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Edición 2005

Concierto


Gran Sinfonía en el siglo XVIII

Lugar


Auditorio del Hospital de Santiago de Úbeda

Fecha


Sábado, 26 de noviembre de 2005, 20.30 h.

Director


Mónica Huggett, violín y dirección

Intérprete


ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Componentes


Foto de componentes

Monica Huggett, Leo Rodríguez Rossi, José Manuel Villarreal, Carles Fibla, violines primeros
Pedro Gandía, Valentín Sánchez, Alba Roca, Antonio Almela, violines segundos
José Manuel Navarro, Elena Borderías, violas
Mercedes Ruiz, Miquel Ángel Aguiló, violoncelos
Xisco Aguiló, Ventura Rico, contrabajos
Fernanda Teixeira, flauta
Jorge Rentería, Rafael Mira, trompas
Katharina Bäuml, Xavier Blanch, oboes
Bárbara Sela, fagot
Carlos García Bernalt, clave

Programa


PRIMERA PARTE

Carlos Baguer (1768-1808)
Sinfonía-Obertura de "El regreso del hijo pródigo".
Andante-Allegro

Carlos Ordóñez (1734-1786)
Sinfonía en Fa Menor Brown Fm12
Allegro moderato-Andantino scherzante-Minuetto-Finale

Francisco Javier Moreno (1748-1836)
Sinfonía en Re Mayor a grand' orchestra, titolata "Le due opposti caratteri Superbia ed Umiltá"
Introduzione: Maestoso - Allegro

SEGUNDA PARTE

Carlos Ordóñez
Sinfonía en Sol Menor Brown Gm8
Allegro - Andante - Allegro

Franz Joseph Haydn (1732-1809)
Sinfonía en Mi menor Hob.I: 44 "Trauer"
Allegro con brio - Menuetto: Allegretto - Adagio - Finale: Presto

Notas programa


Por Pablo J. Vayón

LA SINFONÍA CLÁSICA EN ESPAÑA

El significado del término "sinfonía" ha conocido una larga evolución desde su aparición en el Renacimiento italiano para dar nombre a las composiciones destinadas a un grupo de instrumentos que "suenan al mismo tiempo" hasta la actualidad. Empleado ya en el siglo XVII en alusión a las oberturas de las obras escénicas, la palabra pasa a utilizarse a mediados del XVIII para identificar un género de música orquestal nuevo, que, con el tiempo, habría de convertirse en el más importante de la cultura occidental. En su concepción clásica, la "sinfonía" es, en efecto, una obra para la orquesta concebida como masa, sin que en ella exista oposición permanente entre un solista y esa masa, una obra que se divide en varios tiempos y se articula en torno a la idea de la forma sonata, esquema perfectamente racional y cerrado, bien ajustado a la esencia filosófica del Siglo de las Luces.

Si las primeras sinfonías que pueden ser consideradas bajo estos principios tienen su origen en el norte de Italia, el género llega pronto a las tierras centroeuropeas, donde se consolida y expande, dando primero en la llamada escuela de Mannheim y luego en la vienesa (Mozart, Haydn, Beethoven) sus frutos más extraordinarios, que habrían de marcar de forma decisiva el futuro de la música en Occidente. A pesar de que los vínculos de España con Italia no sólo siguieron siendo sólidos, sino que incluso se reforzaron a lo largo del siglo XVIII, nuestro país se mantuvo bastante al margen de este proceso. No bastó la presencia en la península de compositores como Domenico Scarlatti, Gaetano Brunetti o Luigi Boccherini para que los músicos españoles se sintieran tentados de contribuir de forma decidida al nuevo género sinfónico.

En este sentido, resulta muy significativo que a la hora de escribir, en torno a 1985, su Historia de la música española en el siglo XVIII, el gran especialista del período, Antonio Martín Moreno dividiese su estudio en cuatro grandes apartados ("La música de Iglesia", "La música de cámara", "La música teatral", "La música teórica"), sin que por ninguno de ellos apareciese la música orquestal. Esto no quiere decir que no hubiese compositores locales que se dedicasen a la escritura de sinfonías, pero éstas tendrán no sólo en los años finales del siglo XVIII, sino en todo el XIX, una relevancia pequeña y una influencia prácticamente nula en el desarrollo del género en Europa, y ello pese a la existencia de piezas a las que no falta mérito (y ahí está la magnífica Sinfonía en re menor del bilbaíno Juan Crisóstomo Arriaga para demostrarlo).

En cualquier caso, que en España el nuevo género de la sinfonía fue conocido y apreciado lo demuestra el hecho de que Haydn fuera un compositor admirado en los círculos nobiliarios e ilustrados (y el encargo gaditano de Las siete últimas palabras de Cristo es sólo un ejemplo de la notable circulación de sus obras por nuestro país). El programa que presenta la Orquesta Barroca de Sevilla trata justamente de armonizar la música orquestal autóctona con la que llegaba desde Viena, centro neurálgico del género.

