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Edición 2007

Concierto


"Pagará mi coraçon, el mal que mis oxos dieron": la música de don Luys de Narváez

Lugar


Úbeda, Archivo Histórico Muncipal

Fecha


Sábado, 1 de diciembre, 20.30 H.

Director


Intérprete


El Cortesano

Componentes


El Cortesano

José Hernández Pastor, altus
Ariel Abramovich, vihuela

Programa


Luys de Narváez (c.1505-desp. 1549)
(Los seys libros del Delphín de música, Valladolid, 1538)
Fantasía por el cuarto tono
La bella mal maridada

Paseavase el Rey Moro
Fantasía por el tercero
Ya se asienta el Rey Ramiro

Seys diferencias sobre un villancico que dizen "Y la mi cinta dorada"

Cuatro diferencias sobre guárdame las vacas
Otras tres, por otra parte

Seys diferencias sobre un villancico que dizen "Si tantos halcones la garça combaten"

Luys Milán (1500?-1561?)
(El Maestro, Valencia, 1535)
Madonna per voi ardo

Francesco Canova da Milano (1497-1543)
Ricercar

Philippe Verdelot/Adriano Willaert (1536)
Igno soave
Se mai provasti donna

Luys de Narváez
Fantasia por el octavo tono
Arde coraçon arde

Con que la lavare la flor de la mi cara
Fantasía por el primer tono

Josquin Desprez (c.1440-1521)
Mille regretz

Luys de Narváez
La cancion del Emperador

CONCIERTO 460 ANIVERSARIO MUERTE DE FRANCISCO DE LOS COBOS (1547-2007)

Notas programa


John Griffiths

Los seys libros del Delphin de musica de cifras para tañer Vihuela. Hechos por Luys de Narbaez. Dirigidos al muy Illustre Señor el Señor don Francisco delos Couos. Comendador mayor de León, Adelantado de su Majestad Cesarea, re. y este primer libro tracta de los ocho tonos para tañer por diversas partes en Vihuela. M.D.XXX.VIII. Con previlegio Imperial para Castilla y Aragon y Valencia y Cataluña por diez años

Bajo este título fue publicada en Valladolid el 30 de octubre de 1538 la obra del vihuelista granadino Luis de Narváez que representa uno los auténticos monumentos de la música española, así como de la música instrumental renacentista europea. En este libro su autor introduce varias novedades al estilo de música practicada por los vihuelistas españoles y estableció un modelo cuyo eco se oye en el repertorio posterior hasta finales del siglo XVI. El título musical del Delphín corresponde tanto a un cambio de gusto musical en España como a una aproximación hacia las corrientes principales de la música europea. Fue, en gran parte, un proceso natural que coincidió con la llegada a España de Carlos V en 1516, los gustos personales del monarca y la nueva música que cantaba la capilla musical que trajo consigo desde los Países Bajos. Muy próximo a la corte, Narváez publica los primeros arreglos instrumentales de estas nuevas obras de compositores franco-flamencos y también confecciona nuevas fantasías instrumentales de un estilo previamente desconocido en España -según dice el mismo autor- basadas en la técnica y estética de la polifonía vocal que se había puesto de moda. Por otra parte, la trascendencia histórica de Narváez se debe a ser el primero que convierte en un género de música instrumental escrita y compuesta las prácticas orales e improvisadas que habían florecido en España desde tiempos inmemoriales. Todo esto logró con gran arte, ingenio y maestría.

