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Edición 2005

Concierto


La herencia napolitana

Lugar


Úbeda, Auditorio del Hospital de Santiago

Fecha


Jueves, 8 de diciembre de 2005, 20.30 h.

Director


Luis Antonio González Marín

Intérprete


LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA

Componentes


Foto de componentes

Raquel Andueza, tiple I, Gemma Coma-Alabert, tiple II
Pablo Prieto, Eduardo Fenoll,
Juan Bernués, Joan Chic,
Guadalupe del Moral, Sergio Franco,
Raquel Sobrino, violines
Antonio Clares, Juan Luis Arcos, violetas
Pedro Reula, violón
Xavier Astor, contrabajo
Alfonso Sebastián, órgano
Luis Antonio González, dirección y transcripción musical

Programa


Francisco Javier García Fajer (1730-1809)
Salve para la Virgen del Pilar
Salve Regina (Largo)
Ad te clamamus ([sin indicación]-Despacio)
Eia ergo, advocata nostra (Andante)
O clemens, o pia ([sin indicación])

José de Nebra (1702-1768)
Miserere mei Deus
Miserere mei Deus ([sin indicación])
Amplius lava me (Allegretto cantabile)
Tibi soli peccavi (Andante sordinas)
Ecce enim veritatem (Allegro vivo)
Auditui meo dabis (Allegro)
Cor mundum crea (Andantino gracioso)
Redde mihi laetitiam (Allegro vivo)
Libera me (Allegretto)
Quoniam si voluisses (Allegretto)
Sacrificium Deo (Sordinas)
Tunc acceptabis (Andantino-Allegro vivo)

Notas programa


Por Luis Antonio González Marín

LA HERENCIA NAPOLITANA

Lo mismo que sucede con las enfermedades graves, las obras artísticas de gran éxito tienden a dejar secuelas. Es lo que ocurrió en Europa al difundirse el Stabat mater de Pergolesi, que hizo estragos, provocando una verdadera epidemia. Ni siquiera Johann Sebastian Bach se libró del contagio, que se manifestó en su cantata BWV 1083 (en realidad, un contrafactum o parodia, con orquestación enriquecida y algunas variantes).

En los ambientes musicales españoles del siglo XVIII, tan dados a aceptar -imitar en los casos menos imaginativos, asimilar e interiorizar en los más creativos- lo que venía de Italia, críticas y polémicas aparte, la obra de Pergolesi también dejó huellas, numerosas y profundas. La pieza circuló por toda la península y naturalmente pasó a América, de lo que da idea la gran cantidad de copias manuscritas que hoy se conservan en mutitud de archivos del ámbito hispánico. Por poner un ejemplo, en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza (ciudad cuya mención está más que justificada en el presente programa) se encuentran abundantes copias de la partitura y varios juegos de partichelas, fuentes todas ellas fechables a mediados del siglo XVIII, anotadas por manos locales y con abundantes signos de que los papeles fueron utilizados, adaptando la composición a diversas ocasiones. Algo similar ocurre en otros archivos, lo que permite asegurar que el Stabat mater del malogrado compositor napolitano (a quien una de las fuentes manuscritas de Zaragoza llama "Maestro de los Maestros") hizo furor y se ejecutó en diferentes ocasiones en la corte y también en diversas catedrales españolas e hispanoamericanas. No es de extrañar, por tanto, que algunas composiciones de maestros locales nacieran bajo el influjo de tan ilustre modelo (que, dicho sea de paso, también estuvo sujeto a influencias más que notables; entre sus precedentes más directos y obvios hay que citar una Salve de Alessandro Scarlatti fechada en 1703).

La primera de las obras que integran este programa es una antífona mariana Salve Regina compuesta por un maestro de capilla de La Seo de Zaragoza, Francisco Javier García Fajer "el Españoleto" (1730-1809). La escribió tal vez por comisión de una cofradía, para cantarse, quizá en el marco de alguna función devocional, en la segunda catedral (y por tanto, la iglesia "rival" en cuestiones musicales) de la capital aragonesa (El Pilar). Está dividida en cuatro números, todos para tiple solo con cuerda (dos partes de violín, viola y bajo) y acompañamiento, que sin duda traerán a la memoria de los oyentes algunos fragmentos del célebre Stabat mater. La instrumentación es de gran eficacia y resiste tanto una ejecución orquestal (preferible) como una distribución a razón de un instrumento por parte. A la vez, encontramos en esta pieza multitud de elementos, en estado embrionario, que reaparecerán en una composición paralitúrgica posterior de García, las Siete palabras de Cristo en la Cruz, que se interpretaba en los actos de la Hermandad de la Oración mental de la última hora del día de Zaragoza (en este caso se trata de una obra para dos tiples y cuarteto de cuerda, tal vez en respuesta a la composición de Haydn para la Santa Cueva de Cádiz). Antes de ser maestro de capilla de la catedral zaragozana durante cincuenta y cinco años (dese 1754 hasta su muerte en 1809, "durante el bombeo" del segundo sitio por las tropas napoleónicas), García había tenido la oportunidad de estudiar en Italia y pasearse con éxito por diversas ciudades italianas. Llegó a dominar el idioma musical napolitano -prueba de ello es la composición que se escuchará- y, andando el tiempo, a recibir y asimilar el influjo no menos poderoso de Haydn. La reputación de García cruzó fronteras, de modo que pueden encontrarse composiciones suyas en diversos archivos y bibliotecas de Europa y América.

