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Edición 2007

Concierto


Manuel Leitão de Avilés, la Capilla del Salvador de Úbeda y la Capilla Real de Granada

Lugar


Úbeda, Sacra Capilla del Salvador

Fecha


Sábado, 8 de diciembre, 20,30 H.

Director


Owen Rees, director

Intérprete


A Capella Portuguesa

Componentes


A Capella Portuguesa

Kirsty Anderson, Esther Brazil, Tanya Wicks, sopranos
Claire Eadington, Dana Marsh, altos
Andrew McAnerny, Edwin Simpson, tenores
Greg Skidmore, David Wright, bajos
Owen Rees, director
Bernadette Nelson, codirectora

Programa


PRIMERA PARTE
Manuel Leitão de Aviles (m. 1630)
Motete Non est inventus (4vv)*

Duarte Lobo (c.1565-1646)
Antífona Asperges me (4vv) (Liber primus missarum, 1621)*
Misa De beata virgine Maria (4vv) (Liber primus missarum, 1621)*
Kyrie
Gloria
Credo
Sanctus
Agnus Dei

Francisco Guerrero (1528-1599)
Motete Dulcissima Maria (4vv) (Sacrae cantiones, 1555)*
Motete Ave virgo sanctissima (5vv)


SEGUNDA PARTE
Manuel Leitão de Aviles
Tracto Adjuva nos (4vv)*
Motete In jejunio et fletu (4vv)*
Lamentación para Jueves Santo Incipit lamentatio Jeremiae prophetae (4vv)*
Pasión según San Mateo Passio Domini nostri Jesu Christe (4vv)*

Joan de Avila (siglo XVI)
Motete Circumdederunt me (6vv)*

Rodrigo de Ceballos (c.1525-1581)
Motete Posuerunt super caput eius (4vv)**

Luis de Aranda (m. 1627)
Motete Quomodo sedet sola civitas (1598) (6vv)*

Santos de Aliseda (m. 1580)
Motete Filiæ Jerusalem (5vv)***


Transcripción y edición: Owen Rees (*),
Bernadette Nelson (**) y José López-Calo (***)
Archivo Musical de la Capilla Real de Granada (* y ***)
Palacio Ducal de Vila Viçosa (**)

CONCIERTO CON LA COLABORACIÓN DE LA FUNDACIÓN CASA
DUCAL DE MEDINACELI

Notas programa


Owen Rees

El concierto de esta noche revela y explora la música de un compositor portugués poco conocido activo en Úbeda y Granada a finales de siglo XVI y principios del siglo XVII: Manuel Leitão de Avilés (m. 1630). Tendremos la oportunidad de escuchar su música en una de las grandes iglesias donde trabajó y para la que compuso. Más en general, presentamos obras compuestas, copiadas e interpretadas en la Capilla Real de Granada, donde Leitão fue maestro después de su período en Úbeda. Nuestro concierto incluye reconstrucciones de diversas piezas preservadas de forma incompleta y que se presentan aquí por primera vez. Tomamos dos temas contrastantes para las dos partes del concierto, aspectos de devoción y del año litúrgico que generaron más riqueza de polifonía que cualesquiera otros en este período: la Santísima Virgen María y la Semana Santa.

