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Edición 2004

Concierto


La Zarzuela española entre 1700 y 1750

Lugar


Auditorio de las Ruinas de San Francisco (BAEZA)

Fecha


Domingo, 28 de noviembre de 2004, 12.30 horas

Director


EDUARDO LÓPEZ BANZO

Intérprete


ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Componentes


Foto de componentes

Nuria Rial, soprano

Hiro Kurosaki, Antonio Almela, Carles Fibla, Valentín Sánchez, primeros violines
Pedro Gandía Martín, José Manuel Villarreal, Elena Borderías, Kepa Artetxe, segundos violines
José Manuel Navarro, Natan Paruzel, violas
Mercedes Ruiz, Elisa Joglar, violonchelos
Xisco Aguiló, contrabajo
Xavi Blanch, oboe
Carlos García Bernalt, clave
Alicia Robles Mayoral, producción

Programa


La Zarzuela española entre 1700 y 1750


PRIMERA PARTE

Domenico Scarlatti (1685-1757)
Obertura de Narciso (Londres, 1720)
Allegro-Grave-Menuet

Antonio de Literes (1673-1747)
Recitado-Área "Monstruo" (Galatea), de Acis y Galatea (Madrid, 1708)

Sebastián Durón (1660-1716)
Área "Ondas, riscos, pezes, mares", de Veneno es de amor la envidia (1711)

Luigi Boccherini (17743-1805)
Sinfonía en Re m. "La casa del Diavolo" G 506 Op. 12 nº 4
Andante sostenuto-Allegro assai-Andantino con molto-Andante sostenuto-Allegro con molto

Antonio de Literes (1673-1747)
"Ven dulcissimo bien", de Júpiter y Semele (Madrid, 1718)
"Si el triunfo que ama veloz la fama", de Acis y Galatea (Madrid, 1708)


SEGUNDA PARTE

Domenico Scarlatti (1685-1757)
Sinfonía en re menor
Presto-Minuet

José de Nebra (1702-1768)
Aria (Venus): "¿Quién, cielos?", de Vendado es amor, no es ciego (Madrid, 1744)
Recitado-Aria (Dircea) "Este, riscos incultos", de Yphigenia en Tracia (1747)

Vicente Martín y Soler (1754-1806)
Suite de de la ópera Una Cosa Rara
Obertura-"Perchè mai nel sen perche"-"Calma l'affanno"-Finale ("Su, Su Cacciatori").

José de Nebra (1702-1768)
Recitado-Aria "Que esto oiga" (Libio), de Amor aumenta el valor (Madrid, 1727)

Notas programa


Por Pablo J. Vayón

Pese a las connotaciones básicamente populares (y castizas) que el término tiene hoy, la zarzuela tuvo su origen en ambientes nobiliarios y cortesanos, como respuesta nacional a la ópera italiana, que, aunque tardó en arraigar, fue instalándose en España a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Tradicionalmente, se viene considerando La selva sin amor, una égloga con texto de Lope de Vega y música (que se ha perdido) de Alessandro Piccinnini, la primera ópera representada en España (en 1627), aunque recientemente Manuel Pérez Bermúdez ha señalado que en 1620, en la representación de La Gloria de Niquea, del conde de Villamediana, aparecieron por primera vez en escena personajes que cantaban papeles individuales. Sin duda, debía de tratarse de tonos humanos, composiciones vocales profanas escritas a una o varias voces que servían tanto para la música de cámara como para el teatro, al ofrecerse de manera habitual sobre la escena como interpolaciones que tenían más o menos relación con la trama general de la comedia o el drama que se estuviese representando.

Así, frente al carácter de la ópera italiana, un poema puesto enteramente en música, en España comenzaba a apuntar un género en el que a las partes cantadas se agregaban otras habladas o declamadas. Parece que Felipe IV se interesó mucho por este tipo de espectáculos, que comenzó a hacer representar en un edificio levantado en un lugar llamado la Zarzuela (que dio nombre al género), en el Real Sitio del Pardo, donde solía descansar de sus agotadoras partidas de caza. Suele considerarse El jardín de Falerina, obra representada en 1649, con libreto de Calderón y música de Peyró, la primera zarzuela en sentido estricto de la historia. Su referente formal y temático era sin duda el de la ópera, pero, para distanciarse de ella, las zarzuelas comenzaron pronto un proceso de incorporación de canciones y danzas populares, que a la larga acabarían configurando uno de sus rasgos más definitorios.

