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Edición 2003

Concierto


Francisco Corselli y su entorno. Música y músicos italianos en la España Barroca

Lugar


Auditorio del Hospital de Santiago (ÚBEDA)

Fecha


Domingo, 7 de diciembre de 2003, 20.30 horas

Director


EMILIO MORENO

Intérprete


EL CONCIERTO ESPAÑOL

Componentes


Nùria Rial, soprano
Emilio Moreno, dirección

Isabel Serrano, violín solo
Antonio Almela, violín
Santi Aubert, violín
Esther Buendia, violín
Martín Domínguez, violín
Adolfo Giménez-Tudurí, violín
Elías Rodríguez, violín
Alba Roca, violín

Natan Paruzel, viola
Remei Silvestrel, viola

Antoine Ladrette, violonchelo
José Manuel Hernández, violonchelo

Xisco Aguiló, contrabajo

Barbara Sela, fagot

Guillermo Peñalver, flauta
Fernanda Teixeira, flauta

Xavier Blanch, oboe
Rafael Palacios, oboe

Javier Bonet, trompa
Ovidi Calpe, trompa

Eduard Martínez, clave

Programa


PARTE I

Francisco Corselli (1705-1778)
Obertura de Il Farnace, Dramma per Musica (Madrid, 1739)

Cantata de Soprano Hasta aquí Dios amante, para Reyes con Violines, Oboès, Viola y Bajo (Madrid, 1740)
Rezitado / Aria. Allegro

Antonio Caldara (ca.1670-1736)
Obertura y dos arias de Il piu bel nome (Barcelona 1709)
Obertura
Recitativo y aria A voi spiagge felici
Aria Quella Lizia inamorata

Francisco Corselli
Dos Marchas en Il Farnace
Marcia stacato / Marcia


PARTE II

Francisco Corselli
Ouerture de Santa Clotilde (Parma, 1733)
Lamentación 2ª del Jueves à solo de Tiple, con violines y violones obligados (Madrid, 1773)

A ti invisible Ruiseñor Canoro, Cantada, con Violines, oboés, flauta obligada y baxo (para la "Festividad del Nacimiento de nuestro Señor Jesu-Christo" (Madrid, 1749)
Rezitado / Aria. Andantino

Domingo Scarlatti 685-1757)
Sinfonia de oboes, violines, viola y baxo (Madrid, ca.1750)

José de Nebra (1702-1768)
Aria Sopla el bóreas irritado (Amor aumenta el valor, Lisboa, 1728)

Pablo Esteve (ca.1730-ca.1790)
Pregón y Aria Agraviado Arianate (Madrid, 1782)
Pregón y rezitado / Aria

Notas programa


Por Emilio Moreno

Difícilmente podríamos imaginar una corte como la de los primeros borbones españoles, heredera por un lado de la severa y formalista casa de Habsburgo, pero también de la más hedonista aunque no menos rígida de Borgoña, sin el boato y ceremonias indispensables para cada desplazamiento o actividad de los monarcas desde que se levantaban hasta que se acostaban. Tanto daba que hubiera paz o guerra (siempre motivos ambas de celebraciones por sus tratados o finales), que estuviera recién llegada la flota de América con dinero o se nadara en las turbulentas aguas de las suspensiones de pagos reales como la tremenda de 1739: alrededor del rey y sus Casas (del rey mismo, de la reina, de la reina viuda si hacía el caso, las Casas y Cuartos de los príncipes e infantes, la antigua Casa de Castilla, la Real Capilla, etc.) el movimiento era incesante y los gastos que ocasionaban eran cuantiosos.

El ceremonial alrededor de los primeros Borbones, en una relativa mejoría de la situación económica con relación a los decenios anteriores, se engola si cabe, y en él la música, bien por tradición, bien por la relativa bondad hacia ella de los monarcas (moderada en Felipe V, más acentuada en Isabel de Farnesio, particularmente receptiva por parte de Fernando VI y apasionadamente practicada por su consorte María Bárbara de Braganza), llega a ocupar un espacio privilegiado en la vida cultural española que, si bien no es necesariamente un reflejo exacto de la realidad musical nacional pues también el pueblo llano o la Iglesia, gran mecenas musical de entonces, tienen sus propias música no siempre coincidentes con las modas extranjerizantes de Palacio, sí que supone un punto de inflexión importante en la realidad cultural de la España "barroca".