Sólo se conocen ocho obras de Manuel Leitão de Avilés -preservadas en un libro de coro y en un juego de libretes de partes en la Capilla Real de Granada- de las que cantaremos cinco esta noche. Leitão de Avilés era natural de Portoalegre, en cuya catedral fue niño de coro. La siguiente noticia de él data de marzo de 1601, cuando solicitó sin éxito el puesto de maestro de capilla de la Capilla Real de Granada. La documentación capitular de esa institución proporciona la información crucial de que, al tiempo de su solicitud, estaba empleado en la "Capilla de Cobos en Úbeda". La Capilla de El Salvador fue fundada por Francisco de los Cobos y Molina (m. 1547) en la década de 1530 como capilla funeraria para su familia. Francisco de los Cobos fue secretario (desde 1516) y principal consejero financiero de Carlos V. Dos años más tarde, Leitão de Avilés solicitó de nuevo la plaza para convertirse en maestro de la Capilla Real y la documentación capitular esta vez nos dice específicamente que era maestro de la Capilla de El Salvador en Úbeda. En esta ocasión su solicitud fue exitosa y, de hecho, permaneció en este puesto en Granada hasta su muerte en 1630. Su nombramiento -y particularmente su continuidad en el cargo durante un período sustancial- debió traer un gran alivio a los miembros del cabildo de la Capilla Real, ya que habían estado sin un maestro -o, mejor dicho, sin un maestro que realmente ocupase el puesto o permaneciese en él durante un significativo período- desde la marcha de Ambrosio Cotes en 1596. Entre los más difíciles asuntos durante estos siete años de inestabilidad en el liderazgo musical de la Capilla Real estuvo, sin duda, la precipitada salida de Juan Martín de Riscos, quien ocupaba el puesto el 19 de junio de 1598, pero renunció menos de tres meses después, el 11 de septiembre, para convertirse en maestro de capilla de la Catedral de Jaén. El momento no podía haber sido peor para las autoridades de la Capilla Real: el Rey Felipe II murió el 13 de septiembre, y las noticias podrían haber llegado a Granada en los siguientes días, conllevando los preparativos inmediatos para las exequias locales, que incluían la provisión de música adecuada para unas ceremonias que habrían sido las más importantes para una fundación regia como era la Capilla Real. La renuncia de Riscos fue anunciada al cabildo el 18 de septiembre, esto es, quizá un día o después de conocer el fallecimiento del Rey. Parece probable que el problema resultante de la provisión musical fuese solucionado, al menos en parte, gracias al maestro de la Catedral de Granada, Luis de Aranda. Un bello motete a seis voces de Aranda, Quomodo sedet sola, que será interpretado en la segunda parte del concierto, se conserva en un juego de libretes de partes de la Capilla Real del mismo período (son estos libretes los que incluyen obras de Leitão de Avilés), y el motete lleva la fecha '1598' en la fuente. Su texto habría sido totalmente apropiado para las exequias reales y podemos estar razonablemente seguros de que, en realidad, fue compuesto y cantado para estas ceremonias en Granada. Sabemos que Aranda estaba esperando asegurarse el puesto de maestro de la Capilla Real. Por ejemplo, había prestado sus servicios con los niños de la catedral sin recompensa durante los maitines de Navidad en la Capilla Real en 1597 (cuando la Capilla estaba sin maestro). A su debido tiempo entonces compitió por el puesto de maestro en las oposiciones de 1598 que ganó Juan de Riscos.

Los mismos libretes de partes, que reflejan vívidamente la historia musical de la Capilla Real en los años anteriores y durante el magisterio de Leitão de Avilés, conservan dos obras del compositor portugués: el motete Non est inventus, con el que el concierto se abre, y la versión de las lamentaciones para tinieblas del Jueves Santo que se interpretan en la segunda parte. Puesto que no se han conservado todos los libretes, las partes vocales faltantes han tenido que ser reconstruidas editorialmente para este concierto, y lo mismo ocurre con los motetes de Aranda Quomodo sedet sola y de Joan de Ávila Circumdederunt me, copiados en la misma fuente. Quizá estos dos motetes fueron concebidos en relación uno con el otro: están en el mismo modo y presentan la misma plantilla de seis voces. En las lamentaciones podemos escuchar una de las dos fuentes de Semana Santa de las que se adaptó el sorprendente texto del motete de Aranda, acomodado de tal manera que es la "ciudad llena de tristeza" (es decir, en este contexto, Granada, llorando a su soberano) la que pronuncia las palabras finales del lamento. La pieza de Leitão de Avilés a cuatro In jejunio et fletu es asimismo apropiada para Semana Santa, ya que su texto repite de nuevo el tema del lamento por Jerusalén. Su Adjuva nos es una versión del tracto para Adviento. Estas dos obras proceden de un libro de polifonía de la Capilla Real de principios del siglo XVII que también contiene dos pasiones de San Mateo y San Juan. Esta noche presentamos la primera, cantada en la misa del Domingo de Ramos. Como es típico de las pasiones del período, el compositor pone en polifonía las palabras de la turba (la multitud) y otros personajes como los falsos testigos, dejando el resto del relato evangélico, incluyendo las palabras de Cristo, para ser entonado en canto llano por varios cantantes solistas (la versión de hoy no incluye todo el texto en canto llano). Un momento de la narración de esta pasión es el centro del texto del motete Posuerunt super caput ejus, cantado hoy en una versión a cuatro voces de Rodrigo de Ceballos, que fue maestro de capilla en la Capilla Real de Granada desde 1591 hasta su muerte veinte años después. Este poderoso motete alcanzó Portugal, donde se conserva en un manuscrito de la Capilla de los Duques de Bragança en Vila Viçosa.