Un laberinto de prohibiciones eclesiásticas junto a obstáculos económicos y políticos de todo tipo paralizaron durante años la difusión de los nuevos géneros dramático-musicales en España. Aunque en los años 50 y 60 sigue habiendo representaciones (entre ellas, en 1660, el hito de Celos aun del aire matan, con libreto de Calderón y música de Juan Hidalgo, primera ópera española que se ha conservado), no es hasta los 70 cuando se produce el afianzamiento definitivo del teatro musical en nuestro país. No menos de 40 títulos se escriben en España desde esa fecha y hasta 1700 entre óperas, zarzuelas, comedias con música, pastorales y otras formas dramáticas similares.

El cambio de siglo, que supondría también el de dinastía, trajo novedades de gran trascendencia para el futuro de la música española. Las tendencias italianizantes, que había introducido en la corte Juan José de Austria, se consolidaron merced a las primeras visitas de compañías italianas y a la voluntad expresa de un Felipe V que parecía convencido de la superioridad de este repertorio frente al de la música francesa. También en la corte organizada en Barcelona por el pretendiente austriaco, el archiduque Carlos, la apuesta era clara por la ópera italiana, como demuestran las representaciones documentadas de títulos de Antonio Caldara. Desaparecidos Hidalgo y Calderón, los nombres del momento son los de los libretistas Zamora y Cañizares y los de los compositores Durón y Literes.

Sebastián Durón (1660-1716) encarna a la perfección las contradicciones de la España de su tiempo. En 1691 entró como organista en la Capilla Real, después de pasar por varias catedrales. Allí destacó tanto en el campo de la música sacra como en el de la profana, lo que le valió el nombramiento de maestro de capilla en 1701, pero sus simpatías por el bando austriaco acabarían por costarle, cinco años más tarde, la pérdida del puesto y el exilio. Su primera obra escénica, Salir el Amor del Mundo, con libreto de José de Cañizares y representada en el Alcázar Real en 1696, era aún deudora del estilo de Hidalgo. Siguieron Celos vencidos de Amor y de Amor el mayor triunfo (1697), Júpiter y Io, o los cielos premian desdenes (1699), La guerra de los gigantes (1700), El imposible mayor en Amor le vence Amor (1710), Las nuevas armas de Amor (1710) y Veneno es de Amor la envidia, su último título documentado, zarzuela con libreto de Antonio Zamora estrenada en 1711 en el Teatro de la Cruz. Estas últimas obras que, por sus fechas, debieron de ser escritas durante su exilio francés, tiempo en que no perdió contacto con Madrid, muestran ya la indudable italianización de su estilo, aunque sin perder totalmente los vínculos con la mejor tradición española. Así, en "Ondas, riscos, pezes, mares" se unen el acompañamiento de violines con sordina y un muy expresivo intervalo de quinta disminuida, que sitúan la pieza en el entorno de las invocaciones-lamento de Hidalgo, de tan profundas raíces barrocas.

