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Edición 1999

Concierto


MÚSICA INSTRUMENTAL EN TIEMPOS DE VELÁZQUEZ (1599-1660)

Lugar


Auditorio de las Ruinas de San Francisco (BAEZA)

Fecha


Lunes, 6 de diciembre de 1999

Director


Pedro Bonet

Intérprete


LA FOLÍA

Componentes


Programa


(Programa conmemorativo del IV Centenario de su nacimiento)

I
Francisco Correa D'Arauxo (1584-1654)
Tiento de medio registro de bajón de décimo tono
Tiento de medio registro de tiple
(Libro de tientos... intitulado facultad orgánica, Alcalá de Henares 1626)

Enrique Botelero (¿...?-1652)
Sonata a 2

Girolamo Frescobaldi (1583-1643)
Tocalla prima (II secondo libro di toccate..., Roma 1627)
Canzomdella "La Trombocina" (II primo libro delle ranzomi..., Roma 1628)

Dario Castello (¿-?)
Sonata seconda (Sonate concertate in stil moderno..., libro secondo, Venecia 1629)
Sonata nona (Sonate concertate in stil moderno..., libro primo, Venecia 1629)

II
Bartolome de _Selma Salaverde (c.1580 - d.1638)
Batello, Currende, Gagliarda
Fantasia a basso solo
(Canzoni, fantadia el correnti..., Venecia 1638)

Jacob van Eyek (ca.1590 - 1657)
Batali

Johann Jacob Froberger (1616 - 1667)
Suite en sol menor (10 suilles de clavessin..., Viena c.1650, publ.Amsterdam 1698)
Lamentation, Gigue, Courrante, Sarabande.

Andrea Falconiero (c,1585 - 1656)
L'Austria cancione echa para el Serenissimo Señor Don Juan de Austria
Folias echa para mi Señora Doña Carolilla de Carallenos
Batlaglia de Carabaso yerno de Satanás
(II primo libro di canzone, sinfonie, fantasie, capricci, brandi, sorenti, gagliardi..., Nápoles 1650)

(NOTA: "La Folia" emplea para este programa un temperamento mesotónico, sistema de afinación más habitual en la práctica musical del siglo XVII, basado en la pureza de los intervalos de tercera.)

Notas programa


APUNTES MUSICALES EN TORNO A LA FIGURA DE DIEGO RODRÍGUEZ DE SILVA Y VELÁZQUEZ por Pedro Bonet, director

Correa de Arauxo (1576-1654) era organista titular de la iglesia de El Salvador en Sevilla durante el período en el que Velázquez nació y se formó en esta misma ciudad. Las dos piezas elegidas, muy aptas para ser interpretadas en conjunto de cámara a pesar de estar escritas originalmente para órgano, nos muestran con gran virtuosismo compositivo e instrumental la evolución estilística propia de un tiempo de tránsito entre el manierismo y el barroco.

En ellas la fantasía de su autor se apoya en un realismo expresivo comparable a la etapa sevillana de Velázquez, cuando somete de manera "naturalista" a personajes y objetos a una luz intensa que destaca volúmenes y formas, como en sus cuadros "El Aguador de Sevilla", "La Mujer friendo huevos" y "Los tres músicos".

En 1621 muere Felipe III y le sucedió Felipe IV. Gracias a la influencia sevillana presente en la corte tras ser nombrado valido del rey el Conde Duque de Olivares, Pacheco, maestro y suegro de Velázquez, logra que el joven viaje a la corte desde la ciudad hispalense. Allí pronto conseguirá una plaza de pintor real que ocupará el resto de su vida.

En 1623 viene a Madrid el futuro rey de Inglaterra, Carlos de Gales -a quien Veláquez retratará- con el propósito de resolver los problemas surgidos para esposarse con Doña María de Austria, hermana de Felipe IV. Dentro de su séquito viaje Henry Butler, músico de viola quien, tras marcharse disgustado su patrón después de abandonar toda idea de boda, se queda afincado cerca de treinta años en nuestro país con el nombre españolizado de Enrique Botelero y le da clases de bihuela de arco al rey.

Seguramente no tuvo ocasión Veláquez de encontrarse con Girolamo Frescobaldi (1583-1643), quien abandonó Roma por la corte de Florencia precisamente durante el período en que nuestro pintor visitó la ciudad con ocasión de su primer viaje a Italia entre 1629 y 1631. No obstante Frescobaldi fue organista de San Pedro de Roma y escribió sus tocate y cazone en el entorno del vaticano en el cual Veláquez disfrutó como pintor del rey de España de un permiso especial para moverse con gran libertad. Mientras que las "toccatas" representan una aportación revolucionaria a la música instrumental, las "canzonas" de 1628 resultan más conservadoras en cuanto al estilo, como ocurre con la "Fragua de Vulcano" y "La Túnica de José", telas que Veláquez pintó en Roma apenas dos años más tarde y que son consideradeas como las más académicas de su produccion al estar bajo la influencia del mundo arístico romano que respira uin clasicismo que busca como en la escuela de Guido Reni la "belleza" al estilo de al antigüedad al tiempo que sufre una influencia véneta de la que nuestro pintor ha podido impregnarse a su paso por la ciudad de la laguna.