Otro compositor portugués del período cuyas obras alcanzaron Granada fue Duarte Lobo, mestre de capela en la Catedral de Lisboa. Su elegante publicación en formato de libro de coro Liber primus missarum, impresa por Plantin en Amberes en 1621, llegó a Granada con certeza, y obras en él contenidas estuvieron en el repertorio granadino desde el siglo XVII al XX. Por ejemplo, el Asperges me (la antífona para la aspersión al comienzo de la misa) que abre el volumen fue copiado en otro libro de polifonía de la Capilla Real a finales del siglo XVIII. La preciosa misa De Beata Maria Virgine del volumen de 1621 basa cada movimiento en el correspondiente canto llano usado para ese texto en las misas marianas, de tal forma que el modo de la polifonía cambia de un movimiento a otro.

Las fuentes granadinas también revelan la popularidad en Granada de la música del más eminente maestro de capilla a finales del siglo XVI: Francisco Guerrero, maestro en la Catedral de Sevilla. Los libretes de partes de la Capilla Real incluyen su bello motete mariano Dulcissima Maria. Concluimos la primera parte del concierto con otro motete igualmente en alabanza de 'Maria santíssima'. Esta es su obra más famosa, tanto en su época como en la nuestra, Ave virgo sanctissima, cuyo clímax musical es generado a partir del motivo de cuatro notas del canto de la 'Salve regina'. El concierto finaliza con otra obra de un compositor activo en Granada: el alegre motete a cinco voces Filiæ Jerusalem (su texto es apropiado para las fiestas de mártires) de Santos de Aliseda, maestro de capilla de la Catedral de Granada desde 1557.

(Traducción de Javier Marín López)

TEXTOS

Non est inventus similis illi
Non est inventus similis illi
qui conservaret legem excelsi.
Ideo jure jurando fecit illum
Dominus crescere in plebem suam.

No se halla hombre tal como él
que observa la ley del cielo.
Por consiguiente, según su juramento
Dios le hace prosperar en su pueblo.

Asperges me, Domine,
Asperges me, Domine,
hyssopo, et mundabor:
lavabis me, et super nivem dealbabor.
Miserere mei, Deus,
secundum magnam misericordiam tuam.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc, et semper,
et in sæcula sæculorum. Amen.

¡Rocíame con hisopo, Señor
y seré puro;
lávame, y seré más blanco que la nieve!
Ten piedad de mí, ¡O Dios!
Según vuestra gran misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Según fue desde el principio y será para siempre,
por los siglos de los siglos. Amen.


Misa De beata virgine Maria
Kyrie eleison
Kyrie eleison
Christe eleyson
Kyrie eleison.

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.

Gloria in excelsis Deo
Gloria in excelsis Deo.
Et in terra pax hominibus
bonae voluntatis.
Laudamus te, benedicimus te,
adoramus te, glorificamus te.
Gratias agimus tibi
propter magnam gloriam tuam.
Domine Deus, Rex coelestis,
Deus Pater Omnipotens,
Domine Fili unigenite Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris,
Qui tollis peccata mundi
miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi
suscipe deprecationem nostram
Qui sedes ad dexteram Patris
miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,
tu solus Dominus, tu solus altissimus,
Jesu Christe.
Cum Sancto Spiritu,
in gloria Dei Patris.
Amen.

Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombres
de buena voluntad.
Te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos.
Te damos gracias
por tu infinita gloria.
Señor Dios, Rey de los cielos,
Dios Padre omnipotente,
Señor Jesucristo, Hijo único de Dios,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre,
Tú que quitas los pecados del mundo
ten piedad de nosotros.
Tú que quitas los pecados del mundo
acepta nuestra humilde plegaria.
Tú que estas sentado a la derecha del Padre
ten piedad de nosotros.
Porque sólo Tú eres santo,
Tú sólo, Señor, Tú sólo altísimo,
Jesucristo.
Con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre,
Amen.