El mallorquín Antonio de Literes (1673-1747) destacó en la composición de música religiosa y escénica, igual que Durón, a quien sucedería al frente de la Capilla Real en 1706. Como en las de Durón, en las zarzuelas de Literes son perfectamente identificables los esfuerzos por combinar los italianizantes recitativos y arias con escenas de raigambre popular, que solían incorporar coplas y estribillos similares a los de los tonos humanos, así como con algunos elementos de corte francés, todo ello encajado en estructuras perfectamente acabadas, incluidos los extensos parlamentos hablados. Su primer título escénico conocido es Los elementos, representado por primera vez en 1704 o 1705, posiblemente en Madrid, y que contaba con el significativo subtítulo de "Ópera armónica al estilo italiano". Acis y Galatea, datada en 1708, es en cambio una zarzuela, aunque con tal cantidad de música escrita, que no queda demasiado lejos de la ópera. Representada seguramente en el Buen Retiro, fue escrita para celebrar el 25 cumpleaños de Felipe V. Contaba con libreto de Cañizares, basado en un tema de Ovidio que Lully había desarrollado ya en 1686 para Luis XIV, abuelo del primer borbón español. Júpiter y Semele o El estrago en la fineza tenía también libreto de Cañizares, basado igualmente en las Metamorfosis de Ovidio. Se estrenó el 9 de mayo de 1718 en el Teatro de la Cruz de Madrid por la Compañía de Juan Álvarez y con gran éxito, pues se mantuvo dos semanas en cartel, mucho tiempo para entonces. En 1723 pudo verse en Lisboa y en 1731 en Barcelona. El aria que sigue al recitativo "Monstruo, en quien ha sobrado" de Acis y Galatea es un depurado ejemplo del mejor estilo de aria da capo a la italiana, con el típico carácter concertante de la parte instrumental y los ágiles melismas vocales. En cambio, en "Ven dulcissimo bien" de Júpiter y Semele aún subsiste el empleo de la estructura estribillo/coplas, incluso manteniendo el uso tradicional de compás ternario para el estribillo y binario para las coplas.

Mientras la zarzuela continuaba su desarrollo y su difusión con gran éxito, la ópera italiana fue ganando adeptos, impulsada desde la propia monarquía. Si el matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio reforzó la italianización de la corte, el ascenso al trono en 1746 de Fernando VI, apasionado melómano, supuso el espaldarazo definitivo para la ópera italiana. Fernando se había casado en 1729 con la infanta portuguesa María Bárbara de Braganza, que se instaló en Madrid con su profesor de música particular, el napolitano Domenico Scarlatti (1685-1757). La trascendencia de la obra para teclado de Scarlatti, compuesta en su mayor parte durante su estancia en los reinos ibéricos, es suficientemente conocida. Menos se sabe de su dedicación a la música religiosa y teatral, a la que se dedicó preferentemente en su juventud. Tras un período de cinco años al frente de la Cappella Giulia de Roma, en 1720 hizo un viaje a Londres, donde presentó con moderado éxito su ópera Narciso, que se abría con una obertura en tres movimientos (rápido-lento-rápido), estructura que más o menos desde entonces empezaría a caracterizar a las obras italianas, sustituyendo progresivamente a las tradicionales oberturas francesas.

Después de pasar cuatro años en Sevilla, los todavía príncipes de Asturias se instalan en Madrid, donde van a convertirse en los principales mecenas y valedores de los compositores y las compañías italianas, de modo que cuando el célebre castrato Carlo Broschi (conocido como Farinelli) se instala en la corte en 1737, la nobleza madrileña se ha convertido casi en pleno a la nueva causa operística, dando la espalda a las zarzuelas, que pierden parte de su pujanza.

Este es el ambiente que encuentra José de Nebra (1702-1768) cuando llega muy joven a la capital. Miembro de una importante familia de músicos oriunda de Calatayud, aunque afincada en Cuenca, en 1719 es ya organista de las Descalzas Reales y en 1722 trabaja para la Capilla de la Casa de Osuna, junto a Literes y Antonio Duni. Es en esta época cuando comienza sus colaboraciones con diversas compañías teatrales, componiendo música para los corrales de la Cruz y del Príncipe. En 1724 consigue un cargo de organista en la Capilla Real, a la que permanecerá vinculado el resto de su vida, desde 1751 como Vicemaestro de Capilla y Vicerrector del Colegio de Niños Cantores, fecha desde la cual su dedicación a la música religiosa fue prioritaria. Pero antes Nebra ha compuesto muchas partituras escénicas, entre ellas Amor aumenta el valor, con libreto de Cañizares, «Dramma armónica puesta en música para el marqués de los Valvases» en 1726 o 1728, que fue utilizada también en las celebraciones por las bodas reales de 1729. A pesar de que Nebra combina con naturalidad rasgos de la tradición española (coros a cuatro, seguidillas, coplas) con los de las óperas italianas, como el empleo generalizado de los dípticos recitativos-arias da capo, en los años 30 apenas compone para la escena, desplazado por el status privilegiado que los músicos transalpinos alcanzan en la capital. La situación varía en los años 40, en los que escribirá algunas de sus obras más conocidas, como Viento es la dicha de amor (1743), Vendado es amor, no es ciego (1744), zarzuela con libreto de Cañizares, o Para obsequio a la deydad nunca es culto la crueldad, y Iphigenia en Tracia (1747), zarzuela en dos actos con libreto de Nicolás González Martínez, que fue una de sus últimas piezas escénicas, antes de dedicarse casi en exclusiva a reponer, junto a Francesco Corselli, el repertorio religioso de la Capilla Real perdido en el incendio del Alcázar de 1734.