Si alguna de estas afirmaciones se considera especulativa, se debe más que nada a la escasez de documentación sobre la música instrumental en épocas anteriores al libro de Narváez. El punto de comparación más concreto que conocemos es El Maestro (Valencia, 1536) del vihuelista Luis Milán que brinda un bello y atractivo repertorio, firmemente atado a la tradiciones de música improvisada, pero una reliquia del pasado más que la visión del futuro que ofrece Narváez. Otros indicios de la música de vihuela anterior a Narváez se encuentran en varias fuentes dispersas, en obras de Alonso Mudarra (1546), en versiones de piezas españolas del laudista italiano Joan Ambrosio Dalza (Venecia, 1508), en otros fragmentos manuscritos y en una multitud de referencias literarias y representaciones pictóricas. En su totalidad, muestran una práctica musical que incluía danzas, improvisaciones sobre cantus firmus o secuencias armónicas de origen popular, y otras improvisaciones espontáneamente inventadas. Era música creada por instrumentistas de muy diversos niveles de formación, algunos seguramente de sectores de la sociedad muy alejadas de las tradiciones musicales de corte y capilla pero, sin duda, improvisadores de habilidad extraordinaria.

En ese mundo musical nació Narváez en Granada a principios del siglo XVI. Llegó a ser uno de los vihuelistas más destacados de esa centuria. Adquirió gran renombre dentro de España, donde sirvió a la casa imperial, y es el vihuelista que logró mayor fama internacional durante su vida. Aunque hoy en día su fama se debe a su creación instrumental, él se consideraba principalmente compositor de polifonía vocal. Desafortunadamente, solamente dos motetes suyos sobreviven, ambos editados en Lyon por Jacques Moderne pocos años después de la publicación de el Delphín. Son una versión a cuatro voces del salmo De profundis clamavi (1539) y otro motete de Corpus Christi a cinco, O salutaris hostia (1542).

De la vida de Narváez se sabe poco. Las dos fuentes principales que iluminan la primera etapa de su vida son el privilegio concedido en 1537 para la publicación de Los seys libros del Delphín, y el prólogo del mismo. Puesto que en estos documentos consta que era un músico ya maduro y dedicado a la música y a la vihuela, solamente podemos ofrecer una reconstrucción verosímil, aunque aproximada del período de su formación y aprendizaje. Nacido en la primera década del siglo XVI, según una anónima historia de Granada (c. 1621), Narváez figura entre los músicos famosos de la ciudad, un "famosísimo maestro de vihuela. Fuélo de Felipe II." No sería imposible que Narváez aprendiera su arte del legendario Luis Guzmán (?1528), ya que el privilegio otorgado por Carlos V en 1537 para la publicación del Delphín consta que Narváez había recopilado las obras del difunto maestro con la intención de publicarlas.

Se supone, a través de evidencia circunstancial, que Narváez era criado de Francisco de los Cobos, Comendador de León y secretario de Carlos V, sobre todo por haberle dedicado Los seys libros del Delphín, posiblemente entrando a su servicio inicialmente en Granada. Existe una estrecha correlación entre la trayectoria profesional de Francisco de los Cobos y el desarrollo artístico de Luis de Narváez. Francisco de los Cobos había ocupado varios puestos oficiales administrativos en Granada entre 1508 y 1526, aunque estableció su residencia en Valladolid después de su nombramiento como secretario de Carlos V en 1516, casándose con María de Mendoza, camarera de la emperatriz Isabel. Entre los que sirvieron a la emperatriz durante este período se encuentra como paje a Luis Zapata que años después recopiló su Miscelánea en la que cuenta su frecuentemente citada anécdota referente al vihuelista. Habla de su mocedad en Valladolid y "un músico de vihuela llamado Narváez, de tan extraña habilidad en la música, que sobre cuatro voces de canto de órgano de un libro, echaba en la vihuela de repente otras cuatro, cosa -a los que no entendían la música- milagrosa, y a los que la entendían, milagrosísima". Es posible que Narváez y su mecenas se conociesen durante la estancia de la corte en Granada en 1526 y que, ya a su servicio, Narváez viajara con Cobos a Italia durante 1529-1530 con motivo de la coronación imperial de Carlos V. Integrado en su séquito y después de otras misiones a Alemania, Flandes e Italia, también creemos probable que Narváez acompañara a Cobos en su nueva misión imperial a Roma en 1536 para pedir la intermediación del papa Pablo III -en aquellos años mecenas del famosísimo laudista Francesco da Milano- en la contienda entre España y Francia. De regreso en Valladolid, los dos años siguientes, 1537-1538, coinciden con la preparación y la publicación de Los seys libros del Delphín. Si pudiéramos comprobar la presencia de Narváez en el séquito de Cobos durante su estancia romana y el contacto entre Narváez y Francesco da Milano, tendríamos la explicación que hasta ahora ha faltado sobre la asimilación del nuevo estilo instrumental italiano que abunda en la música de Narváez. También explicaría el comentario de Narváez en prólogo del Delphín en el que declara su libro aportar música "que hasta estos tiempos en España no se ha dado principio".