Alrededor de los monarcas, la Real Capilla borbónica se erige como la institución responsable de la ejecución de las músicas -con la ordenanza y decencia que conviene - que han de haber lugar en todas las celebraciones litúrgicas a las que asistieran los reyes, ya fueran de las señaladas ya de la más vulgar cotidianeidad.Y de la misma manera que se pone el mayor esmero y énfasis en otras instituciones para que atiendan las necesidades reales con el ceremonial y lujo habitual (Alimentos y Bolsillos de sus Altezas, caballerizas, guardarropas, cerería y cetrería, botica, cirujanos y sangradores, plateros, guardias valonas y españolas, etc.) la Real Capilla musical no reparará en gastos (que a veces tarda en pagar en épocas de crisis) a la hora de seleccionar los mejores cantantes e instrumentistas nacionales y (sobre todo) de fuera de nuestras fronteras -sentando con ello una muy extendida práctica española de considerar automáticamente mejor lo foráneo-, sino llamando también a su servicio a compositores que, como los nacionales Patiño, Galán, Literes, San Juan o Durón durante los últimos Austrias, José de Torres o José de Nebra a partir del siglo XVIII. o extranjeros como Courcelle, no solamente están allí por su fama y reputación, sino por la calidad real e incontestable de su producción.

Cuando Francisco Courcelle y Carlos Broschi Farinelli llegan a España con muy pocos años de diferencia llamados por Isabel de Farnesio, la corte española se va a convertir gracias al primero en un importante centro musical litúrgico de altísimo nivel por obra de su trabajo con la Real Capilla, y de la mano del gran cantante Farinelli en una de las plazas operísticas más importantes del mundo, merced a la magistral organización del castrato, pero también a la participación de Courcelle como compositor, director e intérprete en el formidable entramado de Farinelli. Francesco Courcelle, de padres franceses, había nacido en la ciudad italiana de Piacenza en 1702 y enseguida alcanzó una cierta notoriedad no solo por sus producciones operísticas (Nino, La Venere Placata) y oratorios (Santa Clotilde) estrenados en Venecia y Parma, sino por sus cargos en esta última ciudad, primero como maestro de capilla de la iglesia de la Steccata, luego en la propia capilla ducal, en nada ajena a la reina Isabel. No es pues de extrañar que siendo parmesana la Farnesio, llegara Courcelle en 1734 a España, en un principio como preceptor de los infantes. Es en 1738 y con motivo del fallecimiento de Francisco de Torres, que Courcelle (o Corselli, como se le italianizó en Madrid igual que se le hispanizaba su nombre de pila) obtuvo la plaza de maestro de la Real Capilla junto a la de rector del Colegio de Niños Cantorcicos, siguiendo además como maestro de los infantes. Según la tradición, Courcelle además de ser un admirado clavecinista, no era mal violinista y a estas cualidades se añadían las de un hermoso timbre de tenor, a la vez que era mozo de buena presencia y bondadoso y pacífico carácter, así como de una capacidad de trabajo y una entrega a sus labores musicales fuera de lo común. La nochebuena de 1734 un devastador incendio destruyó el antiguo alcazar real de la plaza de Oriente y con él se convirtió en humo y cenizas la papelera o biblioteca real con sus mil maravillas. Es Courcelle junto a Torres, Literes y Nebra quien se dedica en cuerpo y alma a su reconstrucción y buena prueba de ello es el concierto que presentamos con obras, todas al servicio real, y que sirvieron de fondo, religioso o profano, a la vida cortesana. Después de medio siglo de dedicación intensa a la música española al servicio de cuatro reyes, el 3 de abril de 1778 moría en Madrid Francisco Courcelle siendo enterrado en la iglesia de San Martín. Junto a su música, la de otros italianos como Caldara o Scarlatti al servicio siempre de testas coronadas (del pretendiente Carlos durante la Guerra de Sucesión del primero, de Bárbara de Braganza el segundo) no dejó nunca de oirse y buena prueba de ello son las piezas que escucharemos, escritas las de Caldara para festejar en Barcelona la onomástica de la reina Isabel, consorte de Carlos, la sinfonía de Scarlatti para el boato que rodeaba a Bárbara y Fernando VI. Junto los italianos, dos españoles dan fe en castellano del italianismo de sus fuentes: el aria de Nebra Sopla el bóreas irritado, perteneciente a la ópera Amor aumenta el valor, estrenada en Lisboa en 1728 con motivo de las bodas de Bárbara con Fernando, y la vigorosa escena italiana de Pablo Esteve que concluye el concierto, extraída de la comedia Hallazgo, Paz y Privanza de 1773.

Curriculum Intérprete


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