in vita mea.
Quid faciam miser? Ubi fugiam? Nisi ad te, Deus meus.
Miserere mei dum veneris in novissimo die.
Anima mea turbata est valde:
sed tu Domine succurre ei.

¡Ay de mí, Señor,
pues he pecado demasiado a lo largo de mi vida!
¿Qué haré yo, miserable de mí? ¿En donde me refugiaré, sino en tí, Dios mío?
Apiádate de mí cuando vengas en el último día.
Mi alma padece gran turbación: tú, Señor, ayúdala.


Regina caeli, laetare
Regina caeli laetare, alleluia:
Quia quem meruisti portare, alleluia:
Resurrexit, sicut dixit, alleluia:
Ora pro nobis Deum, alleluia.

Reina del cielo, ¡alégrate! ¡Aleluya!
porque Aquel a quien mereciste llevar en tu vientre ¡Aleluya!
ha resuscitado tal como lo anunció ¡Aleluya!
Intercede por nosotros ante Dios. ¡Aleluya!

(Traducciones del latín: Juan Manuel Lara Cárdenas)

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