La llegada al trono de Carlos III, poco aficionado a la música, y las polémicas generadas por algunas medidas tomadas por gobernantes italianos (motín de Esquilache) van a significar un repliegue de la ópera y un nuevo relanzamiento de los géneros nacionales, hasta el punto de que el mismísimo Luigi Boccherini (1743-1805), instalado en Madrid desde 1769, se sintió tentado por la zarzuela. Así, en 1786, con libreto de Ramón de la Cruz, el nuevo hombre fuerte de la dramaturgia española, Boccherini escribió para la Duquesa de Benavente, en cuyo teatro particular se estrenó, La Clementina, comedia con música en dos actos. Sin embargo, es en el campo de la música instrumental en el que realmente destacó este gran compositor italiano. En 1771, residente ya en España, compuso sus seis sinfonías Op.12, la más popular de las cuales es la nº4, conocida como La casa del Diavolo, que toma el título de un último movimiento que incluye la siguiente leyenda: «Chaconne qui représente l'Enfer et qui a été faite à l'imitation de celle de M. Gluck dans Le Festin de Pierre». Escrita en la sombría tonalidad de re menor, la sinfonía tiene un carácter básicamente teatral, que arranca de la introducción Andante sostenuto de su primer movimiento, pronto superado por un vibrante y festivo Allegro assai. El segundo movimiento es un lírico y sincopado Andantino con moto, mientras que el final retoma el Andante sostenuto del principio antes de despeñarse por un contrastado y violento Allegro, que olvida pronto la obsesiva repetición del motivo de chacona.

Son años en los que el relevo generacional de la zarzuela lo han tomado compositores como Antonio Rodríguez de Hita o Pablo Esteve, a la vez que apunta un género absolutamente nuevo, el de la tonadilla escénica, obra breve que solía intercalarse, a la manera de los intermezzi italianos, en los entreactos de las largas comedias y que, de la mano de músicos como Luis Misón o Blas de Laserna, adquiere perfiles netamente populares. Este ambiente, en el que se incrementa la dicotomía entre la música autóctona y la extranjera, resulta ser perfectamente compatible con la aparición de un compositor cuya música adquirirá un enorme relieve internacional. Nos referimos al valenciano Vicente Martín y Soler (1754-1806), cuyas óperas triunfan en Viena por encima incluso de las de Mozart, quien, como es bien conocido, rinde homenaje a una de ellas, Una cosa rara, ossia belleza ed onestà en el segundo acto de su Don Giovanni. La ópera, que contaba con un libreto de Lorenzo Da Ponte inspirado en el ecijano Luis Vélez de Guevara, se había estrenado en el Burgtheater vienés el 17 de noviembre de 1786 con tan clamoroso éxito que llegó a eclipsar a Las bodas de Fígaro mozartianas. La suite instrumental que la Orquesta Barroca de Sevilla nos propone esta noche da la justa medida de la calidad de una música que sirve como muestra de la integración de la composición española en el contexto europeo del más puro Clasicismo, justo antes de que la Guerra de la Independencia y el reinado de Fernando VII supongan un corte radical en el normal despliegue de la creación musical en España.