El privilegio, fechado el 18 de mayo 1537, un año y medio anterior a la edición de Los seys libros del Delphín, aporta detalles importantes sobre la formación, experiencia y estética de Narváez. En cuanto al vihuelista el rey declara:

"ha muchos años que estudias en el ejercicio y arte de la música así de componer en canto de órgano obras para cantar como de cifras para tañer en la vihuela, y continuando vuestro deseo habéis compuesto en canto muchas misas y salmos y otras obras de las que canta Nuestra Madre Santa Iglesia por estilo muy sabido y nuevo, y asimismo, muchos motetes y villancicos de cifras para poner en la vihuela por arte muy gençioso [?] y claro y tan nuevo que hasta ahora no se ha visto en España y también tenéis otras muchas obras de canto de órgano para cantar de muchos autores que no se han imprimido en estos reinos y otras de Francisco Milanés y Luis de Guzmán para tañer vihuela, las cuales vos habéis colegido e copilado [...]"

Este documento, publicado por Juan Ruiz Jiménez en 1991, amplía el conocimiento de la actividad de Narváez como polifonista, anteriormente conocido solamente a través de los dos motetes ya mencionados. Añade el rey que "la mayor parte de vuestra vida os habéis ocupado en lo susodicho" y le concede a Narváez derechos para imprimir sus obras, tanto vocales como instrumentales, en España por diez años. En la versión publicada en 1538, Los seys libros del Delphín no contiene toda la música que reza el documento real. En su prólogo, Narváez no solamente refuerza su dedicación musical, sino también explica cómo quería editar un libro de proporciones inferiores para medir el interés público:

"el estudio de mi vida a sido en el exercicio de la música, así en saber la proporción que tiene como en la práctica y ordenación della. Y junto a esto, que lo que más del tiempo he empleado en la música de la Vihuela, por ser mi principal fin este, con buen deseo y voluntad he trabajado de hazer estos seys libros de música de cifras... a hazer un libro como este nuevo y provechoso que hasta estos tiempos en España no se ha dado principio de cosas muy buenas en la Vihuela y para virtuoso pasatiempo y honesto deleyte. Si yo viere que sacan fruto dél (plaziendo a Dios) sacaré en público otras mayores obras y de más fundamento que hasta ver el sucesso desta que va a descubrir voluntades no sacaré; y como fuere, así será de las otras".
Francisco de los Cobos murió el 10 de mayo de 1547. Si aceptamos la supuesta trayectoria del vihuelista a su servicio, no es de sorprender que se encuentra por primera vez a Narváez entre los músicos de la capilla real en septiembre de 1548, figurando en la nómina como: "Luys de Narváez, que ha de tener cargo de enseñar a los mochachos cantorcicos de la capilla con otros mil [mrs] cada año desde setiembre del dicho año en adelante". Después de esta cita, su nombre figura entre los músicos que acompañaron a Felipe II en su primer viaje que partió a finales de 1548 por Italia, Alemania y los Países Bajos. La última referencia al brillante vihuelista data de la residencia en Flandes de la comitiva durante el invierno de 1549.