Carlos Baguer (Barcelona, 1768-1808) es uno de los pocos adeptos que tuvo Haydn en la Cataluña del siglo XVIII, pues los compositores catalanes siguieron mayoritariamente el estilo más primitivo de sinfonía en tres tiempos, que puede considerarse idéntico al de la obertura a la italiana. Organista en la Catedral de su ciudad natal, Baguer compuso mucha música para tecla, algunas sinfonías (todas escritas después de 1801), obras de cámara, óperas y oratorios. Las sinfonías de Baguer cumplen rigurosamente los principios de la sinfonía clásica vienesa en cuatro tiempos, pero no es con una de esas obras con la que se abre el concierto de hoy, sino con la Obertura-Sinfonía de su oratorio El regreso del hijo pródigo (1807), que sigue el esquema de la obertura a la francesa en dos secciones: una lenta seguida de una rápida y fugada.

Muy poco es lo que se sabe de Francisco Javier Moreno (Madrid, 1748 - Burdeos, 1836). Músico de cámara del infante don Gabriel y violinista en las catedrales de Zaragoza y Santiago antes de regresar a su ciudad natal, donde trabajó como director de orquesta y de una compañía de ópera hasta 1810, terminó sus años de forma oscura en Francia. De Moreno se han conservado tres sinfonías, todas ellas estrechamente vinculadas al mundo del teatro. Así, la Sinfonía en re mayor a grand´orchestra, titolata "Le due opposti caratteri Superbia ed Umiltá" fue casi con toda seguridad empleada para amenizar el entreacto de alguna pieza escénica. Su contenido esencialmente programático y su estructura en dos tiempos la alejan del torrente principal del desarrollo del género sinfónico tal y como era concebido en Europa.

Pese a ser hijo de españoles, Carlos Ordóñez (Viena, 1734-1786) es un músico plenamente austriaco, que se mueve en el privilegiado entorno de la capilla imperial vienesa, donde trabajó como violinista. Su música está en proceso de conocimiento y revalorización, por lo que cada vez resulta más habitual encontrar en los programas de concierto alguno de sus cuartetos o de sus sinfonías. Las dos que nos trae la OBS muestran con claridad la evolución del género. La escrita en la tonalidad de sol menor responde al primitivo esquema tripartito (rápido-lento-rápido) vinculado a la obertura italiana, que se había impuesto en el género concertante y en él habría de continuar su desarrollo en el Romanticismo. Sin embargo, la compuesta en la tonalidad de fa menor responde a la estructura ya clásica de la sinfonía vienesa en cuatro movimientos: el primero es un Allegro en forma sonata, el segundo corresponde al tiempo lento (en este caso, un garboso Andantino), mientras que un típico minueto ocupa el tercer puesto, antecediendo al movido Finale, escrito en forma de rondó.

Franz Joseph Haydn (Rohrau, 1732 - Viena, 1809) sigue siendo considerado por muchos como padre de la sinfonía, aunque su tarea con respecto al nuevo género orquestal no fuera la del creador, sino más bien la del conformador, en y por la práctica, de su esquema clásico. La dedicación de Haydn a la sinfonía abarca todas las etapas de su vida, y en ellas queda dibujada a la perfección la evolución del género, desde los experimentos y las dudas iniciales a la consolidación del modelo que habría de ser empleado sin transformaciones esenciales durante más de un siglo. En los años 70, Haydn ha encontrado ya la forma en cuatro movimientos engarzados según la dialéctica estructural y las relaciones armónicas que habrían de caracterizar a la sinfonía en lo sucesivo.

Ello es bien apreciable en la Sinfonía nº44 en mi menor, subtitulada Fúnebre porque, según una leyenda difícilmente verificable, Haydn habría pedido que el adagio se emplease en sus funerales, voluntad que en último término no se cumplió, aunque sí pudiera oírse en un homenaje que se le ofreció en Berlín el mismo año de su fallecimiento. La obra data de 1770 o 1771 y pertenece al período conocido como Sturm und drang, que abarca la producción haydniana de los años 1766-74, caracterizada, entre otros detalles, por la fuerte tensión armónica, los ritmos sincopados y las modulaciones inesperadas de las composiciones.
La pieza sobresale por el indesmayable vigor dramático de sus cuatro movimientos, con el minueto situado en segundo lugar (circunstancia no muy habitual, que Haydn repetiría en la Sinfonía nº68). El primer tiempo es un Allegro con brio en compás de 4/4 que se abre con un poderoso unísono en forte y se forma con dos temas basados en una misma cédula melódica, con el segundo en el relativo sol mayor. El minueto es un canon riguroso, que incluye un trío de gran lirismo y agudos contrastes dinámicos. Las cuerdas en sordina del Adagio, en mi mayor, parecen prolongar el clima de tensa inmovilidad del trío anterior, escrito en la misma tonalidad. La obra se cierra con un Presto monotemático en 2/2, marcado por las violentas oscilaciones dinámicas y culminación del clima de turbulencia y desasosiego de toda la obra, una de las más impresionantes creaciones orquestales jamás salidas de la pluma del genial maestro austriaco.