Curriculum Intérprete


La Orquesta Barroca de Sevilla nace por iniciativa de Barry Sargent y Ventura Rico en 1995, con la voluntad de crear una formación capaz de interpretar el repertorio de los siglos XVII y XVIII de una forma vital y en la que el gesto comunicativo tuviera una clara presencia. Desde entonces la OBS ha llegado a convertirse en un referente dentro el panorama musical español.
Desde sus primeras actuaciones ha gozado siempre del favor del público y de la prensa especializada, y tanto la calidad de sus interpretaciones como el alto interés de las obras programadas han recibido un elogio unánime.
Entre los casi 50 programas que la OBS ha ofrecido en importantes escenarios españoles durante los últimos años, figuran obras como el Réquiem o la Misa de la Coronación de Mozart, el Mesías de Haendel o programas sinfónicos dedicados a Haydn y C.P.E. Bach... junto a piezas inéditas de gran interés, como el "Oratorio Para la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo" de A. Scarlatti u otros de autores españoles del S. XVIII (Baguer, Buono Chiodi, Moyá, Garay...).
En el campo operístico cabría destacar su producción de "Lo Speziale" de Haydn en el teatro de la Maestranza de Sevilla o el Dido y Eneas de Purcell para Teatre Principal de Palma de Mallorca.
Ha grabado "Las Siete Últimas Palabras" de Haydn en la firma Lindoro y el "Oratorio para la Pasión" de A. Scarlatti para Harmonia Mundi.
Figuras de gran prestigio internacional como Harry Christophers, Eduardo López Banzo, Rinaldo Alessandrini, Jordi Savall, Hiro Kurosaki, Manel Valdivieso, Gui Van Waas, Josep Pons, Monica Huggett o Barry Sargent éste último como director titular entre 1995 y 2000, han dirigido a la OBS.
En este momento y gracias al patrocinio de Caja San Fernando la Orquesta ofrece una temporada estable de conciertos en la ciudad de Sevilla.

EDUARDO LÓPEZ BANZO nació en Zaragoza en 1961. Tras sus estudios en el conservatorio de su ciudad natal, culmina su formación de la mano de Gustav Leonhardt. La gran sensibilidad de Eduardo López Banzo por los repertorios infrecuentes le lleva a fundar en 1988 el conjunto Al Ayre Español, con el ánimo de recuperar el importantísimo y poco conocido repertorio barroco ibérico. Su labor es reconocida internacionalmente, gracias a la originalidad de sus propuestas y su enfoque interpretativo, que aúna rigor estilístico con una gran imaginación e intensidad artística.
Ha actuado como solista y director en prestigiosos festivales y salas de concierto: Jordan Hall de Boston, Herbst Theatre de San Francisco, San Antonio Early Music Festival, The Academy of Early Music de Ann Arbor y la Universidad de Michigan (USA), Festival Oude Muziek Utrecht y Network voor Oude Muziek (Holanda), Festival van Vlaanderen (Bélgica), Festival de Macao (China), Ópera Cómica de París, Musikverein y Konzerthaus de Viena, Universidad de México, Art Sacré de París, Auditorio Nacional de Madrid y Ciclo Los Siglos de Oro , Ciclo de Organo en el Camino de Santiago (Ministerio de Cultura), Festivales de Música Antigua de Barcelona, Madrid, Sevilla, Londres, Lisboa, Ambronay, Saintes, Stuttgart...
Ha realizado numerosas grabaciones para radio y televisión por todo el mundo así como registros discográficos en colaboración con grupos de cámara y orquestas con sellos como Auvidis, Deutsche Harmonia Mundi, Fidelio, Almaviva , Philips y Harmonia Mundi. Su labor como investigador proporciona la base de trabajo de Al Ayre Español. Eduardo López Banzo, que es un pionero en el campo de la recuperación del repertorio barroco hispano, ha realizado una gran antología con Deutsche Harmonia Mundi, unánimemente aclamada por el público y la crítica internacional. Desde Marzo de 2003 colabora con el prestigioso sello Harmonia Mundi.
Aparte de su incesante actividad con Al Ayre Español, es invitado frecuentemente para dirigir orquestas en Polonia (Arte dei Suonatori), España (Orquesta Barroca de Sevilla) y EEUU (New York Collegium y Philharmonia Baroque Orchestra, San Francisco) con programas que incluyen a Händel (La Resurrezione), Bach (Misas Luteranas, Misa en Si menor), Stradella (San Giovanni Battista), Caldara (Maddalena ai piedi di Cristo), Pergolesi (Stabat Mater), etc...
Entre sus últimos proyectos están la recuperación de la versión original de 1708 de "Colpa, Pentimento e Grazia", oratorio de Pasión de Alessandro Scarlatti, que realizó con la Orquesta Barroca de Sevilla. Eduardo López Banzo es el autor de la transcripción íntegra de la obra, que será publicada próximamente por el sello Harmonía Mundi. También ha dirigido recientemente la Pasión según San Juan de J.S.Bach, y "I Filosofi Immaginari", ópera (1779) de Giovanni Paisiello, en una recuperación de producción internacional. La ópera se ha interpretado en el Festival de Utrecht y el Teatro del Hermitage de San Petersburgo, dentro de los actos del 300 aniversario de la fundación de esta ciudad.
Para la temporada 2004-2005 tiene previstas diversas actuaciones con la nueva orquesta barroca de Al Ayre Español, con programas que van desde el oratorio barroco romano a sinfonías de Mozart. También ha sido invitado a dirigir otras orquestas barrocas con las cuales mantiene una colaboración habitual, con programas que incluirán obras de Haendel, Bach y A. Scarlatti.
Su enorme prestigio como director de orquesta le ha hecho merecedor de ser invitado por grandes formaciones sinfónicas, entre las cuales cabe destacar la invitación de Víctor Pablo Pérez para dirigir la Orquesta Sinfónica de Tenerife y la Orquesta Sinfónica de Galicia. También dirigirá a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, con un programa que girará en torno a las grandes sinfonias londinenses de Haydn y obras de Mozart.