El título de Los seys libros del Delphín muestra el deseo de Narváez de identificarse con el pensamiento humanista. La leyenda de Arion, rescatado de un náufrago en alta mar por un delfín atraído por los sonidos de su lira, y llevado en su espalda a la orilla, es una de las muestras clásicas del poder de la música de superar la fragilidad humana, y de ayudar al hombre conseguir el equilibrio ideal entre alma y cuerpo. En este sentido, el libro de Narváez se ubica dentro de una tendencia de aludir al mundo clásico en los títulos de libros de música y poesía, sobre todo a Apolo, Orfeo, y las musas de Parnaso. Visto en términos más prácticos, el Delphín es una colección organizada, siguiendo una forma clara y lógica, con cada uno de los seis 'libros' dedicado a un género musical específico, y todo precedido por una introducción para ayudar a los principiantes entender su contenido. Los primeros dos libros contienen fantasías, el siguiente presenta arreglos de obras polifónicas de Josquin, Gombert y Richafort, y las últimas tres tratan respectivamente de variaciones sobre himnos, villancicos, y temas obstinados, junto con unas canciones para canto y vihuela, y una danza baja.

Cuatro de las catorce fantasías de Narváez figuran en este programa para dar una buena muestra del género más venerado por los vihuelistas del siglo XVI. Lo que caracteriza las fantasías de Narváez es su agilidad en crear auténtica polifonía en la vihuela, influido notablemente por la técnica imitativa de la polifonía vocal. En estas obras el autor concibe su música como voces instrumentales de tiple, contralto, tenor y bajo, moldeándoles para formar una textura de diálogos, interjecciones e intercambios de una serie de temas melódicas entretejidos como si fueran discursos retóricos en miniatura. Suelen comenzar con un episodio que presenta el tema inicial en forma imitativa, creando una textura gradualmente expansiva, a veces llevada a su cadencia final por polifonía libre. Los episodios que siguen funcionan para extender y desarrollar las ideas y ambiente del comienzo. Es en estas partes internas que Narváez emplea una variedad de recursos, principalmente imitación de motivos melódicos breves -frecuentemente en secuencias- y contrapunto libre. La repetición de una sección entera es lo que habitualmente señala que el discurso se acerca a su final.

El libro tercero contiene partes de misas y canciones polifónicas de Josquin, Gombert y Richafort. Es una de estas que los intérpretes han dejando para clausurar su programa debido a su belleza y un sencillez que nunca deja de transmitir la soledad desesperada de su letra, incluso en la versión puramente instrumental. La canción francesa de Josquin, Mille regretz -o La canción del Emperador como Narváez lo llama- sobresale no solamente por su hermosura musical, sino también por su relación íntima con Carlos V. Sin duda, esta canción evocaba en el pecho del Emperador un recuerdo de Margarita de las Austrias, su tía y tutora, de los años de su juventud que había pasado en su casa, y de las melancólicas y tristes canciones sobre "regretz" que escuchaba allí.

En el cuarto y quinto libros del Delphín Narváez presenta himnos y canciones en castellano en muchas ocasiones con variaciones exquisitas que muestran la faceta de su arte que es también el nexo entre él y las generaciones anteriores de improvisadores. Narváez describe las obras del quinto libro como "romances y villancicos para tañer y cantar y contrapuntos sobre algunos villancicos". Tres diferencias sobre el villancico Si tantos halcones y seis variaciones sobre La mi cinta dorada ocupan la mayor parte de este libro junto con otras cinco canciones arregladas para canto y vihuela. Estos villancicos están elaborados como diferencias instrumentales sobre las melodías populares pero también con la melodía para cantada. Las primeras dos variaciones de Si tantos halcones solamente tratan el estribillo, y hay que esperar hasta la tercera diferencia para escuchar la canción entera, con su copla. Esta canción así, como Y la mi cinta dorada que también se conserva en versión de Mateo Flecha, parecen ser melodías de origen popular. Los otros tres villancicos se encuentran de forma más tradicional, equipados de melodías cuya belleza se debe a su sencillez, y con acompañamientos deliciosos aunque sin grandes adornos. Dos de ellos Arded coraçón arded y Con qué la lavaré pertenecen sin duda al ambiente cortesano popular español, pero se encuentran muchas correspondencias al tema de La bella mal maridada en los cancioneros europeos que incluyen obras de sabor popular. De semejante origen popular son los dos romances que completan este libro. Ya se asienta el rey Ramiro y Paseábase el rey Moro contrastan hechos de dos reyes españoles de culturas muy distintas, el uno cristiano y el otro moro. El primero está presentado con un acompañamiento glosado que recuerda a los de Milán, y su letra, según Menéndez y Pelayo, es del romance viejo popular que alude al rey Ramiro I o II de Aragón. Del género del romance fronterizo, Paseábase el rey moro relata la angustiada reacción del rey moro al enterarse de la pérdida de Alhama. Giner Pérez de Hita en Guerras civiles de Granada refiere que en Granada hubo de prohibirse el canto de este romance de melodía y letra igualmente emocionante porque cada vez que se cantaba en cualquier parte, "provocaba llanto y dolor".