El grueso de nuestro programa viene ocupado por un Miserere (salmo 50) para dos tiples, cuerda y acompañamiento de José de Nebra (1702-1768), una obra que, mostrando influencias también de Alessandro Scarlatti y de la tradición napolitana en general, se compone siguiendo el plan constructivo de la conocida pieza de Pergolesi. José -o Joseph- de Nebra Blasco (1702-1768) es el más famoso -justamente, según parece: empezamos a considerarlo el más relevante compositor español del XVIII- aunque no el único representante de un breve pero importantísimo linaje musical aragonés. Los antecedentes musicales conocidos se remontan a la generación anterior: su padre, José Antonio Nebra Mezquita, natural de Hoz de la Vieja (Teruel), ejercía como organista en Calatayud, ciudad donde nació y fue bautizado José el día de Reyes de 1702, y donde verían la luz sus dos hermanos menores, Francisco Javier (1705) y Joaquín (1709). En 1711 la familia se trasladó a Cuenca, en cuya catedral obtuvo el padre los cargos de organista y arpista. Aunque, a juzgar por la documentación conocida y por la producción conservada, aquellos no eran necesariamente malos tiempos para la música en Aragón, la aspiración de casi cualquier músico consistía en labrarse una carrera en la corte. José de Nebra decidió desde muy joven -o decidieron por él sus padres- probar suerte en Madrid, lugar que se suponía de mayor acomodo, y meta desde el siglo anterior de muchos músicos de provincias. En Madrid obtendría éxito rápido y una prolongada carrera, no sólo como organista o músico de tecla, sino también como compositor, maestro y, podemos decir, gestor musical: se hizo un buen hueco y ya no regresó a su tierra. Así, mientras José, literalmente rodeado de músicos italianos (Falconi, Facco, Corselli, Farinelli, Scarlatti...), prosperaba en la corte, sus dos hermanos menores, también organistas, ocupaban sucesivamente uno de los cargos musicales más influyentes de Zaragoza: la tribuna de La Seo. Primero tuvo el puesto Francisco Javier, entre 1727 y 1729; le sucedió Joaquín, que permaneció en el cargo durante cincuenta y dos años, desde 1730 hasta su muerte en 1782, coincidiendo largo tiempo con el maestro García Fajer. El longevo Joaquín Nebra recibió, posiblemente por herencia, algunos preciados manuscritos y autógrafos de su hermano José, entre los que se encuentran las dos principales fuentes que hoy conocemos del Miserere que nos ocupa. La tercera fuente, fragmentaria e incompleta, se conserva en la catedral de Guatemala: es un ejemplo más de la amplia difusión de la producción de Nebra en América.

Se desconce la fecha de composición del Miserere, así como su destino. Ciertas similitudes de concepto y realización podrían situarla en el entorno del Oficio y misa para las Reales Honras de la Reina Mª Bárbara de Portugal (1758), aunque nada puede asegurarse. Pero da la impresión de que no se compuso para la Real Capilla, pues difícilmente se habría permitido en tal caso que los papeles de música pasaran a otras manos. Por otro lado, aunque escrito a versos (y, como es habitual, poniendo en música sólo algunos de los versos del salmo), este Miserere de Nebra acepta mal la alternancia con canto llano, dado que los números de la composición se hallan en diferentes tonos, lo que ocasiona que un canto llano coherente, esto es, que utilice el mismo tono salmódico en cada verso, resulte forzado y casi impracticable. También el hecho de que no sean siempre los versos impares, o los pares, los que se ponen en música, sino que en alguna ocasión se componen varios que son consecutivos, desaconseja una ejecución alternatim. Me inclino a pensar que se trata de una pieza concebida para algún tipo de celebración devocional fuera de la liturgia, tal vez los viernes de cuaresma o quizá en conmemoraciones de difuntos (ambos destinos justificarían la ausencia de Gloria), que podría ejecutarse como si se tratara de una cantata, sin más adiciones.