NURIA RIAL nace en Manresa en el año 1975, donde cursa el Grado Profesional de Piano. Prosigue su perfeccionamiento de canto con M. Mayska, Dolores Aldea y Kurt Widmer (en la Schola Cantorum de Basilea).
Ha colaborado en alguna ocasión con La Capella Reial de Catalunya, dirigida por Jordi Savall. En Septiembre de 1997 gana el Primer Premio del Concurso de Canto Lírico Villa de Abarán, y en Noviembre del mismo año gana el 2º Premio en el Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes de Juventudes Musicales de España. Ha cantado con diversas orquestas (La Petite Bande, Orquesta Nacional de Cámara de Andorra...), habiendo sido dirigida por directores como Salvador Brotons ó Pierre Cao.
Recientemente, Nuria ha estrenado la obra de Federico Mayor Zaragoza sobre música de Ros Marbá en el Auditorio Winthertur con la Orquesta Barcelona Sinfo-nietta, dirigida por Francesc Llonguers.
Ha hecho su debut en el papel de Susana en la Bodas de Figaro en le Teatro La Farandula de Sabadell, con la Orquesta del Vallés, Carolina, del Matrimonio Secreto de Cimarosa, y la Opera contemporánea Ruleta de Palomar, estrenada en el Mercats de les Flors. Interpretó el papel de Corina en el Viaggio a Reims en Saint Moritz (Suiza). Ha cantado en la Operntheater de Basilea (haciendo Peleas y Melisandre), en varios de los ciclos de Música y Poesía en San Mauricio de Milano, con la Orquesta del Vallés, con la Petite Bande, Orquesta Rizonante de Lugano, la Basler Festival Orchester, y canta regularmente con René Jacobs en sus distintas producciones operísticas tanto en Innsbruck, como el Berlin o el Teatro de la Monnaie en Bruselas, con Marc Minkowski y los Musiciens du Louvre, con José Miguel Moreno y su grupo Orphénica Lyra , con Il Giardino Armónico etc.

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