Credo in unum Deum
Credo in unum Deum,
Patrem omnipotentem,
factorem coeli et terrae,
Visibilium omnium et invisibilium.
Credo in unum Dominum Jesus Christum,
Filium Dei unigenitum
et ex Patre natum
ante omnia saecula.
Deum de Deo, lumen de lumine,
Deum verum de Deo vero,
genitum, non factum,
consubstantialem Patris,
per quem omnia facta sunt.
Qui propter nos homines
et propter nostram salutem
descendit de coelis.
Et incarnatus est de Spiritu Sancto
ex Maria virgine,
et homo factus est.
Crucifixus etiam pro nobis,
sub Pontio Pilatus passus
et sepultus est.
Et resurrexit tertia die,
secundum scripturas.
Et ascendit in coelum,
sedet ad dexteram Patris,
et iterum venturus est cum gloria,
judicare vivos et mortuos,
cujus regni non erit finis.
Credo in Spiritum Sanctum,
Dominum et vivificantem,
qui ex Patre Filioque procedit,
qui cum Patre et Filio
simul adoratur et conglorificatur,
qui locutus est per prophetas.
Credo in unam sanctam,
catholicam et apostolicam ecclesiam,
confiteor unum baptisma
in remissionem peccatorum.
Et expecto resurrectionem mortuorum
et vitam venturi saeculi.
Amen.

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todas las cosas visibles e invisibles.
Y en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios
y nacido del Padre
antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de la luz,
Dios verdadero del Dios verdadero,
engendrado, no creado,
consustancial al Padre,
por quien todas las cosas fueron hechas.
El cual por nosotros los hombres
y por nuestra salvación
bajó de los cielos.
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo,
en la Virgen María,
y se hizo hombre.
Por nosotros fue crucificado,
padeció bajo Poncio Pilatos
y fue sepultado.
Al tercer día resucitó,
conforme a las Escrituras.
Y subió al cielo,
se halla sentado a la derecha del Padre,
y otra vez ha de venir con gloria
para juzgar a los vivos y a los muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y fuente de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
quien con el Padre y el Hijo
es igualmente adorado y glorificado,
y que habló a traves de los profetas.
Creo en la santa Iglesia,
católica y apostólica,
confieso un solo bautismo
para el perdón de los pecados,
y espero la resurrección de los muertos
y la vida de los siglos venideros.
Amen.

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Sanctus, Sanctus, Sanctus,
Dominus Deus Sabaoth.
Benedictus qui venit
in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.

Santo, santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo.
Bendito el que viene
en nombre del Señor.
¡Hosanna en el cielo!

Agnus Dei
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei
qui tollis peccata mundi,
da nobis pacem.

Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.


Dulcissima Maria,
Dulcissima Maria,
amore tuo langueo,
quia suavis et benigna es.
Vultum tuum deprecabuntur
omnes divites plebis.
Pulchra es virgo Maria,
et macula non est in te.
Audi nos sanctissima,
et intercede pro nobis
ad Dominum Jesum filium tuum,
Dominum nostrum.

Dulcísima María,
languidezco por tu amor,
que es suave y benigno.
Todos los ricos del pueblo
te halagarán.
Hermosa es, virgo María,
y no hay mancha en tí.
Oiganos, santísima, y interceda por nosotros
con el Señor Jesús tu hijo,
Dios nuestro.

Ave virgo sanctissima
Ave virgo sanctissima,
Dei mater piissima,
maris stella clarissima:
Salve semper gloriosa,
margarita pretiosa,
sicut lilium formosa,
nitens, olens velut rosa.

Salve Virgen Santísima,
piadosísima madre de Dios,
estrella clarísima del mar.
Salve siempre gloriosa,
margarita preciosa,
hermosa como azucena,
radiante, olorosa como rosa.

Adjuva nos Deus
Adjuva nos Deus,
salutaris noster:
et propter gloriam nominis tui,
Domine, libera nos:
et propitius esto peccatis nostris
propter nomen tuum.

Ayúdanos, O Dios,
nuestra salud;
y por la gloria de tu nombre,
Señor, líbranos;
y por tu nombre ten piedad
de nuestros pecados.

In jejunio et flectu
In jejunio et flectu
orabant sacerdotes:
parce Domine, parce populo tuo,
et ne des hereditatem tuam in perditionem.

Ayunando y llorando,
los sacerdotes, rezaban:
perdona, Señor, perdona tu pueblo;
y no dés tu heredad al infierno.