Constituye Venecia el centro editorial de obras instrumentales más importante de la primera mitad del siglo XVII contando con una sólida tradición en este terreno cimentada desde el siglo anterior en torno a la actividad de la basílica de San Marcos y de sus maestros de capilla e instrumentistas. Resulta curioso el cuadro "Las Bodas de Caná" en el que Veronés retrata en la la segunda mitad del siglo XVI a los pintores más importantes de la ciudad como cuarteto musical: Ticiano al contrabajo, Tintoretto a la viola, Bassano a la flauta y Veronés al violoncelo. Hemos seleccionado para muestro programa dos piezas de Dario Castello -director de instrumentos de viento en Venecia cuyas sonatas "in stil moderno" alcanzaron gran popularidad- que son representativas de un arte que discurrió paralelo a la luminosa producción pletórica que tanto apreció nuestro pintor. La música de Castello es a menudo catalogada dentro del manierismo porque representa una "torsión" respecto a los ideales perfiles del Renacimiento a la manera de la figura serpentinata de Miguel Angel. No obstante pensamos que puede igualmente considerarse barroca pues busca plasmar los "afectos", lo que hace con un realismo exacerbado comparable a la pintura de Caravaggio.

Bartolomé Selma y Salaverde perteneció a una familia cuyos miembros se afincaron en Madrid tras desempeñar en la catedeal de Cuenca funciones relacionadas con la música y trabajaron en la Capilla Real donde tuvieron a su cargo la munutención de instrumentos, ocupando también puestos de ministriles, Bartolomé se formó seguramente en la capital, en cuyo ambiente palatino debió coincidir con nuestro pintor, perteneció a la orden de los agustinos y viajó al extranjero donde fue empleado como fagotista de la corte del archiduque Leopoldo de Austria en Innsbruck. Dentro de su obra, publicada en Venecia en 1638 y que constituye una de las pocas aportaciones que se han conservaado de nuestro país al repertorio de música instrumental de cámara del período, encontramos las primeras piezas de la historia dedicadas específicamente al fagot o bajón. Su música de danza es ilustrativa de la estilización que adquiere en el segundo tercio del siglo XVII este repertorio, el cual tiene sin duda una función social y artística muy importante, a pesar de que no hayamos querido insistir en esta faceta de la música instrumental al buscar la correspondencia con una obra pictórica que Luca Giordano calificara unos años más tarde como "Teología de la pintura".

Respecto a los Países Bajos, Veláquez conocía bien la pintura flamenca, en la que destaca el arte del bodegón, que emplea a menudo en la etapa sevillana en cuedros como "La Mulata" y "Cristo en casa de Marta". Fue importante en su trayectoria vital la influencia de Rubens, que visitó Madrid en misión diplomática en 1628. Al ver a su colega en la cumbre del reconomiemiento, Veláquez debió reflexionar sobre la condición del artista, y escaló dentro de los cargos palatinos hasta llegar a aposentador de palacio y a ser ennoblecido al final de su vida, llegando más tarde diversas alianzas matrimoniales a vincular su sangre con diversas casa reales europeas. La influencia de Rubens es patente en el cuadro "El triunfo de Baco", también conocido como "Los Borrachos", en particular en cuanto la alección del tema mitológico. Su cuadro "La Rendición de Breda", pintado en la década de los treinta para decorar el Salón de Reinos del recién construido Palacio del Buen Retiro, Veláquez representa con la campiña humeante de la guerra holandesa al fondo al genovés Antonio de Spínola, con cuyo séquito había realizado su primer viaje a Italia, recibiendo como sumisión las llavas de la ciudad tras del sitio de Breda. La pieza Batali pertenece al libro "El edén de la flauta" colección de más de 150 piezas con variaciones para flauta sola escrita por Jacob van Eyck, compositor, carillonista y flautista extremadamente activo en la ciudad de Utrech durante la primera mitad del XVII. Responde al típico patrón de la batalla instrumental, pieza musical de género descriptivo cultivada de forma notable en el repertorio de los siglos XVI y XVII, que nos traslada a un ambiente bélico y nos relata de forma a menudo onomatopéyica el desarrollo de una contienda en la que se distinguen sonidos de trompetas y tambores, marchas militares, llamadas a las armas, gritos y canciones de soldados, himnos, intercambios de fuego... En centro de la pieza aparece la melodía Withelman van Nusseu, actual himno nacional de Holanda que conmemora a figura del príncipe Guillerno de Orange-Nassau, quien asumió un papel destacado en las guerras que concluirían en 1648 con el Tratado de la Haya y la independencia del Norte de los Países Bajos.

