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Edición 2000

Concierto


ROMANCES, CANCIONES Y SONADAS DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL

Lugar


Auditorio del Hospital de Santiago (ÚBEDA)

Fecha


Miércoles, 6 de Diciembre de 2000

Director


Intérprete


MARTA ALMAJANO y JUAN CARLOS RIVERA

Componentes


Programa


I

La mañana de Sant Juan, Diego Pisador
Una sanosa porfía, Juan del Enzina
Tres morillas me enamoran, Anónimo
Claros y frescos ríos, Alonso Mudarra
Isabel, perdiste la tu faxa, Alonso Mudarra


Fantasía de consonancias y redobles, Luys Milan
Tan que vivray, Sermisy-Fuenllana
Fantasía del primer tono, Luys de Narvaez
Diferencias sobre el tenor de Conde Claros, Luys de Narvaez


Françeses, por que rrasón huisteis, Tordesillas
Si me llaman a mí, Alonso Mudarra
De Antequera sale el moro, Morales-Fuenllan
D'aquel fraire flaco y çetrino, Lagarto

II

O gelosía d'amanti, Alonso Mudarra
La vita fugge, Alonso Mudarra
Con amores, mi madre, Anchieta
Paseavase el rey moro, Luys de Narvaez
Ay que non ay, Anónimo


La romanesca en tres maneras, Alonso Mudarra
Pavana de Alexandre y gallarda, Alonso Mudarra
Fantasia quc contrahaze la harpa, Alonso Mudarra

Arded, coraçon, arded (Luis de Narvaez)
Para qu'es dama (Diego Pisador)
Corten espadas afiladas (Enriquez de Valderrabano)
Fata la parte (Juan del Enzina)

Notas programa


Por Juan José Monroy

La producción musical para vihuela deja muy clara la preferencia de los vihuelistas por la música vocal. De hecho esta preferencia viene a reflejar el gusto estético de una época, en la que la función principal de los instrumentos era la de imitar a la voz humana.

Esta predilección queda claramente reflejada en los contenidos de los siete libros impresos para vihuela que han llegado hasta nosotros. En ellos podemos observar como, en general, las piezas para voz superan en número a las demás, aunque hay claras desigualdades entre los autores a la hora de imprimirlas.

Esta cantidad de música para voz, viene a demostrar que efectivamente las preferencias por ella, demandarán su inclusión en los libros para vihuela, pero también demostraría que estos libros tendrían en la época un uso práctico y social, recogiendo las piezas que estaban más de moda en ese momento para poder así tañerlas y disfrutarlas en la intimidad individual, ya que en esos momentos las posibilidades de disfrutar con la interpretación de las mismas de una manera cotidiana, estaría sólo al alcance de algunos pocos.

Los romances que derivan de los viejos poemas caballerescos, y que de tanta difusión gozaron a lo largo del siglo XIV, fueron tratados en el XV quizás de una manera más trabajada. Mientras los primeros eran normalmente monodias populares sencillas que relataban alguna hazaña bélica o caballeresca, en los posteriores encontramos una poesía más trabajada, y una mayor riqueza y desarrollo musical. La más clara y famosa recopilación de los mismos la hallamos en el llamado Cancionero de Palacio, en el cual se encuentra ampliamente recogida la obra de Juan de la Encina. La vihuela, por sus características polifónicas, es quizás el instrumento más adecuado para el acompañamiento de las obras contenidas en los cancioneros, más aún que el laúd, instrumento con el que convivió. Esta música, aun sin estar intabulada, parece como pensada a través de una vihuela por la disposición de la misma.

Los villancicos son en España la principal pieza de canto profano en la que nos obstante podemos encontrar ciertas analogías con el canto litúrgico. Es la forma preferida por los vihuelistas en la que el instrumento y la voz se funden, haciendo de la vihuela el instrumento idiomático por naturaleza para este tipo de música.

Resulta interesante comprobar como gracias a las obras conservadas en las colecciones vihuelísticas, se ha podido recuperar la música que de otra manera se hubiera perdido para siempre, ya que es aquí donde podemos encontrar las únicas fuentes escritas que poseemos.

Algunas de estas obras son transcritas por más de un vihuelista, hecho que nos permite poder comparar las diferentes formas de llevar esta música a la tablatura en función de los conocimientos, la creatividad y la fantasía de cada autor. Para la música que se conserva en los cancioneros y otras colecciones, que no son de vihuela, la tarea será realizada por el vihuelista actual, que deberá aunar en su versión el conocimiento estilístico y formal de esta música, hacho que en el concierto que nos ocupa está magistralmente conseguido.

Curriculum Intérprete


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