La escritura del Miserere, claramente orquestal y alejada de los conceptos camerísticos (o de uno por parte), es soberbia. Nebra, que sabe lo que quiere, nos ayuda a interpretar adecuadamente su obra con una grandísima cantidad de indicaciones dinámicas, de carácter y de articulación y fraseo, precisa y meticulosamente escritas en las fuentes, que han de respetarse a rajatabla. La reminiscencia que aquí encontramos del Stabat mater de Pergolesi está muy lejos de ser una imitación: se trata más bien de la versión que un autor formado, experimentado y, por qué no decirlo, genial, ofrece del estilo napolitano, en boga en todo el mundo. Sin Pergolesi esta obra no habría sido posible; pero esta circunstancia no le resta ni una pizca de su grandeza.


TEXTOS

Salve, Regina,
mater misericordiae:
Vita, dulcedo
et spes nostra, salve.
Ad te clamamus,
Exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus,
gementes et flentes
In hac lacrimarum valle.
Eia ergo,
advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Jesum, benedictum
fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia:
O dulcis Virgo Maria.

Salve, Reina,
madre de misericordia,
vida, dulzura
y esperanza nuestra, salve.
A ti clamamos
los desterrados
hjos de Eva.
A ti suspiramos,
gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea pues,
abogada nuestra,
vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh, piadosa,
oh, dulce Virgen María.


Miserere mei, Deus,
secundum magnam misericordiam tuam.
Amplius lava me ab iniquitate mea: et a peccato meo munda me.
Tibi soli peccavi, et malum coram te feci:
ut justificeris in sermonibus tuis, et vincas cum judicaris.
Ecce enim veritatem dilexisti: incerta et occulta sapientiae tuae manifestasti mihi.
Auditui meo dabis gaudium et laetitiam: et exsultabunt ossa humiliata.
Cor mundum crea in me, Deus: et spiritum rectum innova in visceribus meis.
Redde mihi laetitiam salutaris tui: et spiritu principali confirma me.
Libera me de sanguinibus, Deus, Deus salutis meae: et exsultabit lingua mea justitiam tuam.
Quoniam si voluisses sacrificium, dedissem utique: holocaustis non delectaberis.
Sacrificium Deo spiritus contribulatus: cor contritum et humiliatum, Deus, non despices.
Tunc acceptabis sacrificium justitiae, oblationes et holocausta: tunc imponent super altare tuum vitulos.

Apiádate de mí, oh, Dios, según tu gran misericordia.
Lávame enteramente de mi iniquidad / y límpiame de mi pecado.
Contra ti solo he pecado; he hecho el mal a tus ojos / para que seas reconocido justo en tu sentencia y seas irreprochable en tu juicio.
Puesto que amas la verdad en lo íntimo, / instrúyeme en el secreto de tu tu misteriosa sabiduría.
Permíteme escuchar el gozo y la alegría, / y saltarán de gozo los huesos que trituraste.
Crea en mí, oh, Dios, un corazón puro / y renueva en mis enrañas un espíritu recto.
Devuélveme el gozo de tu salvación, / sosténgame un espíritu generoso.
Líbrame de la sangre, Dios de mi salvación, / y mi lengua pregonará tu justicia.
Porque no es sacrificio lo que tú quieres: / si te ofreciera un holocausto, no lo aceptarías.
Mi sacrificio a Dios es un espíritu atribulado: / mi corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecies.
Entonces te agradarás de los sacrificios legales, oblaciones y holocaustos: / entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Curriculum Intérprete


LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA
Los Músicos de su Alteza. Entre los años 1669 y 1677, el filarmónico Vicario General de Aragón, el segundo don Juan de Austria, hijo del rey Felipe IV y de la actriz María Calderón, mantuvo en la ciudad de Zaragoza un prestigioso conjunto de cámara formado por reputados músicos de procedencias diversas. Los llamados músicos de Su Alteza contribuyeron en cierta medida a la modernización de la música española, y su presencia activa en algunas de las principales ciudades de España (Madrid, Barcelona, Zaragoza) fomentó importantes intercambios musicales con diversos países europeos.

El actual conjunto Los Músicos de Su Alteza fue fundado en 1992 por Luis Antonio González, con el objeto de recuperar y difundir las obras más destacables del patrimonio musical español del Barroco. Los Músicos de Su Alteza agrupa a cantores e instrumentistas con una amplia experiencia en el repertorio barroco español y europeo, y cuenta con el respaldo científico de un importante equipo de musicólogos. Su trabajo se cimienta en una rigurosa investigación y reflexión sobre las fuentes musicales y sobre cuestiones como las condiciones de la práctica musical histórica, el ideal sonoro y el uso de instrumentos antiguos, la técnica vocal e instrumental o la aplicación de las teorías del ethos y la retórica a la composición y ejecución de la música.