Curriculum Intérprete


ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA
La Orquesta Barroca de Sevilla nace por iniciativa de Barry Sargent y Ventura Rico en 1995, con la voluntad de crear una formación capaz de interpretar el repertorio de los siglos XVII y XVIII de una forma vital y en la que el gesto comunicativo tuviera una clara presencia. Desde entonces la OBS ha llegado a convertirse en un referente dentro el panorama musical español.

Desde sus primeras actuaciones ha gozado siempre del favor del público y de la prensa especializada, y tanto la calidad de sus interpretaciones como el alto interés de las obras programadas han recibido un elogio unánime.

Entre los casi 50 programas que la OBS ha ofrecido en importantes escenarios españoles durante los últimos años, figuran obras como el Réquiem o la Misa de la Coronación de Mozart, el Mesías de Haendel o programas sinfónicos dedicados a Haydn y C.P.E. Bach... junto a piezas inéditas de gran interés, como el "Oratorio Para la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo" de A. Scarlatti u otros de autores españoles del S. XVIII (Baguer, Buono Chiodi, Moyá, Garay...).

En el campo operístico cabría destacar su producción de "Lo Speziale" de Haydn y "La Incoronazione di Pope"a en el teatro de la Maestranza de Sevilla o el "Dido y Eneas" de Purcell para el Teatre Principal de Palma de Mallorca.

Ha grabado "Las Siete Últimas Palabras" de Haydn en la firma Lindoro y el "Oratorio para la Pasión" de A. Scarlatti para Harmonia Mundi, disco que ha recibido el Editor's Choice de la Revista Gramophone.

Figuras de gran prestigio internacional como Harry Christophers, Eduardo López Banzo, Rinaldo Alessandrini, Jordi Savall, Hiro Kurosaki, Manel Valdivieso, Gui Van Waas, Josep Pons, Juanjo Mena, Monica Huggett o Barry Sargen,t éste último como director titular entre 1995 y 2000, han dirigido a la OBS. Desde junio de 2005 Monica Hugett es la principal directora invitada.

En este momento y gracias al patrocinio de Caja San Fernando la Orquesta ofrece una temporada estable de conciertos en la ciudad de Sevilla. La orquesta cuenta también con el apoyo de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Cultura.

MONICA HUGGETT
Monica Huggett nació en Londres y estudió violín moderno en la Royal Academy of Music, con Manoug Parikian. Siendo todavía estudiante entró en contacto con el violín barroco, instrumento con el que halló una gran empatía y del que se ha convertido en una de sus más fervientes defensoras y gran intérprete.

A lo largo de casi 30 años de trayectoria como especialista en música barroca, Monica ha actuado en todo el mundo como solista, directora o haciendo música de cámara y ha grabado para las más importantes casas discográficas como EMI, Harmonia Mundi, Philips, Virgin, Erato, Decca...), y ha trabajado con la mayoría de las grandes orquestas barrocas europeas (Hanover Band, Raglan Baroque Players, Orchestra of the Age of Enlightenment, Academy of Ancient Music, o la Amsterdam Barok Orkest que formó junto con Ton Koopman y de la que fue primer violín de 1980 a 1987.

En la temporada 1995-6 realizó su debut como primera Directora Artística de la Portland Baroque Orchestra. Durante el pasado año ha sido directora invitada de la Orquesta de Cámara de Noruega, de la Orquesta de Cámara de Suecia, de la Camerata Israel, de la Orquesta de Cámara de Los Angeles, del Ensemble Arion de Montreal, Tafelmusik de Toronto, de la Orquesta Ciudad de Granada y de la Orquesta Barroca de Sevilla.

En el Reino Unido su trabajo se centra en su grupo de cámara Sonnerie, con quien ha grabado recientemente para ASV los 'Cuartetos para Piano' de Mozart y las 'Sonatas para Violín Solo' de Biber (The Gramophone's 'Best Instrumental Recording Award'-2002) . EN el 2004 La Sonnerie ha grabado también un CD titulado Biber's Mystery Sonatas con ASV y las Trio Sonatas de Haendel para Avie. Monica también interpreta ocasionalmente repertorio del siglo XIX con Hausmusik, con quienes ha editado un CD de música de cámara de Brahms para GMN/Signum.

Junto a su apretada agenda de conciertos y grabaciones, Monica Huggett es también profesora de violín barroco en la Hochschule de Bremen, Alemania, así como de la Royal Academy of Music desde 1994.

Monica Huggett toca un violín de Hieronymus y Antonius Amati, construido en 1618 en Cremona, Italia.

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