En el sexto y último libro Narváez recopila variaciones sobre secuencias armónicas asociadas con temas populares como Guárdame la vacas y tres 'sin nombre' sobre un variante del passamezzo antico. En este libro que da fin al Delphín abundan los gestos de brillantez idiomática que han procurado la fama duradera de Luis de Narváez.

Para complementar el programa, los intérpretes han aumentado la selección monográfica de Narváez con una fantasía de Francesco da Milano que responde exactamente a las mismas técnicas de construcción que las de Narváez, y tres canciones contemporáneas al Delphín. Puesto en música por Luis Milán, Madonna per voi ardo es un soneto italiano bien conocido en distintas versiones musicales, pero principalmente en la de Philippe Verdelot de 1533, reimpresa en una versión para canto y laúd por Adrian Willaert en 1536, el mismo año que Milán edita su versión. Es probable que Narváez hubiese conocido los madrigales del altremontane Verdelot que reflejaban una de las últimas modas musicales durante su estancia romana a en versión original a cuatro voces o en el arreglo de Willaert de 1536, como Igne soave y Se mai provasti donna.

TEXTOS

La bella mal maridada
La bella mal maridada,
De las lindas que yo vi,
Acuerdate cuan amada
Señora fuiste de mí.

Luçero resplandeciente,
Tiniebla de mis placeres.
Corona de las mugeres,
Gloria del siglo presente.

Estremada y ecelente
Sobre todas cuantas vi,
Acuerdate cuan amada
Señora fuiste de mí.

Paseavase el rey moro
Paseavase el rey moro
Por la ciudad de Granada,
Desde la puerta de Elvira
Hasta la de Bibarrambla

¡Ay, mi Alhama!

Cartas le fueron venidas
Que la Alhama era tomada,
Las cartas echó en el fuego,
Y al mensajero matara

¡Ay, mi Alhama!

Mandó tocar sus trompetas,
Sus añafiles de plata,
Porque le oigan sus moriscos,
Los de la vega y la rambla

¡Ay, mi Alhama!

Allí habló un moro viejo
Que desta manera hablara:
-¿Para qué nos llamas, Rey,
Para qué es esta llamada?

Matastes los bencerrajes,
Que eran la flor de Granada,

Cogistes los tornadizos
De Córdoba la nombrada.

¡Ay, mi Alhama!

Por eso mereces, rey,
Una pena muy doblada:
Que te pierdas tú, y tu reyno,
Y aquí se pierda Granada.

¡Ay, mi Alhama!

Ya se asienta el Rey Ramiro
Ya se asienta el Rey Ramiro,
Ya se asienta a su yantar;
Los tres de sus adalides
Se le pararon delante.

Y la mi cinta dorada
Y la mi cinta dorada
Por qué me la tomó
Quien no me la dio.

Si tantos halcones
Si tantos halcones
La garça combaten,
Por Dios que la maten.

Madonna, per voi ardo
Madonna, per voi ardo
Et voi no me il credete;
Per che non pia quanto bella sete?
Ogn'hora miro et guardo
Se tanta crudeltà cangiar volete.
Donna non v'accorgete
Que per voi moro et ardo,
Et per mirar vostra beltà infinita
Et voi sola servir bramo la vita?