Incipit lamentatio Jeremiae prophetae.
Incipit lamentatio Jeremiae prophetae.
Aleph. Quomodo sedet sola civitas plena populo.
Facta est quasi vidua domina gentium.
Princeps provinciarum facta est sub tributo.
Beth. Plorans ploravit in nocte,
et lacrimae ejus in maxilis ejus.
Non est qui consoletur eam ex omnibus charis ejus.
Omnes amici ejus spreverunt eam,
et facti sunt ei inimici.
Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum.

Aquí comienza las lamentaciones del profeta Jeremías.
Alef. Como se sienta en soledad la ciudad populosa.
Es como viuda la grande entre las naciones.
La señora de provincias ha sielo tributaria.
Beth. Llora copiosamente en la noche
y corre el llanto por sus mejillas.
No tiene quién le consuele entre todos sus amantes.
Le fallaron todos sus amigos
y se le volvieron enemigos.
Vuélvete, Jerusalen, a Dios, tu Señor.


Passio Domini secundum Mattheum
(Se indican en negrita las secciones en polifonía)

Et factum est cum consummasset Jesus sermones hos omnes dixit discipulis suis: scitis quia post biduum pascha fiet et Filius hominis tradetur ut crucifigatur. Tunc congregati sunt principes sacerdotum et seniores populi in atrium principis sacerdotum qui dicebatur Caiaphas, et consilium fecerunt ut Jesum dolo tenerent et occiderent. Dicebant autem: Non in die festo ne forte tumultus fieret in populo. Principes autem sacerdotum et omne concilium quaerebant falsum testimonium contra Jesum ut eum morti traderent, et non invenerunt cum multi falsi testes accessissent. Novissime autem venerunt duo falsi testes et dixerunt: Hic dixit possum destruere templum Dei et post triduum aedificare illud. Et surgens princeps sacerdotum ait illi: nihil respondes ad ea quae isti adversum te testificantur? Jesus autem tacebat. Et princeps sacerdotum ait illi: adjuro te per Deum vivum ut dicas nobis si tu es Christus Filius Dei. Dicit illi Jesus: tu dixisti. Verumtamen dico vobis amodo videbitis Filium hominis sedentem a dextris virtutis et venientem in nubibus caeli. Tunc princeps sacerdotum scidit vestimenta sua dicens: blasphemavit. Quid adhuc egemus testibus. Ecce nunc audistis blasphemiam. Quid vobis videtur? At illi respondentes dixerunt: Reus est mortis. Tunc expuerunt in faciem eius et colaphis eum ceciderunt. Alii autem palmas in faciem ei dederunt, dicentes: Prophetiza nobis Christe quis est qui te percussit. Petrus vero sedebat foris in atrio, et accessit ad eum una ancilla dicens: Et tu cum Jesu Galilaeo eras. At ille negavit coram omnibus dicens: Nescio quid dicis. Exeunte autem illo januam vidit eum alia et ait his qui erant ibi: Et hic erat cum Jesu Nazareno. Et iterum negavit cum iuramento quia non novi hominem. Et post pusillum accesserunt qui stabant et dixerunt Petro: Vere tu ex illis es nam et loquella tua manifestum te facit. Tunc coepit detestari et jurare quia non novisset hominem, et continuo gallus cantavit. Et recordatus est Petrus verbi Jesu quod dixerat: priusquam gallus cantet ter me negabis. Et egressus foras ploravit amare. Mane autem facto consilium inierunt omnes principes sacerdotum et seniores populi adversus Jesum ut eum morti traderent, et vinctum adduxerunt eum et tradiderunt Pontio Pilato praesidi. Tunc videns Judas qui eum tradidit quod damnatus esset paenitentia ductus rettulit triginta argenteos