La obra del alemán Johann Jacob Froberger (1616-1667) representa un paso fundamental en la evolución del estilo barroco. Fue uno de los músicos más viajeros de su tiempo y supo conciliar las corrientes más importantes del momento dando un paso importante en la internacionalización del estilo. Estuvo al servicio de la corte austríaca de forma intermitente a lo largo de buena parte de su vida desde 1634 y en 1640-41 fue pensionado para realizar estudios con Frescobaldi en Roma. En 1649 comenzó una serie de viajes importantes que le llevarían a Bruselas, Francia, Alemania e Inglaterra. Sus dos libros de suites están dedicados al emperador Fernando III quien había esposado finalmente a doña María de Austria, a la que Veláquez retrató en Nápoles por encargo de su hermano el rey de España. Estilísticamente puede representar muy bien la última etapa pictórica de nuestro genial artista. Al igual que Veláquez en sus cuadros "La Venus del espejo" y "Las hilanderas" va a difuminar las pinceladas y los colores transfigurando su arte en un auténtico juego del aire y de la luz, jugando sutilmente al equívoco tanto en la Venus como en "Las Meninas" con la presencia de un espejo cuyo reflejo está trastocado, y así como en "Las hilanderas" -apúntese como nota musical la presencia de una viola de gamba- nos cuenta en realidad la fábula de "Palas y Aracne" bajo la apariencia de una simple fábrica de tapices, la suite de Froberger nos anuncia la llegada del lenguaje más refinado y complejo del Alto Barroco que dispone de una paleta mucho más rica y fluida gracias a un sistema tonal más avanzado y a la permanente influencia rítmica de unas danzas estilizadas que propician la redondez del frasco musical.

El final de la biografía de Veláquez está marcada por el encuentro de la Isla de los Faisanes, en el límite entre Francia y España, donde Felipe IV sella en 1660 con Luis XIV la Paz de los Pirineos a la vez que le hace entrega como esposa de su hija la infanta Maria Teresa. Veláquez vuelve a Madrid agotado tras casi tres meses de desplazamiento constante, con el ímprobo trabajo de organizar en calidad de aposentador real la parte española del evento así como el viaje de ida y vuelta del rey, y pronto fallece de unas fiebres. Sin embargo hemos preferido para finalizar nuestro programa retrotaernos a la alegre música de la corte virreinal española de Nápoles donde Andrea Falceniero dedicó a don Juan José de Austria su obra Canzone, en 1650, mismo año en que Veláquez con ocasión de su segundo viaje a Italia pinta en Roma el retrato del Papa Inocencio X, una de sus obras más impactantes, y visita de nuevo la ciudad de Parténope en la plenitud de su madurez y con la década más definitiva de su aportación al arte universal aún por delante. Don Juan José de Austria era hijo bastardo de Felipe IV y de la actriz "la Calderona". Reconocido públicamente por su padre y nombrado en 1647 suprema autoridad de la armada española, fue enviado a Nápoles para reprimir la revuelta de Masaniello y allí sedujo a la hija del pintor valenciano José Ribera "el spagnoleto", a quien Veláquez visitó con el fin de adquirir pintura para la colección real, naciendo de esta unión una niña que fue llevada a Madrid e internada en el convento de las Descalzas Reales. Falconiero, compositor y laudista napolitano que viajó mucho para sus ocupaciones profesionales, estaba en Madrid al servicio de Felipe IV cuando llegó nuestro pintor a la capital de España, y allí conoció a Botelero a quien dedicó una de sus canzonas. En 1639 volvió a su ciudad natal donde se estableció en la capilla real, primero como laudista y a partir de 1647 como maestrio hasta su muerte en la peste de 1656. La escritura desenfadada de las tres piezas que incluimos en nuestro programa hace gala de gran variedad de recursos utilizando el género descriptivo en la "batalla" cuyo carácter virtual sitúa alegóricamente en la corte de Satanás, las técnicas imitativas de la música de cámara del XVII en la canzona dedicada al Serentísimo Don Juan, y en las "folias" la forma con variaciones que constituye una de las aportaciones más importantes de la música ibérica.

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El grupo de Música Barroca "LA FOLIA" fue fundado en Madrid en 1977 con el fin de interpretar con instrumentos originales el repertorio de música de cámara de los siglos XVII y XVIII, tomando el nombre de esta popular pieza de origen ibérico, conocida en Italia com Folia o Follia y en Francia como Folies d`Laspagne, estrechametne ligada al quehacer musical de este período.

Contando con un número variable de intérpretes en función del repertorio elegido, "LA FOLIA" lleva a cabo una intensa labor en la recuperación y difusión del repertorio barroca, trabajando a menudo sobre temas monográficos y presentándose dentro y fuera de España, en las salas de concierto y festivales más relevantes, realizando giras en España, Portugal, Francia, Italia, Alamania, Holanda y en diversos países de Oriente Medio y de América Central y del Sur.

"LA FOLIA" ha realizado grabaciones para radio y televisión, ha grabado varios CD entre los que destacan "Madrid Barroco", que alcanzó una amplia difusión, y "Música instrumental del tiempo de Velázquez" para el sello Harmonía Mundi, y también la música de la película "La leyenda de Baltasar el Castrado" de Juan Miñón, ganadora en 1995 de la Palma de Oro con Mención Honorífica a la banda sonora en la Mostra de Cine de Valencia.

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