Igno soave ov'il mio foco alento,
Igno soave ov'il mio foco alento,
Ascolta in cortesia qual é la pena mia
Io ben te veggio adorno in si bel arte
Che mai formo natura in altra parte.
Ascolto l'armonia
Delle fresch'aque al'ombra al mio armento
Sovente miro attento.
Ma s'io scorgesse de mia donna il viso
Saresti al mondo equal al paradiso

Se mai provasti donna
Se mai provasti donna qual sia amore,
Se mai contrarie a voi foi face furno,
Se mille volt'eal giorno
Cangiaste voglie dentr'al vostro core,
Pieta del mio dolore
Pieta di me o chiara e diva stella,
Che pieta suol regnar in donna bella.

Ardé coraçón, ardé,
Ardé coraçón, ardé,
Que no os puedo valer.
Quebrántanse las piedras
Con picos y açadones
Quebrántase mi coraçón
Con penas y dolores.

Con qué la lavaré
¿Con qué la lavaré,
La flor de la mi cara?
¿con qué la lavaré,
Que vivo mal, penada?

Lávanse las casadas
Con agua de limones;
Lávome yo, cuitada
Con penas y dolores.

Mi gran blancura y tez
La tengo ya gastada.
¿con qué la lavaré
Que vivo mal, penada?

Mille regretz
Mille regretz de vous abbandonner
Et delonger vostre fache amoureuse:
Je si gran dueill et pene douloureuse,
Qu'on me verra brief mes jours definner.

Curriculum Intérprete


EL CORTESANO. El proyecto artístico de El Cortesano nace en Basilea (Suiza), en 1998, a raíz del afortunado encuentro entre dos jóvenes intérpretes dedicados apasionadamente a la música del Renacimiento. Aunque con una común formación en el ámbito de la Schola Cantorum Basiliensis, José Hernández y Ariel Abramovich cuentan con una preparación musical y una historia vital diversas, que les permiten plantear visiones, a la vez, divergentes y complementarias. Movidos quizás por el entusiasmo de su juventud, los miembros de este dúo reniegan de las visiones anquilosadas y universalistas sobre ella. Para compensar la orfandad propia de quien rechaza los convencionalismos, se vuelve necesario construir respuestas propias, a partir de la investigación y de la búsqueda de nuevos significados surgidos del estrecho contacto con una cuidada selección de la producción poético-musical de ese increíblemente rico periodo histórico. Guiados por la convicción de que, tal como señalara Castiglione en la obra de la que toman su nombre, la declamación puede hacer de las palabras maravilla, se embarcan en la aventura de experimentar nuevas formas de acercamiento a ellas. Se inicia entonces un camino de profunda indagación que, a lo largo de los años, ha ido definiendo una concepción artística comprometida y rigurosa, ya ampliamente reconocida. Desde esta perspectiva, no es sino la comunicación directa con el público -y el efímero sortilegio al que ella da lugar- lo que justifica el espectáculo.

La Quincena Donostiarra, Semana de Música Antigua de Estella, Semana de Música Antigua de Gijón y el Festival Are More de Vigo, entre otros, actuaciones en auditorios de tanta relevancia como el Palau de la Música de Valencia y el Príncipe Felipe de Oviedo, presentaciones en toda España, en Francia, Estados Unidos, Suiza, Bélgica, Ecuador y Argentina. En tan diversas situaciones y lugares, El Cortesano ha sido capaz de generar un mismo fenómeno, el de hacer partícipe al público de una experiencia artística singular, que invita a la introspección y al encuentro con la sensualidad de esta forma de arte. Por otra parte, su carrera discográfica se ha iniciado en 2002 con El Parnasso, publicado por la casa francesa Arcana, tras un periodo de búsqueda y afianzamiento en relación con la obra del vihuelista vallisoletano Estevan Daça (Valladolid, 1576), que no había sido grabada anteriormente. Este disco fue bien acogido por crítica y público, lo que contribuyó a reforzar la identidad del dúo, así como a encarar con entusiasmo y afán autocrítico los proyectos futuros. Entre éstos se cuentan, en la agenda del 2008, la grabación de dos nuevas producciones discográficas.

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