principibus sacerdotum et senioribus, dicens: Peccavi tradens sanguinem iustum. At illi dixerunt: Quid ad nos: tu videris. Et projectis argenteis in templo recessit et abiens laqueo se suspendit. Principes autem sacerdotum acceptis argenteis dixerunt: Non licet mittere eos in corbanam quia pretium sanguinis est. Jesus autem stetit ante praesidem et interrogavit eum praeses dicens: tu es rex Judaeorum? Dicit ei Jesus: tu dicis. Tunc dicit illi Pilatus: Non audis quanta adversum te dicant testimonia? Et non respondit ei ad ullum verbum, ita ut miraretur praeses vehementer. Per diem autem sollemnem consueverat praeses dimittere populo unum vinctum quem voluissent. Habebat autem tunc vinctum insignem qui dicebatur Barabbas. Congregatis ergo illis dixit Pilatus: Quem vultis dimittam vobis? Barabbam, an Jesum qui dicitur Christus? At illi dixerunt: Barabbam. Dicit illis Pilatus: Quid igitur faciam de Jesu qui dicitur Christus? Dicunt omnes: Crucifigatur. Ait illis praeses: Quid enim mali fecit? At illi magis clamabant dicentes: Crucifigatur. Videns autem Pilatus quia nihil proficeret sed magis tumultus fieret accepta aqua lavit manus coram populo dicens: Innocens ego sum a sanguine justi huius vos videritis. Et respondens universus populus dixit: Sanguis ejus super nos et super filios nostros. Tunc dimisit illis Barabbam. Jesum autem flagellatum tradidit eis ut crucifigeretur. Tunc milites praesidis suscipientes Jesum in praetorio congregaverunt ad eum universam cohortem. Et plectentes coronam de spinis posuerunt super caput eius et harundinem in dextera eius et genu flexo ante eum inludebant dicentes: Ave rex Iudaeorum. Et postquam inluserunt ei exuerunt eum clamydem et induerunt eum vestimentis eius et duxerunt eum ut crucifigerent. Et venerunt in locum qui dicitur Golgotha quod est Calvariae locus. Et inposuerunt super caput eius causam ipsius scriptam: hic est Jesus rex Judaeorum. Tunc crucifixi sunt cum eo duo latrones, unus a dextris et unus a sinistris. Praetereuntes autem blasphemabant eum, moventes capita sua et dicentes: Vaeh, qui destruis templum et in triduo illud reaedificas salva temetipsum: si Filius Dei es descende de cruce. Similiter et principes sacerdotum inludentes cum scribis et senioribus dicentes: Alios salvos fecit se ipsum non potest salvum facere: si rex Israel est, descendat de cruce et credemus ei. Confidet in Deo liberet nunc eum si vult dixit enim quia Filius Dei sum. A sexta autem hora tenebrae factae sunt super universam terram usque ad horam nonam; et circa horam nonam clamavit Jesus voce magna dicens: Heli Heli lama sabacthani. Hoc est: Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me. Quidam autem illic stantes et audientes dicebant: Eliam vocat iste. Et continuo currens unus ex eis acceptam spongiam implevit aceto et inposuit harundini et dabat ei bibere. Ceteri vero dicebant: Sine videamus an veniat Elias liberans eum. Jesus autem iterum clamans voce magna emisit spiritum. Et ecce velum templi scissum est in duas partes a summo usque deorsum, et terra mota est, et petrae scissae sunt, et monumenta aperta sunt, et multa corpora sanctorum qui dormierant surrexerunt. Centurio autem et qui cum eo erant custodientes Jesum viso terraemotu et his quae fiebant timuerunt valde dicentes: Vere Filius Dei erat iste.