Gracias al compromiso que Los Músicos de Su Alteza mantienen con la recuperación del patrimonio musical hispánico, el público actual puede disfrutar de obras excelentes, como los villancicos, las Vísperas y Lamentaciones de Joseph Ruiz Samaniego o de Juan Pérez Roldán, la ópera El robo de Proserpina de Filippo Coppola o el Requiem y obras escénicas de José de Nebra. Tras ocho años de trabajo como grupo de solistas vocales e instrumentales, en marzo de 2000 Los Músicos de Su Alteza se presentaron por vez primera en su formación de orquesta barroca, inaugurando la primera edición del Festival "Música Antigua en la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal", cuya programación coordinan desde entonces, con el patrocinio de la Diputación de Zaragoza. La ampliación de la plantilla del conjunto hasta la formación orquestal permite a Los Músicos de Su Alteza abordar el amplísimo repertorio barroco internacional, ofreciendo en sus programas obras señeras como cantatas y suites orquestales de J. S. Bach, concerti grossi de Händel o el Stabat mater de Pergolesi, sin abandonar su dedicación al barroco hispánico.

Los Músicos de Su Alteza han actuado en numerosos escenarios y festivales españoles y extranjeros con notable éxito. Cabe destacar su reciente presentación en el Festival de Ambronay o sus actuaciones en Madrid (Sala Sinfónica del Auditorio Nacional, Ciclo Los siglos de oro, Residencia de Estudiantes, Centro Cultural Conde-Duque, Universidad Autónoma), Barcelona (Catedral, Centro de Cultura Contemporánea, Círculo del Liceo, CSIC, Fòrum de les Cultures), Zaragoza (Auditorio, Teatro Principal, Basílica del Pilar -ante los Reyes de España-), Daroca (Festival Internacional de Música Antigua), Santiago de Compostela (Palacio de Congresos), Sevilla (Festival Internacional de Música Antigua), Santander (Palacio de Festivales de Cantabria), Burgos (Catedral), Jaca (Festival Internacional en el Camino de Santiago), Oviedo (Catedral), Gijón (Semana Internacional de Música Antigua), Murcia (Música Barroca en San Juan de Dios), Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, Salamanca, Quartu Sant'Elena (Laboratorio di Musica Antica), La Haya, Roma, Nápoles (Maggio dei monumenti), Cagliari, Sassari (Festival Spaziomusica), Bucarest (Ateneu G. Enescu), Otoño Musical de Túnez, etc.

Los Músicos de Su Alteza obtuvieron la más alta calificación en el 9º Concurso Internacional Van Wassenaer para conjuntos de música antigua (La Haya, 1996) y han recibido diversos galardones, como el Diapason d'Or de la revista francesa Diapason, el Premio CD Compact 2000 o el Premio a la labor artística del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cariñena (2002). Desde 1994 Los Músicos de Su Alteza colaboran regularmente con el Departamento de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

RAQUEL ANDUEZA, TIPLE
Nacida en Pamplona, inicia su desarrollo musical a los seis años en la escolanía Niños Cantores de Navarra. A la edad de ocho comienza sus estudios de solfeo y violín, y a los catorce los de canto, todos ellos en el Conservatorio Superior de Música Pablo Sarasate de Pamplona. Posteriormente los continúa con Isabel Álvarez en San Sebastián y David Mason en Madrid. Amplía estudios en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, donde obiene el Bachelor of Music con mención honorífica y recibe el premio School Singing Prize. Acude a clases magistrales de Emma Kirkby, Graham Johnson, Nancy Argenta, Sarah Walker, etc. En la actualidad, recibe clases del maestro Richard Levitt.

Colabora asiduamente con diversas formaciones: El Concierto Español, Orphenica Lyra, More Hispano, Lyra Baroque Orchestra of Minneapolis, Al Ayre Español, etc. Miembro fundador del quinteto vocal La Trulla de Bozes, obtiene con ellos en 2000 el primer premio en el XXVI Festival Van Vlaanderen de Brujas (Bélgica). Asimismo pertenece al conjunto vocal e instrumental Los Mvsicos de Sv Alteza, con los que mantiene una intensa labor concertística. Desde 2003 es miembro del cuarteto vocal La Colombina.

