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Edición 2003

Concierto


Ifigenia in Aulide (ÓPERA)

Lugar


Auditorio de las Ruinas de San Francisco (BAEZA)

Fecha


Sábado, 6 de diciembre de 2003, 20.30 horas

Director


JUAN BAUTISTA OTERO

Intérprete


REAL COMPAÑIA ÓPERA DE CÁMARA

Componentes


Olga Pitarch, Ifigenia
Lola Casariego, Achille
Luigi Petroni, Agamennone
Betsabée Haas, Ulisse
Patricia Llorens, Arcade / Erissena

Nicholas Robinson, Violín concertino
Farran James, Violín I
Ilia Korol, Violín I
Mihoko Kimura, Violín II
Veronika Schepping, Violín II
Galina Zinchenko, Viola
Marcial Moreiras, Viola
Claudio Ronco, Violoncello
Juan Ruiz, Contrabajo
Barbara Ferrara, Oboe
Mark Radcliffe, Oboe
Marco Panella, Trompa I
Dimer Maccaferri, Trompa II
François De Rudder, Fagot
Giovanna Pessi, Arpa
Hugh Sandilands, Guitarra
Dirk Börner, Clave

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Otero-Olmo, puesta en escena
Isidro Olmo, dirección adjunta
Joaquim Roy, escenografía
Imma Rondan, vestuario
Lewis Amarante, Maquillaje-Peluquería
Montserrat Figueras, asistente escenografía e iluminación
Jaime Otero, asistencia musical
Miguel Domínguez, asistencia producción
Joe Walters, coordinación técnica

Programa


Ifigenia in Aulide. Ópera seria en tres actos, estrenada en Nápoles en 1779.
Música de Vicente Martín y Soler (1754-1806) y libreto de Luigi Serio.

Primera representación mundial desde su estreno.

Síntesis argumental

Año 1100 a.C. En la expedición de la guerra contra Troya, Agamenón, rey de Micenas y Argos -el "rey de reyes" descrito por Homero en su Ilíada-, comandaba los ejércitos de la confederación de pueblos griegos contra los troyanos, en el conflicto bélico que se había desatado tras raptar Paris a Helena, esposa de Menelao, hermano de Agamenón. En su marcha hacia Troya, Agamenón había matado a un ciervo en un bosque sagrado de Diana; la diosa castigó su acción con una tempestad y enviando vientos adversos para la flota griega, que se vio obligada a detenerse en el puerto de Aulide. Bloqueados los navíos por una calma insuperable, Agamenón recurrió al oráculo de Diana a través del adivino Calcante, obteniendo la siguiente respuesta:
"Troya caerá; mas para lograr el triunfo
que el destino os depara exijo la sangre
de una doncella real:
sacrificad, oh griegos, a Ifigenia."

Agamenón, venciendo todos los obstáculos que por naturaleza se oponían a tal acción, mandó a un mensajero a Argos para mandar venir a Aulide a su hija Ifigenia, con el pretexto de llevar a cabo la boda que tanto ansiaba con su amado Aquiles, obligando a Clitemnestra, esposa de Agamenón, a permanecer en Argos al gobierno de sus dominios. No obedeció la reina y acompañó a la hija, pero apenas llegar a Aulide fue obligada a regresar a Micenas por orden de Agamenón. Tras conocer el verdadero motivo de su viaje, Ifigenia decide voluntariamente sacrificarse por el bien del pueblo griego, exigiendo a Aquiles que no se interpusiera en su destino. Mas la diosa Diana, en el momento en que el rey de Micenas iba a inmolar a Ifigenia, se conmovió, envolvió a la joven en una niebla dejando en su lugar en el ara de sacrificios a una cierva...y el viento volvió a soplar.

Notas programa


Por Juan Bautista Otero

Tras haber compuesto más de doce óperas para los teatros de Italia y la realeza borbónica en Nápoles, Martín y Soler (Valencia, 1754- San Petersburgo, 1806) cerraba una etapa en la que como maestro de capilla pensionado al servicio del príncipe de Asturias, futuro Carlos IV, había cosechado numerosos éxitos y se había ganado una sólida reputación como compositor de ópera seria, de extraordinarios ballets, exquisitas cantatas y de un género musical bastión de las nuevas ideas musicales y culturales, el dramma giocoso.