Aconteció que, cuando Jesús terminó todas estas palabras, dijo a sus discípulos: "Sabéis que después de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre va a ser entregado para ser crucificado". Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del sumo sacerdote, que se llamaba Caifás, y consultaron entre sí para prender a Jesús por engaño y matarle. Pero decían: "No lo hagamos en la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo". Los principales sacerdotes, los ancianos y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús, para que le entregaran a muerte. Pero no lo hallaron, a pesar de que se presentaron muchos testigos falsos. Por fin se presentaron dos, y dijeron: "Este dijo: 'Puedo derribar el templo de Dios y edificarlo en tres días'". Se levantó el sumo sacerdote y le dijo: "¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?" Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: "¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!". Jesús le dijo: "Tú lo has dicho. Además os digo: De aquí en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo en las nubes del cielo". Entonces el sumo sacerdote rasgó su vestidura diciendo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo, vosotros habéis oído la blasfemia.¿Qué os parece?". Y ellos respondiendo dijeron: "¡Es reo de muerte!". Entonces le escupieron en la cara y le dieron de puñetazos, y otros le dieron bofetadas, diciendo: "¡Profetízanos, Cristo! ¿Quién es el que te golpeó?". Pedro estaba sentado afuera en el patio, y se le acercó una criada diciendo: "¡Tú también estabas con Jesús el galileo!". Pero él negó delante de todos diciendo: "No sé lo que dices". Pero cuando él salió a la puerta, otra criada le vio y dijo a los que estaban allí: "Éste estaba con Jesús de Nazaret". Y otra vez negó con juramento: "Yo no conozco al hombre". Y poco después se acercaron los que estaban por allí y dijeron a Pedro: "Verdaderamente, tú también eres de ellos, porque aun tu modo de hablar te descubre". Entonces comenzó a maldecir y a jurar: "¡No conozco al hombre!". En seguida cantó el gallo, y Pedro se acordó de las palabras de Jesús que había dicho: "Antes que cante el gallo, tú me negarás tres veces". Y saliendo fuera, lloró amargamente. Al amanecer, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron consejo contra Jesús para entregarle a muerte. Y después de atarlo, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato. Entonces Judas, el que le había entregado, al ver que era condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: "Yo he pecado entregando sangre inocente". Pero ellos dijeron: "¿Qué nos importa a nosotros? ¡Es asunto tuyo!". Entonces él, arrojando las piezas de plata dentro del santuario, se apartó, se fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: "No es lícito ponerlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre". Jesús estuvo de pie en presencia del procurador, y el procurador le preguntó diciendo: "¿Eres tú el rey de los Judíos?". Jesús le dijo: "Tú lo dices". Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, no respondió nada. Entonces Pilato le dijo: "¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?". Él no le respondió ni una palabra, de manera que el procurador se maravillaba mucho. En la fiesta, el procurador acostumbraba soltar al pueblo un preso, el que quisieran. Tenían en aquel entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás. Estando ellos reunidos, Pilato les dijo: "¿A cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?". Ellos dijeron: "¡A Barrabás!". Pilato les dijo: "¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo?". Todos dijeron: "¡Sea crucificado!". Y el procurador les dijo: "Pues, ¿qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban aun más fuerte diciendo: "¡Sea crucificado!". Y cuando Pilato se dio cuenta de que no se lograba nada, sino que sólo se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: ¡Yo soy inocente de la sangre de éste! ¡Será asunto vuestro!". Respondió todo el pueblo y dijo: "¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!". Entonces les soltó a Barrabás; y después de haber azotado a Jesús, le entregó para que fuese crucificado. Entonces los soldados del procurador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la compañía alrededor de él. Habiendo entretejido una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha pusieron una caña. Se arrodillaron delante de él y se burlaron de él, diciendo: "¡Viva, rey de los Judíos!". Y cuando se habían burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus propios vestidos y le llevaron para crucificarle. Y llegaron al lugar que se llama Gólgota, que significa lugar de la Calavera. Pusieron sobre su cabeza su acusación escrita: "Este es Jesús, el Rey de los Judíos". Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas y diciendo: "Tú que derribas el templo y en tres días lo edificas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y desciende de la cruz!". De igual manera, aun los principales sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él, y decían: "A otros salvó; a sí mismo no se puede salvar. ¿Es rey de Israel? ¡Que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él! Ha confiado en Dios. Que lo libre ahora si le quiere, porque dijo: 'Soy Hijo de Dios'". Desde la sexta hora descendió oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. Como a la hora novena Jesús exclamó a gran voz diciendo: "¡Elí, Elí! ¿Lama sabactani?", que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Cuando algunos de los que estaban allí le oyeron, decían: "Este hombre llama a Elías". Y de inmediato uno de ellos corrió, tomó una esponja, la llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba de beber. Pero otros decían: "Deja, veamos si viene Elías a salvarlo". Pero Jesús clamó otra vez a gran voz y entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de hombres santos que habían muerto se levantaron. Y cuando el centurión y los que con él guardaban a Jesús vieron el terremoto y las cosas que habían sucedido, temieron en gran manera y dijeron: ¡Verdaderamente éste era Hijo de Dios!".
Circumdederunt me dolores mortis
Circumdederunt me dolores mortis,
et pericula inferni invenerunt me.
In tribulatione mea invocavi Dominum
et ad Deum meum clamavi.