Actúa como solista en los principales festivales de toda Europa. Ha sido dirigida por William Christie, Luis Antonio González Marín, Emilio Moreno, Jacques Ogg, Ernest Martínez-Izquierdo, Christian Curnyn, Eduardo López-Banzo, Sir Colin Davies, etc.

Entre sus próximos proyectos figuran actuaciones en España, Austria, Méjico, Francia, Alemania y Estados Unidos.

GEMMA COMA-ALABERT
Nacida en Gerona, realizó los estudios de piano, composición y violoncello en su ciudad natal. Después estudió canto en el Conservatorio National Superieur de Musique de Paris donde obtuvo el Primer Premio de final de carrera, completó su formación en la la Guildhall School of Music de Londres y también con máster-classes con Renata Scotto, Jaume Aragall y Richard Miller.

Ha cantado las siguientes óperas: Noces de Figaro (Cherubino), Tancredi de Rossini (Isaura), Albert Herring de Britten (Mrs. Herring) ), La Dirindina de Scarlatti(Dirindina) El Matrimonio Secreto de Cimarosa (Fidalma), Il Giocatore de Cherubini (Serpilla), l´Arca de Noé de Britten (señora Noé), Il Mondo Della luna de Haydn (Lisetta),Narciso de Scarlatti (Eco), Pastoral de Noël y Acteón(Junon) de Charpentier, Tancredi de Rossini. La temporada 2005 se estrenó en el papel principal de Carmen de Bizet.

Ha interpretado esos papeles en teatros Europeos como Theatre des Champs Elysees(Paris),Gran Teatre del Liceu, ópera de Bilbao, ópera de Lausanne, ópera de Rennes, ópera de Toulon, ópera de Nantes, ópera de Bergen con directores como Christophe Rousset, Emmanuelle Haïm, Jean-Claude Malgoire, Antoni Ros Marbà,Arthur Post, Antonello Allemandi... Aparte de la ópera también canta oratorio y recital como: Pasión según San Mateo y según San Marcos de Bach, Réquiem y Misa de la Coronación de Mozart, Stabat Mater de Rossini,entre otros.

Este año debutará en Estados Unidos con el papel de Medea en la ópera Il Giasone de Cavalli en el Festival de Música de Aspen (Colorado). Ha participado en multiples grabaciones discográficas con Harmonía Mundi, Naïve, K617 con música barroca española, brasileña e italiana con Eduardo López, Graham O´Reilly o Jean-Christophe Frish. También ha participado en numerosas producciones de radio y televisión,como para el canal Arte, Mezzo, France Musique...

LUIS ANTONIO GONZÁLEZ MARÍN.
Director. organista, clavecinista y musicólogo nacido en Zaragoza, sus aportaciones al conocimiento y difusión de la música barroca española lo han hecho acreedor de los premios nacionales "Rafael Mitjana" de Musicología (1988) y "Rey Don Juan Carlos I" de Humanidades (1995).

Frecuentó el Conservatorio Superior de Música de Zaragoza, las Universidades de Zaragoza y Bolonia (obteniendo el Doctorado en 1990 gracias a una beca del Reale Collegio di Spagna) y numerosos cursos de especialización, siendo particularmente influyentes en su formación los profesores José V. González Valle, José Luis González Uriol, J. Willem Jansen y Salvador Mas. En 1991 ingresó en el Departamento de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona), del que es Científico Titular. Su investigación se centra en la práctica musical española de los siglos XVII y XVIII. Cabe destacar sus ediciones de algunos de los más relevantes ejemplos de la música teatral barroca española (El robo de Proserpina, de F. Coppola; Acis y Galatea, de A. Literes), así como su labor de recuperación de la obra de autores como Joseph Ruiz Samaniego (fl. 1653-1670), Juan Pérez Roldán (1604-1672) o José de Nebra (1702-1768).

En 1992 fundó Los Músicos de Su Alteza. En calidad de solista o director ha actuado en importantes salas y festivales de diversos países (España, Italia, Holanda, Rumania, México, Túnez...), recibiendo los mayores elogios de la crítica especializada. Con asiduidad es invitado a impartir conferencias y clases magistrales sobre la práctica musical histórica española (Universidades de Leipzig, Oviedo, Autónoma de Barcelona, Zaragoza, Extremadura, Cádiz, Politécnica de Valencia, Universidad Internacional de Andalucía, Curso Internacional de Música Antigua de Daroca, Academia Internacional de Órgano de México, Laboratorio di Musica Antica di Quartu St.'Elena -Cerdeña, Italia-, etc.). Desde 2000 dirige, junto a Montserrat Torrent, los Cursos de Postgrado de música de tecla del Departamento de Musicología del CSIC.

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