En Nápoles, bajo el reinado de Fernando IV y María Carolina de Austria le fueron comisionados entre 1778 y 1781 nada menos que seis ballets, estrenados en el Teatro San Carlo, entre ellos tres ballets serios La Griselda (1779), I ratti sabini(1780) y La bella Arsene (1781)- todos creados en colaboración con el coreógrafo más prestigioso de Europa en aquel momento, Charles Lepicq. El ballet, un género al que fue fiel Martín en toda su carrera y que le sirvió como banco de pruebas para madurar muchos rasgos distintivos de su lenguaje instrumental, jugaba un papel primordial en los acontecimientos sociales de la corte napolitana. Era, junto con la cantata escénica, el espectáculo preferido de la reina María Carolina -hermana precisamente de José II de Austria-, quien además, según Harold Acton en su estudio sobre los borbones de Nápoles, "había sido educada en un ambiente masónico. Su padre, su hermano José II, y dos de sus hermanas eran masónicas y en consecuencia ella también se interesaba por esta sociedad que bajo su protección comenzó a crecer en Nápoles. Las diversas Logias daban recepciones, alegres cenas, bailes y discusiones literarias. [...] Tras la llegada [a Nápoles] de María Carolina las logias se multiplicaron y difundieron por todas las provincias. Todos sabían que las columnas de la sociedad napolitana pertenecían a la francmasonería. La reina misma tomaba parte en la novedad de los banquetes [de las logias, incluida una femenina de damas nobles]. Durante la representación de una ópera en el San Carlo, la prima donna Bernasconi hizo el signo masónico de reconocimiento, que fue acogido con un general aplauso. [...]Apenas sus majestades entraron en la sala, la reina bailó un minueto con la máxima perfección[...]En estos bailes no se obseva ningún derecho de precedencia e incluso la reina y el rey entran y salen como les place; esta es la razón por la que no se encuentra [en ellos] a tanta gente como es habitual. Son admitidos tan sólo aquellos a quienes la reina puede hablar y recibir sans cérémonie."

Aunque moviéndonos, aún hoy día, en el terreno anecdótico de las especulaciones, ciertamente se observan indicios en muchas de las partituras de Martín y Soler de un uso consciente de algunos de los elementos musicales más característicos del mundo francmasón: determinadas células rítmicas en tiempos perfectos, un coherente empleo de las tonalidades más habituales como la de Mi bemol mayor, Do mayor y do menor, o de un género tan genuinamente masón como es el canon del que como sabemos era Martín un maestro. No obstante su carácter conjetural, como recuerda Chailley con respecto a Die Zauberflöte, estos aspectos no dejan de ser en muchos casos un indicio revelador y sobre todo, inspirador para la comprensión e interpretación de muchas de sus obras.

Sus dos primeras tragedias clásicas para el San Carlo, Ifigenia in Aulide (1779) e Ipermestra (1780), así como la cantata Il Rè Gerone (1779) -cantadas por tres de los mejores cantantes del momento, el castrato Luigi Marchesi, la soprano coloratura Maria Balducci y el celebrado tenor Giovanni Ansani- nos muestran ya un refinado y virtuoso lenguaje compositivo con el que logra ese raro equilibrio entre las exigencias dramatúrgicas de cada personaje y las cualidades vocales de aquellos cantantes.

La colaboración para estas dos óperas con el libretista Luigi Serio, quien más tarde sería uno de los poetas de la vanguardia prerrevolucionaria, dejó sin duda una huella en el compositor valenciano. Martín, para quien tal y como desvela Da Ponte en uno de sus textos autobiográficos, la elección del libretista constituía la clave de una buena ópera, inscribe, a partir de entonces, una característica que se cumple en todo su corpus creativo: una selección cuidadosa del autor de la adaptación o el libreto original para sus óperas. Basta echar una ojeada al listado de poetas con los que colaboró para observar que entre ellos se cuentan desde los más venerados y prestigiosos como Serio o las adaptaciones de Metastasio y Zeno de la época, hasta los más vanguardistas y transgresores como Salvi, Cigna-Santi, Bernardini o Da Ponte, o incluso los revolucionarios Moretti o Marsollier des Vivetières.

Para la presente producción hemos realizado una versión que, alejándose de la tragedia raciniana en la que se basó Serio, recupera el mito original del sacrificio de Ifigenia. Basándonos en fuentes anteriores incluso a Eurípides, e inspirándonos en el mundo micénico preclásico, en el que se sitúa realmente la epopeya griega en su gesta contra Troya, hemos querido subrayar así pulsiones y pasiones primordiales de este fascinante mito, al que tan delicadamente dio vida Martín en esta ópera seria.

Curriculum Intérprete


Producción del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza.

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