Los dolores de la muerte me circundaban,
y los peligros del infierno me inundaban.
En mis aflicciones supliqué al Señor
y clamé a Dios mío.

Posuerunt super caput ejus
Posuerunt super caput ejus
causam ipsius scriptam:
Jesus Nazarenus Rex Judeorum.
In nomine Jesu omne genuflectatur
caelestium terrestrium et infernorum.

Sobre su cabeza pusieron
su acusación escrita:
"Este es Jesús, el Rey de los Judíos".
En el nombre de Jesús doblará la rodilla
todo en el cielo, en la tierra y en el infierno.

Quomodo sedet sola civitas plena tristitia
Quomodo sedet sola civitas plena tristitia:
facta est quasi vidua domina gentium.
Princeps provinciarum plorans ploravit dicens:
attendite et videte si est dolor sicut dolor meus.

Cómo se sienta en soledad la ciudad llena de tristeza;
es como viuda la grande entre las naciones.
La señora de provincias llora copiosamente, diciendo:
Mirad y ved si hay dolor como dolor mío.

Filiæ Jerusalem
Filiæ Jerusalem,
venite et videte martyribus cum coronis,
quibus coronavit eos Dominus
in die solemnitatis et lætitiæ. Alleluia.

Hijas de Jerusalén,
vengan a ver los mártires con las coronas
con que los coronó el Señor
en ese día solemne y alegre. Alleluia.

Curriculum Intérprete


OWEN REES, DIRECTOR. Musicólogo e intérprete, de su obra como investigador da cuenta su trabajo como intérprete. Es Fellow en música y organista de The Queen's College de Oxford y dirige el coro de la Chapel con un repertorio que abarca desde el siglo XVI hasta el XX. Además es profesor de la Facultad de Música de la Universidad de Oxford. A través de su actividad como director de A Capella Portuguesa y el Cambridge Taverner Choir ha acercado a las salas de conciertos y al estudio de grabación repertorios musicales del Renacimiento portugués y español, incluyendo muchas obras desconocidas o muy poco conocidas. Sus interpretaciones han sido aclamadas como "raros ejemplos de erudición y musicalidad combinados para dar como resultado interpretaciones impresionantes e inmediatamente atractivas para el oyente" y ha sido descrito como "una de las voces más enérgicas y persuasivas" en este campo.

A CAPELLA PORTUGUESA. Se fundó en Oxford en 1989 con el propósito de recuperar repertorios olvidados de polifonía sacra que, en su día, constituyeron el punto central de las celebraciones músico-litúrgicas de catedrales, capillas y monasterios durante la Edad de Oro en Portugal y España. Desde entonces, el coro se ha ganado una reputación internacional como grupo vocal especializado en la interpretación de música en la Península Ibérica.

El grupo está capitaneado por el director y musicólogo Owen Rees, y gran parte del repertorio que interpreta ha sido transcrito e investigado por él y por Bernadette Nelson, fundadora y codirectora. A través de sus grabaciones, giras y actuaciones en festivales de España, Portugal y otros países, y sus retransmisiones y sus conciertos regulares en el Reino Unido, A Capella Portuguesa ha acercado a amplias y entusiastas audiencias el rico repertorio de la música renacentista de los siglos XVI y XVII, presentando programas imaginativos que, a menudo, se han caracterizado por ser la primera interpretación moderna de obras nuevamente transcritas, y que toman como temas lugares concretos, instituciones, contextos litúrgicos o asuntos religiosos. Conciertos y grabaciones reflejan una novedosa investigación académica y se centran en el repertorio interpretado en las capillas reales española e imperial, la Capilla Real portuguesa de Lisboa y otras importantes catedrales y monasterios. Sus programas incluyen obras de maestros de la polifonía bien conocidos como Victoria, Morales, Guerrero, Manuel Cardoso, Filipe de Magalhães y Duarte Lobo, música de compositores franco-flamencos interpretada en España, incluyendo a Josquin y Gombert, y obras maestras recientemente descubiertas de compositores menos conocidos, cuya música ha permanecido dormida en manuscritos durante siglos.

A Capella Portuguesa ha dado conciertos en importantes festivales internacionales de Inglaterra, España, Portugal, Alemania y otros lugares de Europa. El coro ha aparecido también en la Radio BBC 3 y en las radios de España y Portugal. El grupo es bien conocido por el modo llamativo en que sus interpretaciones combinan la excelencia académica y la imaginación con interpretaciones poderosamente expresivas. Los primeros tres discos compactos (Hyperion Records, 1994-96) de A Capella Portuguesa abordaron el repertorio preservado en fuentes ibéricas y han sido muy aclamados por la crítica: Masters of the Royal Chapel, Lisbon, Music from Renaissance Coimbra y Holy Week at the Chapel of the Dukes of Braganza.

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